
Acerquémonos a la historia de una devoción, que es una relación de amor, que hace bajar la fuerza del Espíritu Santo como en un nuevo Pentecostés, sobre los romeros del Rocío.
HISTORIA
«Entrado el siglo XV de la Encarnación del Verbo Eterno, un hombre (1) que, o apacentaba ganado o había salido a cazar, hallándose en el término de la villa de Almonte, en el sitio llamado La Rocina (cuyas incultas malezas le hacían impracticable a humanas plantas y sólo accesible a las aves y silvestres fieras, advirtió en la vehemencia del ladrido de los perros, que se ocultaba en aquella selva alguna cosa que les movía a aquellas expresiones de su natural instinto. Penetró aunque a costa de no pocos trabajos, y, en medio de las espinas, halló la imagen de aquel sagrado Lirio intacto de las espinas del pecado, vio entre las zarzas el simulacro de aquella Zarza Mística ilesa en medio de los ardores del original delito; miró una imagen de la Reina de los Angeles de estatura natural, colocada sobre el tronco de un árbol. Era de talla y su belleza peregrina. Vestíase de una túnica de lino entre blanco y verde, y era su portentosa hermosura atractivo aún para la imaginación más libertina».
«Hallazgo tan precioso como no esperado, llenó al hombre de un gozo sobre toda ponderación, y, queriendo hacer a todos patente tanta dicha, a costa de sus afanes, desmontando parte de aquel cerrado bosque, sacó en sus hombros la soberana imagen a campo descubierto, Pero como fuese su intención colocar en la villa de Almonte, distante tres leguas de aquel sitio, el bello simulacro, siguiendo en sus intentos piadosos, se quedó dormido a esfuerzo de su cansancio y su fatiga. Despertó y se halló sin la sagrada imagen, penetrado de dolor, volvió al sitio donde la vio primero, y allí la encontró como antes.
Vino a Almonte y refirió todo lo sucedido con la cual noticia salieron el clero y cabildo de esta villa y hallaron la santa imagen en el lugar y modo que el hombre les había referido, notando ilesa su belleza, no obstante el largo tiempo que había estado expuesta a la inclemencia de los tiempos, lluvias, rayos de sol y tempestades.
Poseídos de la devoción y el respeto, la sacaron entre las malezas y la pusieron en la iglesia mayor de dicha villa, entre tanto que en aquella selva se le labraba templo. Hízose, en efecto, una pequeña ermita de diez varas de largo, y se construyó el altar para colocar la imagen, de tal modo que el tronco en que fue hallada le sirviese de peana.
Aforándose en aquel sitio con el nombre de la Virgen de las Rocinas».
(1) Alguna otra leyenda lo identifica como Gregorio ("Goro") Medina, natural de Villamanrique de la Condesa
" Según los historiadores, la primitiva imagen de la Virgen “Santa María de las Rocinas” debió de ser una talla del siglo XIII, de tamaño y proporciones parecidas a las esculturas marianas de la época. La imagen fue ocultada en el siglo XIII en la chueca de un fresno o acebuche, y en los albores del siglo XV, el cazador Gregorio Medina, que frecuentaba aquellos lugares, tuvo la suerte de encontrar la imagen en el viejo árbol donde había sido ocultada " (GELÁN, Fernando (1985): “Andalucía peregrina al Rocío”, El Correo de Andalucía, Sevilla, 23 de mayo. Apud PERALES GÓMEZ, Manuel J. Et al. (1991): Rocío’90 (Fe y alegría de un pueblo), Editorial Andalucía, Granada, pp. 286-87).
"Según la historia, un cazador vecino de Villamanrique se encontraba en el lugar conocido por la Rocina, para saborear las artes de la caza. Este hombre se llamaba Gregorio Medina. Y cuando recorría aquella zona con su escopeta, se percató de los insistentes ladridos de su perro, dirigidos hacia un espero y centenario árbol. Buscó con afán entre los huecos del gran arbusto casi tapado por las ramas y encontró la efigie de la Virgen María con la siguiente inscripción "Nuestra Señora de los Remedios”. El sorprendido cazador de Villamanrique se postró de rodillas ante la Sagrada Imagen, con la idea preconcebida de llevarla con él hasta la villa de Almonte, para que recibiera el culto de toda la población. Según otras leyendas e historias, la figura era de “talla, y su belleza peregrina. Vestíase de una túnica de lino entre blanco y verde, y era su portentosa hermosura atractivo aún para la imaginación más libertina”.
´´Sin embargo, el cazador dejó la efigie en el mismo lugar de la Rocina, y se dirigió al cercano pueblo para informar del hermoso y trascendental hallazgo. En aquel lugar de la aparición, dónde está el árbol en el cual quedó expuesta la Virgen ante el cazador de Villamanrique, se levantó una ermita y que la talla encontrada por Gregorio Medina fuera la que ya existiera en el siglo XII, talla que vio en el tronco de la zna de la Rocina el cazados de Villamanrique en el siglo XV". (Fernando GELÁN (1991: "El auténtico Rocío", El Cofrade, 4, pp. 11-12) " La Virgen que hoy se venera en el santuario de la ladea almonteña, y que estaba oculta del peligro sarraceno, fue encontrada por un cazador manriqueño, Goro o Gregorio Medina. (En los albores del siglo XV, un cazador de Villamanrique, que entonces se decía Mures, llamado Gregorio Medina se encontraba en la Rocina en su jornada de caza ).
A Nuestra Madre del Rocío
se la encontró,
según nos cuenta la historia,
un cazador.
Era de Villamanrique,
que iba cazando.
¡Vaya un encuentro gozoso
para contarlo!.
Goro Medina era el nombre
del cazador elegido,
que echando suerte en la caza
hasta Las Rocinas vino.
En un viejo árbol
de aqueste lugar
vio la Santa Imagen;
postróse a rezar.
El cazador fue y dio cuenta
al pueblo que pertenece,
que era el pueblo de Almonte
al que la Virgen devuelve.
Vinieron por Ella
y la veneraron.
Le hicieron su ermita
y aquí la dejaron.
¡Quien nos iba a decir
que aquella Imagen
iba a hacer tantos milagros
por todas partes!
La historia oral ha dejado en el recuerdo una serie de trovas y canciones populares de orígenes remotos en las que se recoge con el gracejo popular, el famoso hallazgo de la milagrosa imagen de la Virgen del Rocío.
Nuestra Madre
y Señora del Rocío,
allá en La Rocina
se le apareció
a un perrito
que cazando iba
de Goro Medina
que era el tirador.
Y eso es asina ;
que el cazador
se llamaba
Goro Medina.
(Recogido según la historia oral, por Dª. Luciana Bernal Díaz, natural de Villamanrique de la Condesa).
Más interesante aún resulta los siguiente versos, recogidos en el libro de la antigua novena de la Virgen del Rocío.
Inicio versificado
Si entre espesos matorrales
nuestros padres te ocultaron
y tu efigie preservaron
del sarraceno furor,
hoy con ojos maternales
torna a mirar a tus hijos
y de sus males prolijos
presérvelos tu favor.
(Oración tradicional)
"Pretendió llevar consigo, en su mochila, la Imagen a su casa; pero convencido de que aquel hallazgo acarrearíale dificultades sin cuento y que la escultura era la Imagen Sagrada de la Virgen, hollada por las inclemencias de los tiempos que había permanecido escondida, volvió a colocarla en el mismo lugar en que le encontrara, al tiempo que leyó en su espalda esta leyenda: MARÍA DE LOS REMEDIOS ME LLAMO. Y, poniéndose en camino, fue a dar cuenta del suceso al pueblo de Almonte, que estaba más cerca y al que, según el uso y el aprovechamiento, pertenecía aquel sitio.
"En los albores del siglo XV, un cazador de Villamanrique, que entonces se decía Mures, llamado Gregorio Medina, se encontraba en La Rocina en su jornada de caza."
´´Salían entonces los cazadores de Mures en grupos hasta las afueras de la villa, con sus perros, trampas, ballestas y armadijos, a la usanza de los antiguos monteros; entre su atuendo era indispensable una gran mochil a, escarcela o morral, que llevaban sobre sus hombros.
´´Antes de penetrar en los cazaderos, a extramuros de la población, en el lugar conocido más tarde con el nombre de “Corona de la Virgen” “echaban palitos”, es decir, sorteaban entre ellos los puestos que cada uno debía ocupar para distribuirse las mejores zonas de caza. A Gregorio Medina tocóle en suerte encaminarse a Las Rocinas, lugar preferido por los cazadores, porque era abundante en la caza mayor y menor en esta época, pues en los bosques cercanos, de Mures y de Hinojos, estaba más castigada la caza por la presencia frecuente de perros y tiros de pólvora, que ahuyentaban las presas hacia Las Rocinas y Oñana. Púsose en camino este cazador desde Mures hasta Las Rocinas, cruzando Gato y la Encantada, y adentróse entre la espesura de los matorrales, oteando con sus perros los huecos de los troncos de los viejos fresnos y acebuches, que eran refugio y guarida de salvajinas y animales preciados en venación.
´´Entretenido como estaba en la búsqueda de sus presas, se sorprendió por la insistencia de los perros, que arañaban sin cesar con sus patas la chueca de un árbol centenario. Asomóse al hueco que los perros habían hecho, apartando el sotomonte que envolvía los troncos, y vio, atemorizado, la imagen de una pequeña escultura que al pronto creyó una muñeca, porque su tamaño no era mayor de una vara.
´´ Salieron de Almonte muchos vecinos y, en llegados a Las Rocinas, viéronla tal como el cazador les había contado; y allí la veneraron y dieron fe de aquel relato, que había conmovido la devoción de la villa, adonde se llevaron la Sagrada Imagen de la Virgen.
" La noticia corrió con prontitud por los pueblos de Almonte y Villamanrique de la Condesa, donde fueron a narrar lo sucedido los otros cazadores que formaron el grupo y que habían estado de caza por la referida zona.
´´El hallazgo de la Sagrada Imagen dio origen entre estos pueblos a una cuestión informal, que se resolvió, según la costumbre, unciendo en unas carretas dos yuntas de bueyes, para que, por su fuerza, decidieran dónde habría de permanecer la Imagen.
´´Los bueyes, medidas como estaban sus fuerzas, no lograron avanzar en ninguna dirección, siendo incapaces de mover las carretas. t;
´´Este hecho se interpretó como sentencia; y así continuó la Imagen de la Virgen en el sitio donde fue hallada. Y, todos de consumo, construyóse, con las limosnas recogidas en los pueblos cercanos, una pequeña ermita de diez varas de largo. En ella se colocó, una vez restaurada, la Sagrada Imagen, labrándose al efecto una pequeña hornacina en su muro interior frente a la puerta, que miraba al arroyo de la Madre de Las Rocinas." (AA.VV. (1981): El Rocío, fe y alegría de un pueblo, Tomo II, Granada,Editorial Andalucía de Edicciones Anel S.A., pag. 65 y ss).
Nuestra Madre
y Señora del Rocío,
allá en La Rocina
se le apareció
a un perrito
que cazando iba
de Goro Medina
que era el tirador.
Y eso es asina ;
que el cazador
se llamaba
Goro Medina.
En nuestros días ha cobrado gran importancia entre los historiadores y eruditos la llamada historia oral, que en los orígenes del Rocío resulta fundamental.
"La memoria popular ha rescatado del olvido y ha transmitido de generación en generación, mediante la historia oral, el acontecimiento que supuso el descubrimiento de la Imagen en la misma zona que ocupa actualmente su santuario y la gran devoción que despertó desde un principio. No hay lugar a dudas sobre la pertenencia de la imagen de la Virgen a Almonte, aunque señala claramente la participación de la villa de Villamanrique y su importancia en el hallazgo. A grandes rasgos, se relata que a principios del siglo XV, Gregorio Medina, un cazador de Mures (actualmente Villamanrique de la Condesa), encontrándose junto con sus compañeros de cacería, le tocó en suerte dirigirse a la zona de Las Rocinas, lugar muy frecuentado por los cazadores, y allí en la chueca o hueco del tronco de un árbol centenario halló la imagen de casi una vara de alto hollada por las inclemencias del tiempo."
"Al volver a colocarla en su sitio pudo ver en la espalda de la talla la siguiente leyenda: “María de los Remedios me llamo”.
"Volvió al pueblo de Almonte, a cuyo término pertenecía aquel sitio, dando cuenta de su hallazgo. De esta población llegaron numerosos vecinos llevándose a dicha localidad la imagen. La noticia llega a los demás pueblos de la zona, pero entre los vecinos de Almonte y de Villamanrique surgió una disputa en torno a la cuestión del acomodo de la imagen, que subsanaron siguiendo la costumbre de la época, unciendo en unas carretas dos yuntas de bueyes y que su fuerza decidiera el sitio donde se quedaba la Virgen. Ambas fuerzas quedaron igualadas sin conseguir avanzar a un lado ni a otro. Este hecho se interpretó como sentencia y se colocó la talla de la Virgen en el sitio en que fue encontrada, construyéndose una ermita de diez varas de largo gracias a las limosnas de los devotos". (ZAMORA MOYA, José A. (2000): Vivencias (La Romería del Rocío), Algaida editores, Sevilla, p. 20).
"En el siglo XV un cazador de Villamanrique, población en el borde de la Marisma del Guadalquivir, encuentra, atraído por los ladridos de los perros, una imagen en el hueco de un viejo árbol que al principio confunde con una muñeca; era un simulacro de la Virgen del Rocío escondida desde la época de los moros. Dio cuenta a Almonte, por ser el pueblo más cercano, pero también lo conocieron los > de Villamanrique, de donde era natural el cazador, que manifestaron su deseo de llevársela. Sometieron ambos pueblos sus pretensiones al juicio de dos yuntas de bueyes que uncidos a una carreta no pudieron avanzar en direcciones opuestas. El hecho fue interpretado como el deseo de la Virgen de permanecer en el lugar mismo donde fue hallada y allí se le levantó una ermita. "Esta versión forma parte de la historia oral que comparten los pueblos de la comarca. Almonte, en sus Reglas (1758) establece que un cazador, hallándose en el término de la villa de Almonte encuentra el simulacro."
"En los albores del siglo XV, tras el hallazgo de la imagen por el cazador de Villamanrique Gregorio Medina, se construyó de nuevo la ermita Aunque desde el siglo XIII, la ermita de Santa María de las Rocinas fuera visitada por los monteros de Mures (Villamanrique), los pastores de Almonte y los carboneros de Sanlúcar de Barrameda, el verdadero origen de la actual Romería del Rocío está en el ya citado hallazgo de la milagrosa imagen, hecho singular que más tarde las Hermandades irían a conmemorar, celebrando cada una su fiesta en la Ermita del Rocío" (AA. VV. (1979): Gran Enciclopedia de Andalucía, Ediciones Anel, Granada, pp. 2852-4).
"El verdadero origen del Rocío, pues, está en el hallazgo de la Imagen de la Virgen por el cazador de Villamanrique, Gregorio Medina, que tuvo la suerte de encontrarla, entrado el siglo XV, en la chueca de un fresno o acebuche." (LÓPEZ PELÁEZ, José L. (1981): Rocío 81, Imprenta Rábida, Huelva, sin paginar).
"Los monteros de Mures (Villamanrique) y los carboneros de Sanlúcar de Barrameda ya visitaban La Aldea almonteña en el siglo XIII, para ver en la ermita a la imagen de las Rocinas. Pero el origen de la actual Romería del Rocío tiene su base en el hallazgo de la Virgen por el cazador Gregorio Medina" (GELÁN, Fernando (1985): “Andalucía peregrina al Rocío”, El Correo de Andalucía, Sevilla, 23 de mayo. Apud PERALES GÓMEZ, Manuel J. Et al. (1991): Rocío’90 (Fe y alegría de un pueblo), Editorial Andalucía, Granada, pp. 286-87).
GRABADOS ANTIGUOS DE LA VIRGEN DEL ROCÍO
A través de las estampaciones realizadas en los siglos XVIII y XIX, hemos comprobado la consolidación de una imagen visual, basada en la ráfaga de puntas, el rostrillo y el perfil cónico producido por la saya. En el siglo XVIII, el aspecto de la imagen de culto apenas se diferenciaba de las imágenes marianas de España, y no sólo las de Andalucía. A pesar de aseverar que se trata de un «verdadero retrato», no preocupaba tanto el parecido fisonómico cuanto la imagen global, integrada por el conjunto de vestido, signos y accesorios. Las reiteradas versiones mantienen con escrupulosa fidelidad la vestimenta regia, los atributos iconográficos y el texto de las indulgencias, salvo un error en la cifra de días, que es repetido por un solo copista.
Sin embargo, mientras las demás imágenes marianas adoptarían definitivamente la innovación introducida en el siglo XIX, de la ráfaga de rayos y la aureola de la corona, de reflejos planos biselados en sus extremos, la imagen de la Virgen del Rocío, que también contó -y cuenta- con este tipo de ráfaga, volvió a las formas dieciochescas, tal vez por la riqueza de la ráfaga de puntas de plata de martillo y por la memoria de sus donantes, los hermanos Tello de Eslava.
Así quedó configurada la imagen visual de la Patrona de Almonte, que permite que la silueta de la ráfaga -o un simple fragmento de ella, como el utilizado en el logotipo del Centro de Estudios Rocieros-, identifique de inmediato la figura de la Reina de las Marismas y evoque el universo de piedad, de fe y de emociones que la rodea.
Manuel Jesús CARRASCO TERRIZA
EL PAPA JUAN PABLO II, EL PAPA DEL ROCIO.
El 14 de junio de 1993 su Santidad el Papa Juan Pablo II, visitó el Rocío. A continuación se reproducen las palabras que pronunció desde el "balcón del Papa". Amadísimos hermanos y hermanas: Que la gracia y la paz de Jesucristo, el Señor, esté siempre con todos vosotros: rocieros y peregrinos que desde tan diversos lugares habéis llegado a estas marismas almonteñas para reuniros con el Papa en este santuario, centro de devoción mariana andaluza, en que se venera la imagen bendita de Nuestra Señora del Rocío. Es para mí motivo de honda alegría y de acción de gracias culminar mi visita apostólica a la diócesis de Huelva peregrinando a estas marismas en las que la Madre de Dios recibe en la romería de Pentecostés e incesantemente durante todo el año, el vibrante homenaje de devoción de sus hijos de Andalucía y de muchos otros lugares de España. A esa multitud incontable de romeros he querido unirme hoy ante esa bellísima imagen de la Virgen para venerar a nuestra Madre del Cielo. Agradezco vivamente las palabras de monseñor Rafael González Moralejo, obispo de esta Diócesis, ha tenido a bien dirigirme, asó como la presencia de mis hermanos en el Episcopado y de los números y amados sacerdotes, religiosos y religiosas que han querido unirse a esta celebración rociera. Mi gratitud igualmente, a las autoridades civiles por su valiosa colaboración en la preparación de este encuentro para honrar a esa Blanca Paloma. |
Hace cuatro años, una numerosísima representación de vuestra Hermandad Matriz y de las restantes hermandades del Rocío, acompañados por vuestro obispo, os pusisteis en camino y pregrinásteis a Roma para llevarme el perfume de estas vuestras marismas almonteñas y mostrarme en vuestros Simpecados el rostro bellísimo de la Virgen y Señora del Rocío. Hoy soy yo quien peregrina hasta aquí para postrarme a los pies de esta sagrada imagen, que nos representa y recuerda a María - Asunta en cuerpo y alma al cielo - y orar por la Iglesia, por vosotros, por vuestras familias, por España y por todos los hombres y mujeres del mundo. En esta ocasión deseo recordaros el mensaje que os dirigí entonces en Roma |
Es necesario, pues, que ahondando en los fundamentos de esta devoción, seáis capaces de dar a estas raíces de fe su plenitud evangélica; esto es, que descubrais las razones profundas de la presencia de María en vuestras vidas como modelo en el peregrinar de la fe y hagais así que afloren, a nivel personal y comunitario, los genuinos motivos devocionales que tienen su apoyo en las enseñanzas evangélicas. En efecto, Pero esa devoción mariana, tan arraigada en esta tierra de María Santísima, necesita ser esclarecida y alimentada continuamente con la escucha y la meditación de la Palabra de Dios, haciendo de ella la pauta inspiradora de nuestra conducta en todos los ámbitos de nuestra existencia cotidiana. Os invito, por ello, a todos a hacer de este lugar del Rocío una verdadera escuela de vida cristiana, en la que, bajo la protección maternal de María, la fe crezca y se fotalezca con la escucha de la Palabra de Dios, con la oración perseverante, con la recepción frecuente de los Sacramentos, especialmente de la Penitencia y de la Eucaristía. Este y no otro es el camino por el que la devoción rociera ganará cada día en autenticidad. Además, la verdadera devoción a la Virgen María os llevará a la imitación de sus virtudes. A través de Ella y por su mediación, descubrireis a Jesucristo, su Hijo, Dios y Hombre verdadero, que es único mediador entre el Padre y los hombres. | ||||
En un entrañable encuentro con los obispos de Andalucía, con motivo de su visita ad límina me refería a la vivencia religiosa popular con estas palabras "Vuestros pueblos, que hunden sus raíces en la antigua tradición apostólica, han recibido a lo largo de los siglos, numerosas influencias culturales que le han dado características propias. La religiosidad popular que de ahí ha surgido es fruto de la presencia fundamental de la fe católica, con una experiencia propia de lo sagrado, que comporta a veces la exaltación ritualista de los momentos solemnes de la vida del hombre, una tendencia devocional y una devoción muy festiva". Sé, que como hermandades rocieras, estais empeñados en dar una nueva y auténtica vitalidad cristiana a la religiosidad popular de esta tierra.
Queridas hermanas y hermanos rocieros, me siento feliz de estar con vosotros en esta hermosa tarde, aquí, en este paraje bellísimo de Almonte y ante este bendito santuario, en el que acabo de orar por la Iglesia y por el mundo. A Ella, nuestra Madre celeste, Asunta en cuerpo y alma a el cielo, he pedido por vuestro pueblo andaluz y español, pueblo fundamentado en la fe de los mayores que vive una ardiente esperanza de elevación humana, de progreso, de afirmación de su propia dignidad, de respeto a sus derechos, y de estímulo y ejemplaridad para cumplir sus deberes. ¡Que por María sepais abrir de par en par vuestro corazón a Cristo, el Señor!. Llevad por todos los caminos el cariño y el amor del Papa a vuestros familiares, paisanos y amigos y antes de bendeciros alabemos juntos a María: ¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCIO! ¡VIVA ESA BLANCA PALOMA! ¡QUE VIVA LA MADRE DE DIOS!. ENTONCES... ¿QUÉ ES EL ROCÍO? La Romería del Rocío es una fiesta de carácter religioso sin precedentes en la historia de la mariología moderna, es la fiesta principal dedicada a la Virgen del Rocío. La misma ha sufrido algunos cambios de adaptación a las necesidades del momento, pero su contenido esencial sigue siendo el mismo. La Romería comienza el sábado vísperas de Pentecostés, a las doce de la mañana, con la presentación de las Hermandades Filiales en riguroso orden de antigüedad ante las puertas del Santuario, donde una nutrida representación de la Hdad. Matriz de Almonte con su Presidente, Hermano Mayor y Alcalde de la villa las van recibiendo. Cada una de estas Hermandades detiene brevemente su carreta de Simpecado mirando a la puerta principal del Santuario, entonándose algún cántico dedicado a la Virgen. Los Romeros a pie, a caballo o en carretas engalanadas y tiradas por mulos o bueyes van desfilando, culminando así el final del camino, difícil y duro a veces, por los viejos y polvorientes senderos de siempre. Este desfile colorista, emotivo y solemne a la vez, impregnado de polvo, sudor y fe, es quizás, uno de los momentos más espectaculares de la Romería.
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MOMENTOS IMPORTANTES EN LA HISTORIA DE ESTA DEVOCIÓN ROCIERA
Baltasar Tercero Ruiz, natural de Sevilla, y desde Lima (Perú) deja, a través de un testamento fechado el 11 de febrero de 1587, un importante legado de 2.500 pesos con el fin de fundar una Capellanía en la Ermita del Rocío para mantener el culto a la Imagen marismeña y los gastos necesarios para continuar la devoción a la Virgen. Nombra como patronos al Ayuntamiento de Almonte y al cura de la villa. Tras su muerte en 1594, recibe Almonte esa importante cantidad de dinero y comienza a ejercer como patrono de la Capellanía el Cabildo civil a partir de 1597 nombrando como primer capellán a Juan Pabón. El Ayuntamiento se hace cargo de todo lo concerniente al Rocío hasta entrado el siglo XX.
PRIMER TRASLADO DOCUMENTADO DE LA VIRGEN DEL ROCÍO A ALMONTE, AÑO 1607
Aunque se sospecha que pudieron producirse con anterioridad a lo largo del siglo XVI, lo cierto es que el primer Traslado de la Virgen del Rocío al pueblo de Almonte, a 15 km de la aldea, del que existen referencias escritas data de 1607, concretamente del 21 de abril, día en que el Ayuntamiento almonteño acuerda trasladar a la Imagen al pueblo por sequía. Tradición ésta que se ha ido conservando a través de los siglos con sus correspondientes variaciones en fechas y motivos hasta la actualidad, cada vez con más popularidad.
PROCLAMACIÓN DE PATRONAZGO DE LA VIRGEN DEL ROCÍO SOBRE LA VILLA DE ALMONTE, 1653
Fue el 29 de junio de 1653 estando la Imagen en la parroquia de Almonte desde el mes de abril tras haber sido trasladada por una fuerte sequía, cuando se le proclama PATRONA DE ALMONTE y se hace VOTO de defender el Dogma de la Inmaculada Concepción para “siempre jamás”. Es a partir de entonces, a mediados del siglo XVII y desconociendo fechas concretas y exactas, cuando se le cambia el nombre a la Imagen, que pasa de las Rocinas a Rocío, y también la fecha de la fiesta en honor de la ya Patrona de Almonte, la cual se celebraba en el mes de septiembre, en el día en que la Iglesia conmemoraba el Dulce Nombre de María y no en Pentecostés como en la actualidad.
CORONACIÓN CANÓNICA DE LA VIRGEN DEL ROCÍO, 1919
Este hecho histórico alcanzó su momento culminante sobre las once de la mañana de aquel 8 de junio de 1919, domingo de Pentecostés y fue cuando se produjo el acto de la Coronación Canónica de Ntra. Sra. del Rocío, cumpliéndose así los deseos de muchos rocieros de principios del siglo XX y fomentándose al mismo tiempo mucho más la devoción a la Virgen del Rocío más allá de nuestra comarca. Aquel domingo 8 de junio desde muy temprano fue conducida la Imagen almonteña hacia el Real del Rocío en donde se levantó para la ocasión un altar y en donde el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Enrique Almaraz y Santos, habría de colocarle la Corona de oro valorada en más de 100.000 pesetas (600 euros) y en donde un año más tarde se levantaría un monumento para la eterna memoria y que podemos contemplar en la actualidad. La corona del Niño, valorada en 15.000 pesetas (90 euros), fue donada en su integridad por doña Juana Soldán, viuda de Cepeda.
VOTO DEL ROCÍO CHICO, AÑO 1813
Voto de acción de gracias que el pueblo de Almonte hizo en 1813 tras haberse librado de un duro castigo de las tropas francesas como represalia ante la muerte de un oficial francés de manos de los almonteños cuyos acontecimientos tuvieron lugar entre los días 18 y 19 de agosto de 1810. El acta del Voto tiene fecha de 16 de agosto de 1813, año desde el que se viene celebrando esta otra manifestación que, de carácter más local, el pueblo almonteño dedica a la Virgen del Rocío. El pueblo de Almonte fue salvado de la esperada masacre y atribuyó su salvación a la Virgen del Rocío. Dicho Voto formal lo hicieron los Cabildos secular y eclesiástico de Almonte y la Hermandad Matriz expresando así su agradecimiento en las mismas fechas fijas cada año originándose de esta forma lo que se conoce como Rocío Chico, en contraposición al Rocío Grande, que se celebra por Pentecostés.
ÚNICO ROCÍO CHICO CELEBRADO EN ALMONTE, 1963.
En Junio de 1963 se traslada la Imagen de Ntra. Sra. del Rocío a Almonte para proceder al derribo de la antigua Ermita en julio del mismo año con motivo de la construcción del nuevo Santuario. En Agosto, y de forma excepcional, se celebra el Rocío Chico en el pueblo “por primera y única vez en la Parroquia de la Asunción de esta Villa, por hallarse la Santísima Virgen en Almonte, con motivo de la edificación de su nuevo Santuario”.Así aparece en el programa de cultos difundido para el mencionado evento.
OTROS DATOS Y CURIOSIDADES
Primera Romería con electricidad. La Romería del Rocío de 1965 fue la primera que se vivió con fluido eléctrico en la aldea y fueron 33 las Hermandades Filiales entonces y algo más de 100.000 los rocieros en general que gozaron por primera vez de energía eléctrica, pública y privada, sin restricciones. Y, como anécdota, no se celebró en el actual Santuario, ya que se encontraba en construcción desde el 63 hasta el 69, sino en una pequeña Capilla provisional construida en la esquina que da al Real del Rocío, en donde se veneraba la Virgen.
El paso de la Virgen tenía 8 varales. Las andas de Ntra. Sra. del Rocío, que datan de principios del siglo XIX, se modifican en 1934 incorporándose la peana de plata, donada por Ignacio de Cepeda y Soldán, y el número de varales se reduce de 8 a 6, como tiene en la actualidad.
La Virgen del Rocío no siempre ha salido al amanecer. Desde principios del siglo XX, la Imagen era sacada a hombros por los almonteños en torno a las doce del mediodía del Lunes de Pentecostés, tras terminar la Función Solemne. Esta hora ha ido adelantándose gradualmente llegando en los sesenta a salir en procesión entre las ocho y las nueve de la mañana, después de las misas de las Hermandades Filiales y siempre poco antes de la hora prevista recogida en los programas de cultos (a las diez de la mañana) de toda la década de los sesenta. A partir del programa de la Romería de 1972, ya no se especifica la hora de la Salve y posterior salida de la Virgen, que ha continuado adelantándose llegando a coincidir sólo durante un período de tiempo de la segunda mitad del siglo XX con el amanecer (creencia errónea la de considerar que siempre ha sido así), para llegar a la actualidad a una hora incierta, que viene oscilando entre las tres y tres y media de la madrugada.
Junio, el mes rociero más histórico. Si el mes de mayo, y en ocasiones el de junio por la fecha variable de la celebración de la Romería de Pentecostés, junto con el de agosto, por la celebración del Rocío Chico, son los meses del año más intensos y emotivos para los devotos rocieros, lo cierto es que el más histórico ha sido junio, mes en el que se han producido acontecimientos de capital importancia: la Virgen del Rocío, Patrona de Almonte, el 29 de junio de 1653; la Coronación canónica, el 8 de junio de 1919; Traslado de la Virgen a Almonte para derribar la anterior Ermita, 16 de junio 1963; visita de S.S. el Papa Juan Pablo II a la aldea, 14 de junio de 1993; salida extraordinaria de la Virgen del Rocío por la aldea el 29 de junio de 2003 porque se cumplían 350 años de haberse proclamado Patrona de Almonte; e inauguración y bendición del Retablo de la Virgen del Rocío ya completamente acabado, el 29 de junio de 2006.
La procesión más larga de la Virgen del Rocío. La procesión más larga de forma ininterrumpida a hombros de los almonteños tanto en espacio (recorrido de quince kilómetros) como en tiempo corresponde a su vuelta a la aldea en los Traslados que se vienen produciendo últimamente con algo más de veinticuatro horas de duración, poco más de un día entero en el que los almonteños llevan las andas de su Patrona vestida de Pastora sobre sus hombros. Así, de 16 horas en el Traslado de vuelta de 1964, 20 horas en el del 71, 21 en el del 78, se ha llegado a las 24 horas de procesión en los cuatro últimos Traslados de la Virgen desde Almonte hasta la aldea: años 85, 92, 99 y 2006.
Romería de 1919: la Virgen salió dos veces. El año 1919 fue el único de la historia en que la Imagen salió dos veces de su Ermita en plena Romería y con tan sólo veinticuatro horas transcurridas. La primera, el domingo 8 de junio, domingo del Rocío, para ser Coronada canónicamente en el centro del Real, en donde se levantó desde entonces un monumento para la memoria; la segunda, durante el lunes de Pentecostés, en su tradicional procesión de media mañana.
De 1335 data la primera referencia escrita de la existencia de la Ermita de Santa María de las Rocinas (hoy Rocío). En aquel año se reunieron autoridades de Sevilla y Niebla para el deslinde del término de ambas jurisdicciones en un bodegón cercano a la mencionada Ermita (Bodegón del Freyle) y la citaron en el documento.
- Construcción de la Carretera Almonte- El Rocío, inaugurada y abierta al público en marzo de 1958.
- Declaración de la Romería del Rocío “Fiesta de Interés Turístico Nacional”, año 1965.
- Declaración del Santuario y su entorno como “Paraje Pintoresco”, año 1973.
- Visita de SSMM los Reyes de España al Rocío para la clausura de los Congresos Mariano y Mariológico en 1992.
- Visita de SS el Papa Juan Pablo II al Rocío el 14 de junio de 1993.
- Visita de SSAA los Príncipes de Asturias Don Felipe y Doña Leticia a Almonte, donde se encontraba la Virgen del Rocío, febrero de 2006.
- Declaración del Santuario y aldea de El Rocío como Bien de Interés Cultural con la Categoría de Sitio Histórico, año 2006.
LAS VENIDAS DE LA VIRGEN A ALMONTE En la historia de la devoción rociera, además de la conocida celebración anual de la Romería de Pentecostés, también llamada Rocío Grande, y del Rocío Chico, en agosto, existe otra manifestación peculiar que el pueblo de Almonte conserva desde muy antiguo. Es el caso de las venidas o traslados procesionales de la Imagen a hombros de los almonteños a la parroquia de Almonte, a quince kilómetros de la aldea.
¿Cuántas veces ha venido a Almonte? ¿Por qué motivos se ha trasladado? ¿Cada cuánto tiempo se ha venido trasladando? ¿Cómo se producen? ¿Cuándo sale en procesión la Virgen del Rocío por las calles de Almonte? La fecha del regreso a su ermita ha variado en función de los casos a lo largo de la historia, pero la más frecuente y ya tradicional corresponde a las vísperas de la Romería. Justo una semana antes del Rocío Grande, domingo, día de la Ascensión, sale la Imagen de Almonte al amanecer desde el Chaparral, tras cubrirle el rostro y el cuerpo, en dirección a la aldea despidiéndose así del pueblo de la que es Patrona desde 1653 hasta que vuelvan a pasar otros siete años que de forma ordinaria visitaría de nuevo Almonte. En esta ocasión, el camino de vuelta se realiza de día, siendo descubierta al atardecer en la misma aldea para llegar al Santuario ya de noche y esperar una nueva Romería.
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