GRUPO DE ORACIÓN "REINA DE LA PAZ Y PADRE PÍO" CERRILLO DE MARACENA

GRUPO DE ORACIÓN "REINA DE LA PAZ Y PADRE PÍO" CERRILLO DE MARACENA

NUESTRA MADRE DEL CARMEN DE ÍLLORA

sábado, 25 de diciembre de 2010

Esteban, miró al cielo, y vió al Hijo del Hombre.


Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 6, 8–10; 7, 54–60; 8, 2

Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo. Algunos miembros de la sinagoga llamada "de los Libertos", como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios". Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre, y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: "Señor Jesús, recibe mi espíritu". Después,poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: "Señor, no les tengas encuenta este pecado". Y al decir esto, expiró. 82Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar.


Celebramos el 26 de Diciembre, al primer mártir por la fe en Cristo, al diácono Esteban. Para todos nosotros, que a veces, nos sentimos incomprendidos, y en muchas ocasiones, marginados a causa de nuestra fe, Esteban nos dice, que la fe, es valentía, es entrega, es amor, es vida.
Ruega por nosotros, Esteban, para que sepamos ser fieles a la luz recibida, y para que la irradiemos a todos a nuestro alrededor.

Jesús, María y José, hacéis de la familia algo divino.


Solemnidad de la Sagrada Familia. 26 de Dic.

Este Domingo, todo la Iglesia centra su mirada en aquella humilde y pobre familia de Nazaret, Jesús, José y María. Ellos son para nosotros, un camino, una palabra, una puerta que nos abre el cielo. En la Sagrada Familia de Nazaret, encontramos la verdadera escuela del amor, de la esperanza, de la caridad. Pidamos a esta Sagrada Familia, que nos enseñe a descubrir a Dios en nuestros corazones, a descubrir a Dios en nuestros hermanos.

“La familia es la primera comunidad de vida y amor el primer ambiente donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no sólo por otras personas, sino también y ante todo por Dios.” (Juan Pablo II, Encuentro con las Familias en Chihuahua 1990).

Oración a la Sagrada Familia S.S. Pablo VI

Sagrada Familia de Nazaret:
enséñanos el recogimiento, la interioridad;
danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones
y las palabras de los verdaderos maestros;

enséñanos la necesidad del trabajo,
de la preparación, del estudio,
de la vida interior personal, de la oración,
que sólo Dios ve en lo secreto;
Enséñanos lo que es la Familia,
su comunión de amor,
su belleza simple y austera,
su carácter sagrado e inviolable.
Amén

¡Bendita Tú, entre las mujeres, y bendito el Fruto de tu vientre!


Quiero desearte que cada segundo en tu camino, Él sea el latido de tu vida. Que cada minuto de lucha, Él sea el descanso de tus fatigas. Que cada cuarto de hora de ilusión, Él sea tu fuerza. Que cada media hora de esfuerzo, Él sea tu esperanza. Y que cada hora, sea para ti, una nueva Navidad, porque Dios vuelve a nacer en tu corazón, llenándote de paz y amor. ¡Feliz Navidad!

Y se hizo la luz sobre el mundo...


Por aquellos días el emperador Augusto promulgó un decreto ordenando que hiciera el censo de los habitantes del imperio. Este censo fue el primero que se hizo durante el mandato de Quirino, gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse a su ciudad de origen.

También José, por ser de la descendencia y familia de David, subió desde Galilea, desde la ciudad de Nazareth, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta. Mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

Había en aquellos campos unos pastores que pasaban la noche en pleno campo cuidando sus rebaños por turnos. Un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Entonces sintieron mucho miedo, pero el ángel les dijo:

«No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para ustedes y para todo el pueblo: les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».

Y de repente se reunieron con el ángel muchos otros ángeles del cielo, que alababan a Dios diciendo:

«¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!»

jueves, 16 de diciembre de 2010

18 de Diciembre: María, nuestra Estrella de Esperanza

Virgen de la esperanza

Padre Pablo Largo Domínguez cmf

Lc 1, 39-45

En este último domingo de Adviento, nuestra mirada se dirige a la figura que mejor representa este tiempo: María. Ella es Nuestra Señora del Adviento, Nuestra Señora de la Buena Esperanza. ¿Andamos escasos de esperanza? ¿Está nuestra esperanza humana herida por haber sufrido serios desengaños? ¿Hemos ido viendo que tantas expectativas nuestras, tantas ilusiones, no se han cumplido y han ido cayendo a tierra como los pétalos de una rosa ajada?

Podemos pensar: mi salud está averiada, mi familia no es como yo la soñaba, los amigos se han alejado, en la profesión no he alcanzado los puestos a que legítimamente aspiraba, la vida pública está plagada de zancadillas y luchas sordas o estridentes que le quitan toda o, al menos, mucha nobleza, la insolidaridad abunda; y así sucesivamente. ¿Nos parece incluso que la vida un fraude? ¿Ha dejado de ser un Adviento para nosotros? ¿Consideramos que no vale la pena luchar por nada, pues todo a va seguir igual, si es que no acaba yendo a peor? ¿Nos suenan a músicas celestiales, demasiado remotas, demasiado ajenas, las mismas promesas de Dios a sus hijos?

Nuestro talante puede ser desesperanzado, por los motivos que sean, o quizá alienta en nosotros una firme esperanza. En cualquier caso, en este último domingo de adviento la Iglesia nos invita a dirigir la mirada a María, esa joven mujer a punto de ser madre. Podemos acercarnos a ella como quien acude a una escuela de esperanza. No sabemos cómo acumuló y concentró en sí la esperanza de su pueblo, pero la verdad es que esa larga esperanza se convirtió en una realidad en ella. No es que le tocara la lotería del Niño. Los designios de Dios no son una lotería. Las elecciones de Dios no son un juego de azar. Él elige libre y certeramente. Por eso, al fijarnos en María, podemos sospechar que esta joven ha hecho madurar la historia. Podemos afirmarlo incluso: realmente María hizo madurar la historia de su pueblo y la historia de los hombres. Por eso lleva en su seno un niño, el prometido por Dios para su pueblo y para todos los pueblos. Contemplando su seno florecido podemos vislumbrar que la vida no es un fraude, aunque no todas nuestras ilusiones se cumplan.

María aparece también hoy como la Virgen del encuentro. Ella, joven, visita a Isabel, una mujer mayor. Y el encuentro de las dos futuras madres no puede ser más feliz. Sabemos de las dificultades que hay para el encuentro y para la comunicación profunda entre las generaciones adultas y las jóvenes. Quizá abundan más los choques que los encuentros, o quizá simplemente cada uno tira por su camino, más o menos desentendido del otro; cada cual (quizá sobre todo el joven) va a su bola. De ahí lo envidiable de esta escena, que es también una escuela para el encuentro. Recorrer un largo camino como el que separaba (y unía) a Nazaret y Ainkarem, llevar el saludo a la otra persona, desearle la paz, como hacían los israelitas, si se hace de corazón, puede tener como fruto que se franqueen barreras entre generaciones y sensibilidades distintas. Y en el
encuentro surgirá, muy desde las entrañas, el don de la alegría.

En la letanía lauretana que se suele rezar después del Rosario dirigimos a María estas dos invocaciones: Madre de la Esperanza , Causa de nuestra alegría. Contemplémosla, con corazón despierto, durante los próximos días. E invoquémosla con esos dos títulos, pidiéndole que ruegue por nosotros. Quién sabe si Dios no lo limpiará de toda esa maleza de desilusión, de desencanto, de desespero que ha podido brotar en él. Quién sabe si no depositará en nosotros unas semillas de esperanza y de alegría. Quién sabe si no afianzará más la esperanza que ojalá ya nos habite. También nosotros podemos recibir una visitación. Abrámonos a esta concreta esperanza.

Fuente: fluvium.org

María, Estrella del Adviento


Estrella Del Mar (Stella Maris).

En la oscuridad de la noche, los navegantes por siglos confiaban en las estrellas para orientarse hacia el puerto seguro. La Virgen es la estrella de la evangelización que nos lleva a Cristo, puerto seguro.

El libro de Reyes, 18, 45- 51, describe una pequeña nube que, elevándose sobre el mar, anunció a Elías mientras oraba en el monte Carmelo, la venida de la lluvia. Esta era una gran noticia pues anunciaba el fin de la grave sequía. La Virgen es como esa nube, signo del fin de la sequía. Jesús es la fuente que nos sacia la sed de Dios.

Los carmelitas, nacidos espiritualmente en el monte Carmelo le llamaron a la Virgen «Estrella del Mar». Muchos escritores muy antiguos también le llamaron así a la Virgen: S. Jerónimo (siglo IV), Isidoro de Sevilla (siglo VI), Alcuino de York y Rábano Mauro (siglo IX). Pascasio Radberto escribe en el siglo IX: «María es la Estrella del Mar a la que debemos seguir con nuestra fe y comportamiento mientras damos tumbos en el mar proceloso de la vida. Ella nos iluminará para creer en Cristo nacido de ella para salvación del mundo."

El Himno Ave Maris Stella (Salve estrella del mar) es del siglo VIII o IX.

San Bernardo le dedicó a la Virgen, Estrella del Mar, un poema:

Si se levantan los vientos de la tentación: si te arrastran hacia los acantilados de la desesperación... mira la estrella; invoca a María.

Si están a punto de ahogarte las olas de la soberbia, la ambición, la envidia, la rivalidad...mira a la Estrella; Invoca a María.

Estrella de la Mañana. Antes de salir el sol, hay una estrella que, por ser mas brillante que las otras, permanece aun durante el alba. Es la estrella de la mañana que anuncia el día. María nos anuncia la llegada del Señor, el Sol que viene.

María: Estrella del Mar

Lope de Vega (1562-1635)
le dedicó una hermosa poesía:

Salve, del mar Estrella,
salve, Madre sagrada
de Dios y siempre Virgen,

Tomando de Gabriel
el Ave, Virgen alma,
mudando el nombre de Eva,
paces divinas trata.

La vista restituye,
las cadenas desata,
todos los males quita,
todos los bienes causa.

Muéstrate Madre, y llegue
por Ti nuestra esperanza
a quien, por darnos vida,
nació de tus entrañas.

Entre todas piadosa,
Virgen, en nuestras almas,
libres de culpa, infunde
virtud humilde y casta.

Vida nos presta pura,
camino firme allana;
que quien a Jesús llega,
Eterno gozo alcanza.

Al Padre, al Hijo, al Santo
Espíritu alabanzas;
Una a los tres le demos,
y siempre eternas gracias.



http://www.corazones.org/maria/estrella_mar.htm

lunes, 13 de diciembre de 2010

CULTOS MENSUALES A NUESTRA MADRE DEL CARMEN


El tiempo pasa que vuela, y un mes más, nos reunimos a los pies de la Señora del Carmen, para como hijos fieles, dar gracias a Dios, por el don de Nuestra Madre, un regalo incalculable, para todos nosotros.
ESTE JUEVES, 16 DE DICIEMBRE, en pleno Adviento, acudiremos a la Virgen, cargados de acción de gracias, y también de muchas súplicas.

A las 6,30 de la tarde comenzaremos con la Exposición del Santísimo. Rezaremos el Santo Rosario.

A las 7 de la tarde, recibiremos la bendición con el Santísimo, se reservará en el Sagrario, y comenzará la Eucaristía en honor de la Santísima Virgen del Carmen.

Pediremos a la Señora, por todos los hogares de nuestro pueblo, que reciben su Capilla cada mes, por sus intensiones, por sus necesidades, para que Ella los cubra bajo su manto, y les ayude cada día a caminar.
Pediremos a la Virgen, Salud de los enfermos, por nuestros hermanos enfermos, especialmente por Abelardo, Fuensanta, Carlos, Isabelita, Tina y Pepa.
Rogaremos al Señor por los difuntos devotos de la Virgen del Carmen, que han volado a su encuentro en el cielo: Por nuestro hermano Santiago Fúnes, nuestra hermana Irene Pasadas, y el niño Evangelino.
Y también rezaremos por todas las intenciones que nos han llegado vía email.
Gracias a todos y todas, las que estáis pendientes de todo lo que se refiere a Nuestra Madre del Carmen de Íllora, desde Internet. Gracias por vuestros comentarios y por vuestros mensajes.
Que Ella a todos nos ayude.
Para cualquier asunto, éste es nuestro email: virgendelcarmenillora@gmail.com

"Acordaos, oh piadosísima Virgen del Carmen, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia, reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos.
Animado por esta confianza a Vos también acudo, oh, Madre, Virgen del Carmelo, y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.
Oh Madre de Dios, no despreciéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.
Amén".

Tres Avemarías.

Ruega por nosotros, San Juan de la Cruz.



  • Festividad: 14 de diciembre
  • Fecha de beatificación: 25 de enero de 1675 por Clemente X .
  • Fecha canonización: 27 Diciembre de 1726 por Benedicto XIII.
  • Nacionalidad: española
  • Patrón: vida contemplativa, místicos, poetas españoles.
(Fuente: Patron Saints Index)
[Estampa religiosa de san Juan de la Cruz]

ORACIÓN I

Vuestro emblema fue siempre padecer y ser despreciado. ¡Oh, si pudiese yo al menos resignarme en mis tribulaciones, ya que no soy tan generoso como tu en el padecer y ser despreciado! A ti, pues, que en tantos sufrimientos fuisteis siempre paciente, resignado y gozoso, a ti me encomiendo para que me enseñéis a resignarme en mis muchas penas. Tampoco me faltan fuertes pesares y pesadas cruces, y muy a menudo cansado y desalentado me quedo..., me abato..., y caigo. Ten compasión de mí, y ayúdame a llevar con resignación y gozo mis cruces, con la mirada siempre vuelta al cielo. Os tomo por protector mío, por mi maestro y mi guía aquí en la tierra, para ser vuestro compañero en la patria del Paraíso. Amén.

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ORACIÓN II

Glorioso Padre nuestro San Juan de la Cruz, a quien el Señor quiso destinar para compartir con la Santa Madre Teresa los trabajos de la insigne Reforma de la Orden del Carmelo, hasta poblar a España de monasterios de descalzos que hicieron célebre vuestro nombre, y venerada vuestra memoria: yo os felicito porque os cupo tan gran dicha, así como por la felicidad de que gozáis en el cielo, en justo premio de tantas y tan grandes virtudes; y os pido, Santo Padre mío, me alcancéis de Dios un gran amor a la Sacratísima Virgen María, que fue el principal distintivo de vuestra gloriosa vida, para que, sirviéndola aquí en la tierra, pueda gozar de ella con Vos en el Cielo. Amén.

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ORACIÓN III

¡Glorioso San Juan de la Cruz, verdadero modelo de inocencia y penitencia! yo os felicito por la victoria que alcanzasteis sobre vuestros enemigos y por la gloria, grandeza y poder de que gozáis. Reformador de la Orden Carmelitana, reformad mi alma, llena de miserias, haciendo que conozca lo perecedero de este mundo, para despreciarlo, y lo sólido y constante de la virtud, para amarla. Consejero intimo de Santa Teresa de Jesús, inducid mi espíritu a que constantemente busque y alegremente abrace la perfección cristiana, para que, si un día, preguntado por Dios, que es lo que quiero por mis trabajos, pueda responder, como vos respondisteis: Señor, padecer y ser despreciado por vos. Alcanzadme este santo deseo y la gracia de saberos imitar en la tierra, para después poderos acompañar en el cielo. Amén.

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GOZOS

Pues sois Padre generoso
Del reformado Carmelo,
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.
En las alas dcl amor
Y espinas de penitencia,
Subís, Juan, a la eminencia
De insigne reformador.
En este divino ardor
Seguiste a Elías celoso.
Dadnos favor, etc.
Apenas nacisteis, Juan,
Cuando Jesús y María
Os dan la mano a porfía
Para ser su Capellán:
Ambos con Vos siempre están
Para haceros venturoso.
Dadnos favor, etc.
De Jesús en el costado
Tuvisteis, Juan, la morada,
No buscando gusto en nada,
Fuera de Jesús amado.
¡Oh Querubín abrasado,
De todos modos dichoso!
Dadnos favor, etc.
De inocencia revestido
En el primer sacrificio,
De Capellán el oficio
Hicisteis bien y cumplido:
Por ser más agradecido
Buscáis siempre lo penoso.
Dadnos favor, etc.
A Jesucristo imitasteis,
Negándoos a Vos mismo,
Queriendo ser uno mismo
En la Cruz, que tanto amasteis.
En ella, pues, os quedasteis,
De más penas siempre ansioso.
Dadnos favor, etc.
La Cruz tomáis por empresa
Del reformado Carmelo,
Y por subir más de vuelo
Os descalzáis con Teresa:
Si esto a todos embelesa,
Os hizo ti Vos más dichoso.
Dadnos favor, etc.
Por tan crecidos favores
Os llegó Cristo a ofrecer
Coronas para escoger;
Mas elegís los mayores
Desprecios y confusiones
Por Jesucristo amoroso.
.Dadnos favor, etc.
De la cumbre del Carmelo
Compasivo al valle vais,
Y ti todo pobre le dais
Por sustento el pan del Cielo.
Todos quedan con consuelo
De veros tan dadivoso.
Dadnos favor, etc.
Siguiendo Vos este plan,
Del divino amor flechado,
En Cristo crucificado
Vivís transformado, Juan;
Esta gracia fue el imán
Que os hizo muy portentoso.
Dadnos favor, etc.
Son de toda enfermedad
Vuestras reliquias piscina,
Universal oficina
De perenne sanidad:
A todos con brevedad
Sanáis siempre prodigioso.
Dadnos favor, etc.
Mil veces afortunados
Son ¡oh Juan! vuestros devotos;
Pues logran por Vos sus votos
Y favores duplicados,
Y por eso, entusiasmados,
Os aclaman poderoso.
Dadnos favor, etc.
Trabajo y oposición
En reformar padecéis;
Pero todo lo vencéis
Con paciencia y oración:
La mayor contradicción
Sufrís blando y cariñoso.
Dadnos favor, etc.
Pues sois Padre generoso
Del reformado Carmelo,
Dadnos favor y consuelo,
San Juan de la Cruz glorioso.

V. Rogad por nosotros, Padre nuestro, San Juan de la Cruz.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oración. Omnipotente Dios y Señor, que al bendito San Juan le concedisteis ser amante fervoroso de los trabajos, desprecios y cruz de vuestro Santísimo Hijo, y una abnegación perfecta de sus pasiones y apetitos; concédenos, Señor, por sus méritos y ruegos, que, imitando ahora sus virtudes, merezcamos en el Cielo ser compañeros de su gloria por los siglos de los siglos. Amén.








ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, que quisisteis tomar forma de siervo y nacer de una Virgen Purísima, muriendo en una cruz para librarme del pecado y del infierno, acordaos de vuestra infinita caridad, ten piedad de mi, pobre pecador, que, oprimido con el peso de mis culpas y confesando su malicia, me arrepiento de ellas, y me pesa de lo íntimo de mi corazón de haberlas cometido, por ser ofensas a vuestra bondad inmensa, a quien amo sobre todas las cosas.

[Estampa de San Juan de la Cruz]

Propongo firmemente, con el auxilio de vuestra gracia, nunca más pecar. Haced, Señor, por los méritos e intercesión de vuestro fiel siervo San Juan de la Cruz, que no me rinda a las asechanzas del común enemigo, antes bien me mantenga constante en el propósito que hago de no ofenderos más, y así consiga, con vuestra gracia, perseverar en vuestro amor hasta el último instante de mi vida, para continuar amándoos, bendiciéndoos y alabándoos por toda la eternidad en el Cielo. Amén.




Oración preparatoria para todos los días. Clementísimo Dios, que por vuestra inmensa piedad quisisteis que San Juan de la Cruz fuese desde niño inclinado a todo género de virtudes, y con su ejercicio alcanzase ser muy amado de Vos y de Nuestra Santísima Madre, comunicándole muchas gracias y singulares favores, os suplico humildemente, por su intercesión y merecimientos, que me concedáis pureza de alma y cuerpo con las demás virtudes que este glorioso Santo practicó toda su vida, a fin de que, imitándole en este ejercicio, merezca, como él, ser amparado de Vos y de vuestra Madre Santísima en esta vida por gracia, y después gozaros para siempre en su compañía en la gloria. Amén.



Meditar la reflexión del día correspondiente:

DÍA PRIMERO

Acto de contrición y oración preparatoria.

Oración. Glorioso San Juan de la Cruz, que desde vuestra infancia fuisteis tierno amante de María Santísima y de la cruz de su Santísimo Hijo, mereciendo por este amor ser protector singular de las almas afligidas y desconsoladas: os suplico, Padre mío, interpongáis vuestros ruegos para con Madre e Hijo a fin de que me concedan viva fe, firme esperanza, ferviente caridad y tiernísimo amor a la cruz de mi Señor, en cuyo ejercicio viva y muera amparado siempre de su gracia, y también consiga, si me conviene, lo que pido en esta Novena. Amén.

Rezar tres Padrenuestros y Avemarías, en reverencia de los tres singulares favores que Jesucristo y su Santísima Madre le dispensaron, y después se hará la petición, concluyendo con la oración final.

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DÍA SEGUNDO


Acto de contrición y oración preparatoria.

Oración. Glorioso y excelso Padre mío San Juan de la Cruz, que, siendo aún de pocos años, crucificasteis vuestro cuerpo con muchos rigores y penitencias, para asemejaros en lo posible al que por nuestro amor padeció en la cruz: os suplico, Padre mío amantísimo, que intercedáis con nuestro Señor Jesucristo para que me infunda espíritu de penitencia, a fin de que sufra por su amor los trabajos y dolores que me enviare; y de esta manera, satisfaciendo las innumerables ofensas que le tengo hechas, y purificada mi alma con tan saludable ejercicio, merezca llegar a gozarle por siempre en vuestra compañía en la gloria, y también alcance lo que pido en esta Novena, si me conviene. Amén.

Concluir como el primer día.

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DÍA TERCERO

Acto de contrición y oración preparatoria.

Oración. Amantísimo Padre mío San Juan de la Cruz, que por vuestra continua oración merecisteis renombre de doctor extático y luz especialísima para gobernar las almas y hacerlas adelantar en el camino de la virtud: os suplico humildemente que, como Padre y Director iluminado, alumbréis la mía con las luces de vuestra celestial doctrina, y la inclinéis al ejercicio santo de la oración, con el cual, desprendida de todo lo terreno, llegue a amar solo a Dios y a las cosas del cielo, y así pueda alcanzar de Su Divina Majestad perseverancia en el bien obrar, y también, si me conviene, la gracia que pido en esta Novena. Amén.

Concluir como el primer día.

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DÍA CUARTO

Acto de contrición y oración preparatoria.

Oración. ¡Oh Padre mío amantísimo San Juan de la Cruz! Espejo de paciencia y fortaleza, que para gloria de Dios y bien de vuestra Reforma sufriste innumerables trabajos y penalidades, gloriándoos, como otro Pablo, en los oprobios y contradicciones: os suplico, Santo mío, me alcancéis de nuestro buen Dios que sufra yo con paciencia e igualdad de ánimo todo lo que me sucediere adverso, a fin de que, padeciendo mis penas y amando a los que me las causan, por la gloria de mi Señor se purifique mi alma de la escoria de sus culpas y adelante en las virtudes, con cuyo ejercicio merezca alcanzar el premio prometido a los que padecen con fortaleza por Dios y su gloria, y también consiga, si me conviene, la gracia que pido en esta Novena. Amén.

Concluir como el primer día.

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DÍA QUINTO

Acto de contrición y oración preparatoria.

Oración. Glorioso Padre mío San Juan de la Cruz, que por el gran poder que os concedió el Señor sobre los demonios, y por los muchos que expelisteis de las almas y cuerpos, os llamaban el «Milagrero»: os suplico humildemente que ejercitéis conmigo esa misma insigne caridad y compasión, alcanzándome de Su Divina Majestad me conceda victoria cumplida de todas las asechanzas y sugestiones con que me tiente el infernal enemigo, no sólo durante la vida, sino también en la hora de mi muerte; para que, viviendo y muriendo con esta celestial gracia, logre el premio que Dios tiene preparado para los justos en su santísimo Reino, y también alcance el favor que suplico en esta Novena, si me conviene. Amén.

Concluir como el primer día.

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DÍA SEXTO

Acto de contrición y oración preparatoria.

Oración. Glorioso Padre mío San Juan de la Cruz, que por vuestra pura y casta vida merecisteis que Dios y su Madre Santísima os concediesen la gracia de reprimir los movimientos y deseos impuros de los que os miraban, y por este medio y vuestro grande espíritu hicieseis en muchas almas singulares conversiones: os suplico, Padre mío, que os compadezcáis de mi flaqueza en esta materia, y me alcancéis de Dios, por medio de su Santísima Madre, la virtud de una castidad perfecta, para que, viviendo limpio de alma y cuerpo, pueda algún día gozar de la gloria eterna y consiga ahora lo que pido en esta Novena, si me conviene. Amén.

Concluir como el primer día.

__________

DÍA SÉPTIMO

Acto de contrición y oración preparatoria.

Oración. Bendito y glorioso Padre mío San Juan de la Cruz, que por vuestra insigne humildad merecisteis ser llamado el «Mínimo Grande», y por vuestra excelsa sabiduría el «Doctor Místico y Querúbico», os suplico, Padre amoroso, me alcancéis de Dios que sea yo humilde de corazón, para que, conociendo mi bajeza y defectos, me aparte de las vanidades y honras mundanas y sufra resignado los desprecios que me hicieren; y así, caminando con la luz de vuestra doctrina por la senda de la nada, llegue a poseerlo todo en Dios, mediante su divina gracia, y también la que os suplico en esta Novena, si me conviene. Amén.

Concluir como el primer día.

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DÍA OCTAVO

Acto de contrición y oración preparatoria.

Oración. ¡Oh glorioso Padre mío San Juan de la Cruz! Con razón os llaman padre de los pobres, remedio de enfermos y consolador de afligidos; pues ya cuando vivíais, y ahora por vuestras reliquias e imágenes, obráis en todos mil maravillas. Os suplico, Padre mío amoroso, que, condoliéndoos de mis males y dolencias, uséis conmigo de vuestras acostumbradas misericordias y me alcancéis de Dios el remedio y consuelo que necesito, para que, alabando a Su Divina Majestad por este y los demás beneficios que me ha hecho por vuestra intercesión, juntamente le dé gracias por el particular que pido, y espero me conceda en esta Novena, si me conviene. Amén.

Concluir como el primer día.

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DÍA NOVENO

Acto de contrición y oración preparatoria.

Oración. Amable y excelso Padre mío San Juan de la Cruz, que, por imitar a nuestro Divino Redentor, renunciasteis hasta en la muerte los alivios y consuelos, aun celestiales, y abrazasteis gustoso los trabajos y desprecios, por grandes que fuesen, como se vio cuando el Señor os dijo: «Juan, ¿qué premio quieres por tus trabajos?». Y Vos, con generoso y soberano valor, le respondisteis: « Señor, padecer y ser menospreciado por Vos». Lo que fue tan del agrado de su Divina Majestad, que os concedió el morir despreciado de las criaturas, y penando en la cruz con cinco llagas, pero honrado y animado con la presencia del mismo Creador. Os suplico, Padre amantísimo, me alcancéis del Señor que os imite durante mi vida, y en la muerte me aprovechen los méritos de su Sagrada Pasión, y por ella me perdone todos mis pecados, y me conceda la perseverancia final en su gracia, mediante la cual pueda gozarle en vuestra compañía por toda la eternidad en la gloria, y también el favor que pido en esta Novena, si me conviene. Amén.

Concluir como el primer día.

Oración final para todos los días. Omnipotente Dios y Señor, que al bendito San Juan le concedisteis ser amante fervoroso de los trabajos, desprecios y cruz de vuestro Santísimo Hijo, y una abnegación perfecta de sus pasiones y apetitos; concédenos, Señor, por sus méritos y ruegos, que, imitando ahora sus virtudes, merezcamos en el Cielo ser compañeros de su gloria por los siglos de los siglos. Amén.