El día de hoy es una fecha entrañable para todos los que ponemos nuestra confianza en la Madre de Dios, bajo el hermoso nombre del Carmen, en este pueblo de Íllora. Y es un día para dar gracias a Dios, que se revela en lo más sencillo de la vida, confundiendo a los sabios y poderosos de este mundo, que no pueden comprender, este proceder de Quién es el comienzo de todo y la meta de todo también.
A veces complicamos mucho las cosas, y llega un momento en que te das cuenta, que tanto no era necesario, que cuánto más sencillo es todo, más auténtico es, y más intensamente lo vives.


Por eso, esta fecha, se ha tomado como referente para toda la devoción carmelitana en Íllora, y por eso, en el estandarte que se realizó, para asistir a las procesiones que nos invitaban, en la parte posterior, lo único que pone es "Nuestra Madre del Carmen. Íllora 1924".
Y sientes algo muy especial, cuando te das cuenta, que formas parte de una bella historia en nuestro pueblo, pues las primeras capillas que comenzaron a visitar las familias, hoy aún siguen haciendo lo mismo, y tu preocupación por conservarlas, te une al esfuerzo de muchas personas, a lo largo de muchos años.
Porque la devoción a la Virgen del Carmen, no es algo que se haya inventado en nuestro pueblo hace unos años, es la confianza de todos sus vecinos, en la Madre de Dios, que nos lleva siempre irresistiblemente hacia su Hijo Jesús.
En el libro de crónicas
de la Parroquia de Íllora, del siglo pasado, y que abarca algunos
tramos del mismo, podemos comprobar la devoción que hacia nuestra Madre
del Carmen ya existía en nuestro pueblo. La primera referencia que
encontramos destacada es en el año 1919, que habla de la Solemnidad de
la Virgen del Carmen, el 16 de Julio, con misa solemne por la mañana,
exposición del Santísimo, con sermón sobre la devoción del Escapulario, y
por la noche, la novena a la Virgen del Carmen, con mucha concurrencia
de fieles durante la misma. Cada noche, se predica sobre un aspecto o
virtud de la Virgen, y se reparten estampas de la Virgen del Carmen.
Fuera ya de la novena, el cronista comenta cómo cada sábado, por la
mañana, hay una misa solemne a la Santísima Virgen del Carmen, y por la noche, rezo
del Santo rosario, y Salve cantada a la Virgen.
En
1.920, se habla de que se establece canónicamente en esta Parroquia, la
venerable Orden Tercera del Carmen, con un número de treinta y seis
novicias que tomaron el santo Escapulario y correa. La orden tercera del
carmen, supone para sus miembros, una forma de vivir intensamente los
ideales de la orden del Carmen, desde el propio estado de cada uno. Aquí
en nuestro pueblo, en aquél año, fue su director, el Licenciado D.
Miguel Hernández Noguera, cura de esta Iglesia, como Priora, Dña. Carmen
Beranguer de la Puente, Subpriora, Maestra de novicias y Tesorera, Dña.
Dolores Ibáñez, discretas señoritas Joaquina Jiménez Muñoz y Antonia
Rojo Gómez; Enfermera Dña. María Josefa Ureña Molina. En este año, la
novena comienza el día 8, en lugar del día 16, habiendo todas las
noches, exposición del Santísimo, rezo de la estación, rosario, plática
presidida por el señor párroco, y cantos por un coro de jóvenes, y según
indica el libro, los gastos son atendidos por el párroco. El día 16,
día de la Santísima Virgen, se celebraba con una solemne función de
Iglesia, con comunión general y predicación por parte del párroco, por
la noche se concluía la novena a la Virgen, con procesión claustral con
el Santísimo, bendición y reserva.
A partir del mes de Septiembre de 1920, se aclara, que desde el sábado 30 de ese mismo mes, la misa de nueve de la mañana, es en honor de la Virgen del Carmen, realizándose al término de la misma, la Visita a la Virgen del Carmen, una serie de oraciones ante el altar de la Señora, que como la misa, se ofrecerán a la Virgen, todos los sábados del año. Y a partir de esta fecha, cada sábado se recoge esta práctica, que escribe el cronista, se obsequia a la Santísima Virgen.
Saltamos ya algunos años, nos plantamos en Julio de 1944, y las crónicas de cada día son más exhaustivas y más extensas, dando pormenores de la vida diaria de nuestro pueblo. El sábado, 15 de Julio, que aquél año era sábado, se encontraban afanándose en la construcción del altar para la imagen de la Virgen del
Carmen,
cuya fiesta se celebraba al día siguiente, y se explica, que comenzará
también una novena, con exposición del Santísimo cada tarde. Y explica
“Hay una asociación sin reconocimiento canónico que es la que costea
estos cultos o mejor la presidenta de ella, Dña. Sofía Sánchez Aguilera
que reside habitualmente en Granada y se viene al pueblo todos los años
para celebrar estos cultos, que ordinariamente comenzaban el día ocho
para terminar en el día de la fiesta, y que por este año comenzará el
día de la fiesta por no haber podido venir antes la señora presidenta.
Se predicará el primer y último día de la novena, por el párroco”. Ese
16 de Julio, a las 8 de la mañana “extraordinariamente concurrida y
devota” comulgan 61 personas, “tal es la devoción que despierta la
Virgen del Carmen”. En la misa mayor la asistencia ordinaria, se nota la
presencia de personas forasteras que vienen a la fiesta
de la Virgen y confiesan y comulgan. Ese día comienza la novena a la
Virgen del Carmen, con dos misas diarias, y exposición del Santísimo
entre ambas, para que se pueda ganar la indulgencia plenaria concedida. A
la tarde, manifiesto mayor, con una gran asistencia de fieles.
Dña. Sofía será la que costeará las primeras capillas que comienzan a visitar los hogares de nuestro pueblo, y de las que ya tenemos constancia en 1924, por un librito dónde se inscriben las familias que las reciben.


A partir del mes de Septiembre de 1920, se aclara, que desde el sábado 30 de ese mismo mes, la misa de nueve de la mañana, es en honor de la Virgen del Carmen, realizándose al término de la misma, la Visita a la Virgen del Carmen, una serie de oraciones ante el altar de la Señora, que como la misa, se ofrecerán a la Virgen, todos los sábados del año. Y a partir de esta fecha, cada sábado se recoge esta práctica, que escribe el cronista, se obsequia a la Santísima Virgen.
Saltamos ya algunos años, nos plantamos en Julio de 1944, y las crónicas de cada día son más exhaustivas y más extensas, dando pormenores de la vida diaria de nuestro pueblo. El sábado, 15 de Julio, que aquél año era sábado, se encontraban afanándose en la construcción del altar para la imagen de la Virgen del

Dña. Sofía será la que costeará las primeras capillas que comienzan a visitar los hogares de nuestro pueblo, y de las que ya tenemos constancia en 1924, por un librito dónde se inscriben las familias que las reciben.
Por tanto, hace ya 88 años, que la Virgen del
Carmen, comenzó su peregrinar por tantas familias de nuestro pueblo.
Pero es que a Dña. Sofia debemos la actual imagen que se venera en
nuestro Templo de la Virgen del Carmen, junto a su esposo, y a alguien
que tam
bien nombraremos pronto, Paquita Villen, ellos eligieron la imagen, que ocuparia el lugar de todo lo que el pasto de las llamas habia destruido.
Dos años después, en 1.946, el día 15 de Julio, es Lunes, y comenta el cronista, cómo se levanta el altar a la Virgen del Carmen, para la novena, cuya hora oficial será a las 8 y media de la tarde, con manifiesto (Exposición del Santísimo). Todos los días de la novena, se predica sobre aspectos de la vida de la Virgen. El martes 16, comienza la novena, asisten unas sesenta personas todas las tardes. Hay comunión general y misa cantada todos los días a las diez de la mañana. Para el último día de la novena a la Virgen, viene un misionero paúl a predicar, el P. Gutiérrez, y es gracioso el apunte que hace el cronista: “Buena voz, muchos gestos, predicación vulgar, no obstante impresiona”. Se terminó con una misa cantada. De este modo, y hasta los años 80, cada año se celebró la fiesta de la Virgen del Carmen, el 16 de Julio, en nuestro pueblo.
A
finales de los años 60, es otra familia de nuestro pueblo, la que a
instancias de Dña. Sofía, se encargará de mantener viva la devoción a
Nuestra Madre del Carmen en Íllora, el matrimonio de D. Antonio López
Font y Dña. María Luisa Márquez, serán quiénes costearan los cultos en
honor a la Virgen, y quiénes procuraran que las capillas continúen
llenando los hogares de nuestro pueblo, del amor maternal de la Señora.
De las tres capillas que Dña. Sofía compró, una se mantenía por los
alrededores de la Casa de Márquez. Pero también hubo otra persona que
jugó un papel importante, en esta transmisión de la devoción a la Virgen
del Carmen.

Dos años después, en 1.946, el día 15 de Julio, es Lunes, y comenta el cronista, cómo se levanta el altar a la Virgen del Carmen, para la novena, cuya hora oficial será a las 8 y media de la tarde, con manifiesto (Exposición del Santísimo). Todos los días de la novena, se predica sobre aspectos de la vida de la Virgen. El martes 16, comienza la novena, asisten unas sesenta personas todas las tardes. Hay comunión general y misa cantada todos los días a las diez de la mañana. Para el último día de la novena a la Virgen, viene un misionero paúl a predicar, el P. Gutiérrez, y es gracioso el apunte que hace el cronista: “Buena voz, muchos gestos, predicación vulgar, no obstante impresiona”. Se terminó con una misa cantada. De este modo, y hasta los años 80, cada año se celebró la fiesta de la Virgen del Carmen, el 16 de Julio, en nuestro pueblo.

Ella era, Paquita Villén, aunque para todos quedará en
nuestro recuerdo, como Paquita “la manolilla”. Ella que había pasado
mucho
tiempo
junto a Dña. Sofía, fue a recoger a la casa de Márquez, una de las
capillas de Dña. Sofía, que comenzó a visitar los hogares que rodearon
su casa, casi hasta su muerte. Esta capilla permanece hoy en el hogar de
uno de sus hijos.
En los años 80, se une por un lado, que se deja de celebrar la fiesta de la Virgen en la Parroquia, por decisión del Párroco, y que la edad de D. Antonio y de Dña. Mª Luisa, no les permite encargarse como quisieran de todo, y hay unos años, en los que la Visita Domiciliaria de la Virgen, queda muy reducida. A finales de los 80, es cuando Jose, se hace cargo de la capilla que quedaba visitando los hogares alrededor de la casa de Márquez. Día a día él, la íba cambiando de hogar, y poco a poco, fue creciendo el número de familias que la querían recibir, de modo, que tuvo que pedir a D. Antonio y Dña. Mª Luisa, que compraran una nueva capilla para que todas la pudieran recibir. Y así, poco a poco, año, año, hemos llegado a la actualidad, en la que más de 20 capillas, recorren todo el pueblo, y forman parte de la vida familiar de muchas personas que en la Virgen, ponen toda su ilusión y esperanza.

En los años 80, se une por un lado, que se deja de celebrar la fiesta de la Virgen en la Parroquia, por decisión del Párroco, y que la edad de D. Antonio y de Dña. Mª Luisa, no les permite encargarse como quisieran de todo, y hay unos años, en los que la Visita Domiciliaria de la Virgen, queda muy reducida. A finales de los 80, es cuando Jose, se hace cargo de la capilla que quedaba visitando los hogares alrededor de la casa de Márquez. Día a día él, la íba cambiando de hogar, y poco a poco, fue creciendo el número de familias que la querían recibir, de modo, que tuvo que pedir a D. Antonio y Dña. Mª Luisa, que compraran una nueva capilla para que todas la pudieran recibir. Y así, poco a poco, año, año, hemos llegado a la actualidad, en la que más de 20 capillas, recorren todo el pueblo, y forman parte de la vida familiar de muchas personas que en la Virgen, ponen toda su ilusión y esperanza.
Esta historia de amor a la Virgen, está sembrada de mucha generosidad, entrega y trabajo desinteresado de muchas personas. Pues desde el comienzo, las capillas no las compra la Parroquia, ni son parte de sus pertenencias, ni tampoco las mantiene, las costea una familia, que las mantiene, cuando ya no pueden, es otra familia la que se hace cargo de ellas, cuándo ésta no puede, es otra familia, y así hasta nuestros días.
Pero siempre han estado en estrecha colaboración con la Parroquia. Con las limosnas que se recogían, se intentaba costear las celebraciones en honor de la Virgen del Carmen, que como siempre faltaban los medios económicos, y las familias encargadas de las capillas suplían la falta. Así ha ocurrido hasta el día de hoy.
Actualmente, sin poner la Parroquia ni un céntimo para su mantenimiento, ni para adquirir nuevas, ya que se mantiene que no pertenecen a ella, con las limosnas de las capillas, se costean las flores de las celebraciones más importantes de nuestra Parroquia: Navidad, Semana Santa... y las macetas y adornos del Tiempo Ordinario y Adviento. Con estas limosnas se han costeado los arreglos de pintura de estos últimos años en la Parroquia, y se han adquirido enseres litúrgicos para la misma: vinajeras, lavabo para la misa, y últimamente un pié para el Cirio Pascual.
Esto es posible, gracias a todas las familias que reciben las Capillas de la Virgen, y porque los gastos de las celebraciones del Carmen, llegan por otros medios.
Por eso, cuando alguna persona se pregunta, qué sentido tiene en la actualidad esta tradición... sólo hay que fijarnos en el Evangelio de Lucas, cuando nos narra, que la Virgen al saber que su prima Isabel estaba embarazada, no lo dudó un segundo, se puso en camino, fué a visitarla, y se quedó con ella un tiempo para ayudarla. La Virgen conoce nuestra vida, y la necesidad que tenemos de su ayuda, de su amor, de su fe. Viene a visitarnos a nuestro hogar, y en el tiempo que está, como que pareciera, que los miedos desaparecen, que las dificultades no son tan grandes, porque Ella
esta a nuestro lado, y nos ofrece lo más grande que tiene y que hay, a Jesús, que en un Niño entre sus manos, nos bendice, nos alienta, nos empuja por la vida... ése es el sentido de la Visita Domiciliaria de la Virgen del Carmen en Íllora.
De la sencillez de esta acto... hemos llegado, a las celebraciones de todos los años, a tantos mensajes cómo se reciben de gratitud a la Virgen, de oración por los problemas de cada uno en la misa del 16 de cada mes, que constantemente nos pidan estampas y escapularios de muy distintos puntos de España y del extranjero, y que incluso, las Capillas visiten otros pueblos y lleguen hasta Granada capital.
Lo más sencillo del pueblo, lo más humilde, el gesto más insignificante como es pasar de mano en mano una capilla, se ha convertido en todo esto.
Hoy por tanto, damos gracias a Dios, por esos 88 años por lo menos, de amor a la Virgen, y le pedimos, que nada cambie, que siempre siga igual, que ese gesto humilde, se siga manteniendo en nuestro pueblo, por muchos años, de esta forma, sin complicaciones y sin otra cosa, que no sea, esa confianza absoluta, en el Niño de Nuestra Madre del Carmen.
Lo más sencillo del pueblo, lo más humilde, el gesto más insignificante como es pasar de mano en mano una capilla, se ha convertido en todo esto.