GRUPO DE ORACIÓN "REINA DE LA PAZ Y PADRE PÍO" CERRILLO DE MARACENA

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NUESTRA MADRE DEL CARMEN DE ÍLLORA

lunes, 6 de enero de 2014

DE VISITA A LOS BELENES INSTALADOS EN GRANADA

Ya viene siendo tradicional, que cada año en la Navidad, visitemos junto a nuestro Párroco, D. José Luis Ontiveros, los distintos Belenes, que se levantan en nuestra tierra andaluza. Si el año pasado visitamos los instalados en Málaga, en esta ocasión, hemos vuelto a visitar los Belenes de Granada.
Comenzamos la visita en los Hermanos Obreros de María, y quedamos impresionados por la grandiosidad del Belén, la belleza de la Capilla, y la exposición de Belenes que un Hermano Mayor ha realizado.
De ahí comenzamos la ruta desde el Belén del grupo joven de la Hermandad de las Angustias, pasando por todos los instalados por el centro de Granada. 
Fue un día inolvidable, porque así lo hicieron, todos los que participaron de la excursión.





















































































































La jornada fue intensa, pues excepto el momento del almuerzo, estuvimos todo el día de caminata, visitando los distintos lugares dónde se habían instalado los belenes...así que cuando ya sentados en el autobús, veníamos camino de vuelta a Íllora, D. José Luis, era la expresión, de cómo estaban todos de fundidos...


Mientras que Cristóbal, el sacristán, muerto de risa, por el panorama del autobús, todos medio dormidos...




DIA 1 DE ENERO: FESTIVIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS.

Celebramos hermanos en este día, la Fiesta de la Virgen María, como Madre de Dios y como Madre de la Iglesia, y de cada uno de los creyentes.

Celebramos que comenzamos un nuevo año, y junto a María y José, le pedimos a ese Niño, que sea un año de verdadera paz para todos.

Y lo hacemos con lo más grande que tenemos los cristianos, la Eucaristía, en la que como en un nuevo Belén, contemplamos con nuestros propios ojos, a Jesús hecho alimento para nosotros, y llenos de su fuerza, de su amor y de su esperanza, como unos nuevos pastores, sentimos la necesidad de comunicarlo, de darlo a conocer a los demás, de contagiar la alegría de su Palabra, de su cercanía, de su amor por nosotros.

Y es que conocer a Jesús, es sentirnos invitados a ser misioneros de su mensaje liberador, de su amor, que es distinto a cualquier otro amor experimentado en nuestra vida.
Y ese lanzarnos a la misión, lo hacemos desde la actitud de la Virgen, que contemplaba y meditaba todo en su corazón.

Si hoy nos paráramos un momento, y pensáramos en nuestra propia vida, en los recuerdos que todos guardamos en nuestro corazón, podríamos escribir la historia de la propia salvación, descubriendo lo que el Señor ha hecho y hace en favor nuestro.

Porque en Jesús, todos somos hermanos, hijos del mismo Padre, y colaboradores de su reino de justicia y de paz.

Cada uno de nosotros somos testimonios y constructores de paz.

Para ello, debemos de llevar en el corazón esa paz que  representa Dios, y comunicarla a los demás. Como nos ha dicho el apóstol, una paz que hemos de acoger como el mejor don del Espíritu.

Ya los sacerdotes del Antíguo Testamento, bendecían a los fieles de parte de Dios deseándoles la paz:

“El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz”.

Pues nosotros sabemos que hemos sido bendecidos aún con más plenitud en Jesús, su venida a nuestra vida ha sido la mejor garantía de bendición y de paz.

Por eso, cuando felicitemos a nuestros hemos, por este año nuevo, como cristianos, los que estamos haciendo es manifestarles que juntos, podemos hacer de este año, el año más importante de nuestras vidas, amando de verdad y poniendo en práctica el Evangelio de Jesús, porque sólo el amor y la unidad es capaz de transformarlo todo.

Llenemos todo este año de la presencia de Dios, que es la Vida, que es el Amor, que es la Verdad, que es todo lo que nuestro mundo necesita, lo que cada uno necesitamos.

Así transformaremos en luz, todo lo que el mundo se empeña en llenar de oscuridad.


Que el Señor os bendiga todos, y os conceda su paz.

FESTIVIDAD DE LA SAGRADA FAMILIA DE NAZARET

Hoy podemos decir sin lugar a dudas, que estamos celebrando una de las fiestas con más sentido para todos nosotros: la fiesta de la familia, la fiesta del hogar cristiano, la fiesta del origen de la vida, la fiesta del amor fiel y verdadero.

La fiesta de la Sagrada familia de Nazaret, formada por Jesús, María y José, es un estímulo para todos nosotros.

Al igual que ellos que fueron peregrinos de la fe, tuvieron que escapar a Egipto para proteger a Jesús,  y vivir como extranjeros, que tuvieron que ganarse la vida con el sudor de su frente, que afrontaron la incomprensión, la incertidumbre diaria, de que cualquier peligro atormentara a su hijo…cada una de nuestras familias, pasan por situaciones y circunstancias muy variadas, que también ponen a prueba su fe, su esperanza, y el amor que Dios derrama sobre todos nosotros.

La crisis económica nos ha hecho replantearnos nuestra forma de vivir. La falta de trabajo de nuestros hijos, el problema de las drogas, y la crisis de valores, nos golpea a diario, y nos hace sufrir.

Nuestra respuesta tendría que ser, como la de José y María. Confiar, confiar siempre en Dios, abandonarnos en sus manos, luchar sin descanso por el bienestar de los nuestros, pero siempre contando con Dios y desde Dios.

Acogiendo las palabras del Papa Francisco, que nos invita a contagiar la alegría de la Buena Noticia del Evangelio, tendríamos que no olvidar, que la familia es Iglesia doméstica, dónde se transmite la fe, dónde se viven los valores evangélicos, donde la persona madura como cristiano y como ser humano.

Esa labor de transmisora de la fe y de los valores más importantes de la persona, la familia no puede renunciar a ella, ni dejarla en manos de otras entidades o personas.
Y es precisamente en estos tiempos de crisis, dónde la unidad familiar, dónde los padres, los abuelos, tienen un papel cada vez más fundamental, para sostener a los hijos, para ofrecerles el amor y la esperanza, que nuestra sociedad les niega.

Por tanto, la familia, la defensa de la vida, el Evangelio, son los pilares de nuestra sociedad, y en la medida que son rechazados, que son dejados de lado, nuestra sociedad enferma, a nuestra sociedad le falta luz.

Esa luz es Jesucristo, ese Niño, que viene a renovar el mundo, y que espera de cada uno de nosotros, un compromiso, una forma de vivir, una esperanza y unas obras, que manifiesten que la fe, es semilla de cambio, de justicia, y de unidad.


Pidamos por todas las familias del mundo, imitemos a la familia de Nazaret, seamos todos medio, para que el Evangelio, contagie con su alegría los corazones de todos los seres humanos.

En nuestra Parroquia es tradicional, que el día de la Sagrada Familia, compartamos la Eucaristía de la tarde, con aquellos matrimonios de nuestro pueblo que han celebrado las Bodas de Plata o de Oro en el presente año.
En esta ocasión, con este grupo de matrimonios celebramos la Eucaristía, y nos tomamos algo en la Sacristía, dando gracias a Dios, por haberlos mantenido en un mismo amor durante todo este tiempo, y pidiéndole, que sigan siendo un ejemplo para el resto de familias cristianas de nuestro pueblo.