GRUPO DE ORACIÓN "REINA DE LA PAZ Y PADRE PÍO" CERRILLO DE MARACENA

GRUPO DE ORACIÓN "REINA DE LA PAZ Y PADRE PÍO" CERRILLO DE MARACENA

NUESTRA MADRE DEL CARMEN DE ÍLLORA

domingo, 5 de febrero de 2012

PARA QUIÉNES NO PARÁIS DE LUCHAR... ÁNIMO... ESTAMOS A VUESTRO LADO...



UN DIA PARA LLEVARLO SIEMPRE PRESENTE



El cuatro de Febrero, es una fecha de esas, que no podemos dejar pasar. Se recuerda a todos y todas los enfermos de cáncer, que en el mundo luchan día a día contra esta terrible enfermedad.
Es un día para rezar, para pedir fuerza, y para agradecer el valor de quiénes se dejan la vida con tal de ofrecer lo mejor de ellos mismos a sus familiares que les cuidan, y de acompañar a estos familiares, para que nunca les fallen las fuerzas, para que no pierdan la ilusión, la esperanza, porque son los pilares de todos los que tienen que convivir diariamente con el cáncer.
También hay que dar gracias a Dios, por todos los avances que hay en la lucha contra esta enfermedad, y porque en algunos casos, ya se va consiguiendo que no sea, motivo de muerte segura.
Él ánimo, la fe, las ganas de vivir, de luchar, es muy importante para sobrellevar cada momento, cada tratamiento, cada informe, cada análisis, cada pinchazo, cada pérdida, cada triunfo.
A la Virgen, que es Madre de todos, le pedimos en este día, para que se erradique esa lacra, que tanto dolor está provocando, y que a tantos seres queridos, nos está robando, para que ya nos acompañen desde el cielo.

Todos podemos tener esta enfermedad, nadie está libre... apoyemos las campañas de sensibilización y de concienciación, de lo que es, de cómo se puede prevenir, y de cómo hay que afrontarla...

NI EL FRÍO PUDO CON LA ILUSIÓN Y LAS GANAS DE VER A LA SEÑORA


Y llegó la fiesta de la Candelaria, en un día en el que las temperaturas se estrepitaron en su bajada, dejándonos un pueblo lleno de un frío tan intenso, que lo único que apetecía, es estar en la mesa camilla de las casas con una buena estufa, brasero o calefacción, abrigándose de tanto ambiente congelado. La cita era a las 6 y media de la tarde en la Iglesia Parroquial, pero tanto el Párroco, D. José Luis, como los pocos que habíamos llegado para esa hora, nos hicimos a la idea, de que este año, íbamos a estar muy pocos en esta celebración.
Es tradicional desde que D. José Luis está de Párroco en Íllora, celebrar esta fiesta de la presentación del Niño Jesús en el Templo, con la bendición de las candelas y la bendición de niños y niñas pequeñas y sus madres, poniéndolas bajo el manto de Nuestra Madre del Carmen.
Pero a las mismas 6 y media, cuando íba a empezar la celebración, comenzaron a entrar madres con sus hijos, en tal número, que al final, todos nos quedamos sorprendidos que nos reuniéramos el grupo que lo hicimos, en una tarde de un frío tan intenso. ¡Cosas de la Virgen!
Nos dirigimos todos a la Capilla del Carmen, en dónde a los pies de la Virgen, comenzó la bendición de las candelas, con las que en procesión nos acercamos al Altar Mayor de nuestro Templo Parroquial.
El nerviosismo y la alegría de los niños con sus velas, inundó cada momento de la Eucaristía.
Al término de ésta, volvimos todos a la Capilla de la Virgen del Carmen, dónde nuestro Párroco con una oración, presentó y dió la bendición a todos los niños y niñas, y a sus madres, poniéndolos bajo la protección de nuestra Madre del Carmen. Fueron momentos muy emotivos, que aquí os queremos dejar plasmados en unas sencillas fotografías.






























lunes, 30 de enero de 2012

2 DE FEBRERO: PRESENTACIÓN DEL NIÑO JESÚS EN EL TEMPLO

Autor: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net
Presentación de Jesús al templo (Fiesta de la Candelaria)
2 de febrero. José y María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén, también se conoce como "Día de la Candelaria". Este día también se celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada
Presentación de Jesús al templo (Fiesta de la Candelaria)
Presentación de Jesús al templo (Fiesta de la Candelaria)


Origen de la fiesta:

Esta costumbre tiene su origen en la celebración litúrgica de la fiesta de la purificación y la presentación del Niño Dios al templo.

En tiempo de Jesús, la ley prescribía en el Levítico que toda mujer debía presentarse en el templo para purificarse a los cuarenta días que hubiese dado a luz. Si el hijo nacido era varón, debía ser circuncidado a los ocho días y la madre debería permanecer en su casa durante treinta y tres días más, purificándose a través del recogimiento y la oración.

Ya que se cumpliera la fecha, acudía en compañía de su esposo a las puertas del templo para llevar una ofrenda: un cordero y una paloma o tórtola. Con respecto al niño, todo primogénito debía ser consagrado al Señor, en recuerdo de los primogénitos de Egipto que había salvado Dios. Lo mismo pasaba con los animales primogénitos.
José y María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén. Como eran pobres, llevaron dos palomas blancas. Al entrar al templo, el anciano Simeón, movido por el Espíritu Santo, tomó en brazos a Jesús y lo bendijo diciendo que Él sería la luz que iluminaría a los gentiles. Después, le dijo a María que una espada atravesaría su alma, profetizando los sufrimientos que tendría que afrontar.

Explicación de la fiesta:

El día 2 de febrero de cada año, se recuerda esta presentación del Niño Jesús al templo, llevando a alguna imagen del Niño Dios a presentar a la iglesia o parroquia. También ese día, se recuerdan las palabras de Simeón, llevando candelas (velas hechas de parafina pura) a bendecir, las cuales simbolizan a Jesús como luz de todos los hombres. De aquí viene el nombre de la “Fiesta de las candelas” o el “Día de la Candelaria”.

En México, se acostumbra que aquellos a quienes les tocó el muñeco de la rosca de reyes, son los que deberán presentarlo en el templo el día de la Candelas. Para esto, hay que vestirlo y engalanarlo. También, comprarle un trono para sentarlo. En esta celebración se bendicen la imagen del Niño Dios y las candelas, que representan la luz de Cristo en los hogares. Las velas benditas se pueden prender cuando surjan las dificultades de la vida durante el año.

Esta fiesta termina con una merienda familiar y de amigos, en la cual se sirven tamales y atole de sabores y chocolate caliente.

Es una fiesta que podemos aprovechar para reflexionar acerca de la obediencia de María y para agradecer a Jesús que haya venido a iluminar nuestros corazones en el camino a nuestra salvación eterna.

La Virgen de la Candelaria:
Es una de las muchas advocaciones (nombres) de la Virgen María. Tuvo su origen en Tenerife, una de las islas Canarias.
Según la tradición, la Virgen se le apareció en 1392 a dos indios guanches que pastoreaban su rebaño, quienes, al llegar a la boca de un barranco, notaron que el ganado no avanzaba, como si algo impidiera seguir adelante. Para ver qué era lo que pasaba, uno de los pastores avanzó y vio en lo alto de una peña una imagen de madera como de un metro de alto de una mujer. Traía una vela en la mano izquierda y cargaba a un niño en el brazo derecho. El niño llevaba en sus manos un pajarito de oro.

Los indios, como tenían prohibido hablar con mujeres que estuvieran solas, le hicieron señas para que se apartara del camino. Como no les hacía caso, uno de los indios tomó una piedra para lanzársela, pero el brazo se le paralizó. Su compañero tomó la imagen e intentó romperla, pero en el intento, se cortó sus propios dedos.

Los indios corrieron a avisar al rey, quien de inmediato fue con todos sus guardias al lugar del acontecimiento. Tomaron la figura y la llevaron a la casa del rey. Los encargados de llevársela fueron los pastores que la encontraron, quienes al instante de tomarla en sus manos, quedan curados del brazo uno y de los dedos, el otro. Ante este milagro, el rey ordenó que todo el pueblo honrara a aquella figura de mujer, a quien le llamaron “La Extranjera”.

Cuando la gente se acercaba a Ella, se oían armonías celestiales, se percibían aromas exquisitos y la imagen despedía una luz resplandeciente. Infundía en las personas temor y respeto, pero ellos no sabían a quién representaba.

Años después, los españoles conquistaron la isla de Lanzarote y soñaban con conquistar la isla de Tenerife.
En uno de sus intentos de conquista, apresaron a un niño guanche y lo llevaron a Lanzarote. Ahí lo bautizaron con el nombre de Antón, lo catequizaron y un tiempo después, lo llevaron de regreso a su isla natal de Tenerife.

Antón fue a la casa del rey a contarle todo lo que le había sucedido y el rey le dio permiso de ver a La Extranjera.
Cuando Antón la vio, se puso de rodillas y les dijo a todos que hicieran lo mismo. Les explicó que aquella Señora, era la representación de la Virgen María cuando llevaba a Jesús a presentar al templo. Le explicó que la Virgen María era la Madre del Dios y de todos los hombres y que era una gran suerte tener ese gran tesoro.

Antón le pidió al Rey permiso para buscar un lugar en el que todos la pudieran venerar. El Rey accedió y llevaron la imagen a la cueva de Achbinico, un templo subterráneo, que parecía una Iglesia natural. Antón cuidó por un tiempo de la Basílica. Alrededor de 1530, encargaron el Santuario a los padres dominicos que se les conocía como “Los frailes de la Virgen”.

En noviembre de 1826, una tormenta terrible azotó a la isla de Tenerife, llegando al Santuario de la Virgen y las aguas se llevaron la Imagen. Se hizo todo por tratar de recuperarla, pero no fue posible encontrarla. Los padres dominicos acordaron mandar a hacer una imagen nueva. Así lo hicieron y en la festividad del día 2 de Febrero de 1830, bendijeron la nueva imagen de Nuestra Señora de la Candelaria.

Desde el año 1599 se nombró a la Virgen de la Candelaria patrona de todo el archipiélago canario. Su devoción se ha extendido por la península y por toda Hispanoamérica, principalmente por Venezuela.

Sus milagros y favores son constantes. Cada año acuden a visitarla miles de personas de todas clases sociales para darle gracias y pedirle beneficios.

Le cantan:
Muchas flores la fortuna
Regaló a las Canarias;
Pero como Tú ninguna.
Virgen de la Candelaria.

Virgen de Candelaria,
la más bonita, la más morena,
la que extiende su manto
desde la cumbre hasta la arena

En México, en Tlacotalpan, en el Estado de Veracruz, tienen como patrona a la Virgen de la Candelaria. Su traje es muy significativo: bajo el manto de azul profundo, lleva un vestido blanco resplandeciente, bordado con motivos vegetales y volutas (flores y espigas de trigo grandes). La Virgen se encuentra en la Iglesia y el día 2 de Febrero se acostumbra sacarla de la Iglesia, cantarle las Mañanitas por la mañana y por la tarde, llevarla en procesión por el río Papaloapan.
Tlacotalpan es un lugar que se encuentra al margen izquierdo del río Papaloapan, que quiere decir "río de mariposas".

Consulta también Presentación de Jesús de Jesús Martí Ballester


Jornada Mundial de la Vida Consagrada, 2 de febrero

La Jornada de la Vida consagrada se celebrará en la fiesta en que se hace memoria de la presentación que María y José hicieron de Jesús en el templo "para ofrecerlo al Señor" (Lc 2, 22).

La celebración de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que tiene lugar por primera vez el 2 de febrero de 1997 tiene como objetivo ayudar a toda la Iglesia a valorar cada vez más el testimonio de quienes han elegido seguir a Cristo de cerca mediante la práctica de los consejos evangélicos y, al mismo tiempo, quiere ser para las personas consagradas una ocasión propicia para renovar los propósitos y reavivar los sentimientos que deben inspirar su entrega al Señor

La misión de la vida consagrada en el presente y en el futuro de la Iglesia, en el tercer milenio, no se refiere sólo a quienes han recibido este especial carisma, sino a toda la comunidad cristiana. En la exhortación apostólica post-sinodal Vita consecrata, publicada en 1996 por Juan Pablo II, escribía: "En realidad, la vida consagrada está en el corazón mismo de la Iglesia como elemento decisivo para su misión, ya que «indica la naturaleza íntima de la vocación cristiana» y la aspiración de toda la Iglesia Esposa hacia la unión con el único Esposo" (n. 3). A las personas consagradas, pues, quisiera repetir la invitación a mirar el futuro con esperanza, contando con la fidelidad de Dios y el poder de su gracia, capaz de obrar siempre nuevas maravillas: "¡Vosotros no solamente tenéis una historia gloriosa para recordar y contar, sino una gran historia que construir! Poned los ojos en el futuro, hacia el que el Espíritu os impulsa para seguir haciendo con vosotros grandes cosas" (ib., 110).

Los motivos de la Jornada de la Vida Consagrada

La finalidad de dicha jornada es por tanto triple: en primer lugar, responde a la íntima necesidad de alabar más solemnemente al Señor y darle gracias por el gran don de la vida consagrada que enriquece y alegra a la comunidad cristiana con la multiplicidad de sus carismas y con los edificantes frutos de tantas vidas consagradas totalmente a la causa del Reino. Nunca debemos olvidar que la vida consagrada, antes de ser empeño del hombre, es don que viene de lo Alto, iniciativa del Padre, "que atrae a sí una criatura suya con un amor especial para una misión especial" (ib., 17). Esta mirada de predilección llega profundamente al corazón de la persona llamada, que se siente impulsada por el Espíritu Santo a seguir tras las huellas de Cristo, en una forma de particular seguimiento, mediante la asunción de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia. Estupendo don.

"¿Qué sería del mundo si no existieran los religiosos?", se preguntaba justamente santa Teresa (Libro de la vida, c. 32,11). He aquí una pregunta que nos lleva a dar incesantes gracias al Señor, que con este singular don del Espíritu continúa animando y sosteniendo a la Iglesia en su comprometido camino en el mundo.

En segundo lugar, esta Jornada tiene como finalidad promover en todo el pueblo de Dios el conocimiento y la estima de la vida consagrada.

Como ha subrayado el Concilio (cfr. Lumen gentium, 44) y yo mismo he tenido ocasión de repetir en la citada exhortación apostólica, la vida consagrada "imita más de cerca y hace presente continuamente en la Iglesia la forma de vida que

Jesús, supremo consagrado y misionero del Padre para su Reino, abrazó y propuso a los discípulos que le seguían" (n. 22). Esta es, por tanto, especial y viva memoria de su ser

de Hijo que hace del Padre su único Amor -he aquí su virginidad-, que encuentra en Él su exclusiva riqueza -he aquí su pobreza- y tiene en la voluntad del Padre el "alimento" del cual se nutre (cfr Jn 4,34) -he aquí su obediencia.

Esta forma de vida abrazada por Cristo y actuada particularmente por las personas consagradas, es de gran importancia para la Iglesia, llamada en cada uno de sus miembros a vivir la misma tensión hacia el Todo de Dios, siguiendo a Cristo con la luz y con la fuerza del Espíritu Santo.

La vida de especial consagración, en sus múltiples expresiones, está así al servicio de la consagración bautismal de todos los fieles. Al contemplar el don de la vida consagrada, la Iglesia contempla su íntima vocación de pertenecer sólo a su Señor, deseosa de ser a sus ojos "sin mancha ni arruga ni cosa parecida, sino santa e inmaculada" (Ef 5,27).

Se comprende así, pues, la oportunidad de una adecuada Jornada que ayude a que la doctrina sobre la vida consagrada sea más amplia y profundamente meditada y asimilada por todos los miembros del pueblo de Dios.

El tercer motivo se refiere directamente a las personas consagradas, invitadas a celebrar juntas y solemnemente las maravillas que el Señor ha realizado en ellas, para descubrir con más límpida mirada de fe los rayos de la divina belleza derramados por el Espíritu en su género de vida y para hacer más viva la conciencia de su insustituible misión en la Iglesia y en el mundo.

En un mundo con frecuencia agitado y distraído, la celebración de esta Jornada anual ayudará también a las personas consagradas, comprometidas a veces en trabajos sofocantes, a volver a las fuentes de su vocación, a hacer un balance de su vida y a renovar el compromiso de su consagración. Podrán así testimoniar con alegría a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo, en las diversas situaciones, que el Señor es el Amor capaz de colmar el corazón de la persona humana.

Existe realmente una gran necesidad de que la vida consagrada se muestre cada vez más "llena de alegría y de Espíritu Santo", se lance con brío por los caminos de la misión, se acredite por la fuerza del testimonio vivido, ya que "el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros, o si escucha a los maestros lo hace porque son testigos" (Evangelii nuntiandi, n. 41).

1 DE FEBRERO: SAN CECILIO, PATRÓN DE GRANADA


Según una tradición cristiana medieval recogida en la leyenda de los siete varones apostólicos1 y el Códice Emilianense,2 documentos del siglo X basados en textos más antiguos, fue uno de los siete varones apostólicos, discípulos del apóstol Santiago enviados a evangelizar a Hispania por san Pedro y san Pablo.

Es considerado primer obispo de Ilíberis y desde finales del siglo XVI venerado como patrono de Granada y su archidiócesis.

Tras la Reconquista, basándose en la tradición medieval y buscando enlazar la nueva Iglesia de Granada con sus más remotos orígenes en la comunidad cristiana de Ilíberis, una de las primeras parroquias creadas en la ciudad fue la de san Cecilio, aunque se veneraba a san Gregorio Bético o de Elvira como patrón.

La extraordinaria aparición entre 1588 y 1599 en la torre Turpiana y en el Sacromonte —entonces monte de Valparaiso—, de una serie de reliquias, entre ellas las supuestas cenizas de san Cecilio, una lámina que indicaba que su martirio tuvo lugar en el monte Ilipulitano en el segundo año del imperio de Nerón y los Libros plúmbeos, intensificaron la devoción y el culto al santo obispo en Granada. A pesar de la polémica suscitada por los hallazgos, considerados actualmente un intento sincrético de la comunidad morisca para evitar la expulsión que finalmente acabó produciéndose, un concilio local celebrado en 1600 declaró auténticas las reliquias encontradas, mientras que los Libros plúmbeos, tras numerosas vicisitudes, fueron declarados falsos y condenados por un breve apostólico de Inocencio XI en 1682. A raíz de estos acontecimientos, se cambió la fiesta litúrgica de san Cecilio del 15 de mayo, fecha en que se celebraba junto a los otros seis varones apostólicos, al 1 de febrero, fecha del martirio según una de las láminas encontradas. Para venerar los restos, se creó, con el impulso del arzobispo de Granada Pedro de Castro, la Abadía del Sacromonte, lugar donde actualmente se conservan. Aunque no se proclamara oficialmente como tal, san Cecilio ha sido considerado desde entonces patrono de Granada y su archidiócesis.

Con motivo de la celebración el próximo 1 de febrero de la Festividad del Patrón de Granada, San Cecilio, la Abadía del Sacromonte acogerá los actos litúrgicos a los que están invitados a participar todo el pueblo cristiano.

Así, el martes 31 de enero, la Abadía del Sacromonte acogerá la celebración de unas Vísperas solemnes, que dirigirá el Vicerrector del Seminario Diocesano “San Cecilio” y canónigo de la Abadía, D. José Antonio Vinuesa, a las 18:30 horas. El día 1, Festividad de San Cecilio, a las 17 horas, tendrá lugar la Eucaristía por el rito hispano-mozárabe en la Abadía del Sacromonte, presidida por Mons. Javier Martínez, Arzobispo de Granada. Esta Eucaristía por el rito mozárabe se celebra en el día de San Cecilio desde el año 2000, con motivo del nuevo Jubileo, y estará concelebrada por los canónigos de la Abadía. Asimismo, en ella participará el coro litúrgico de la Abadía del Sacromonte.

El domingo día 5 la Eucaristía que habitualmente celebra Mons. Javier Martínez en la Santa Iglesia Catedral se traslada a la Abadía del Sacromonte. Esta Eucaristía tendrá lugar a las 12 horas y a ella asistirá la Corporación municipal.

Por otra parte, la parroquia de San Cecilio acogerá la Eucaristía en honor al Patrón de Granada, a las 16:30 horas, y posterior procesión con la Sagrada Imagen de San Cecilio, que llegará hasta la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias.

JORNADA DE LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA



Cada 30 de Enero, en todos los centros educativos, se celebra la Jornada por la Paz y la No Violencia...
Es un día bueno, para que todos nos demos cuenta, que el recurso de la violencia, nunca conseguirá lo que el diálogo, el respeto, el aceptar la diferencia, y procurar unidos alcanzar las metas que nos propongamos.
Esta Jornada que es un recuerdo de la muerte de Ghandi, nos invita a pensar en nuestra propia vida, y en esos momentos, que nos hemos dejado llevar por esa fuerza descontrolada, que rompe tantos corazones, y que nunca sirve para nada, sino para provocar aún más dolor a las personas.
No sólo imaginemos, procuremos un mundo en paz, dónde a nadie se le discrimine por ningún motivo y dónde nadie imponga su criterio, su poder a costa de pasar por encima de las mismas personas.

domingo, 29 de enero de 2012

CONTENEDOR DE AYUDA A HONDURAS


Un año más, todos nos hemos unido, para conseguir que un nuevo contenedor de alimentos, juguetes, ropa, y todo lo que tanto necesitan los niños y familas que el P. Patricio Larrosa atiende en Honduras, sea una realidad, y llegue cuánto antes.

Han sido muchísimas las personas que han colaborado, desinteresadamente, ofreciendo su ayuda, su tiempo, su fuerza.

Desde aquí, queremos agradecerles toda su ayuda y colaboración, porque así se hacen los buenos proyectos, con la unidad y el esfuerzo común de todos.


25 DE ENERO: CONVERSIÓN DEL APÓSTOL PABLO


Saulo, llamado más tarde Pablo, era natural de Tarso. Era un hebreo bien formado en la Ley de Moisés con el fariseo Gamaliel. Ingresó a la severa secta de los fariseos, convirtiéndose en un perseguidor y enemigo de Cristo. Lo apasionado de su persecución lo llevó a ofrecerse al sumo sacerdote, luego de haber tomado parte en la lapidación del diácono Esteban, para ir a Damasco a arrestar a todos los judíos que confesaran a Jesús.

Pablo salió a “perseguir a Dios”, y en cambio Dios se presentó en su camino para invitarlo a entrar en una vida nueva. Pablo se convierte por la gracia de Dios y por su propio sí al señor. Dios le cambia completamente sus planes: lo elige como instrumento para llevar su Palabra a los paganos, y no precisamente con el requisito previo de su incorporación al pueblo de Israel y su ritual. El apóstol fue llamado a ser puente vivo entre la antigua ley de Moisés y la nueva ley de Cristo.

La Sagrada Biblia, en el capítulo 9 de los Hechos de los Apóstoles, narra la Conversión de San Pablo:

Saulo, respirando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas de recomendación para las sinagogas de los judíos de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores de Cristo, los pudiera llevar presos y encadenados a Jerusalén.

Y sucedió que yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo; cayó en tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?”. El respondió: ¿Quién eres tú Señor? Y oyó que le decían: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. Pero ahora levántate; entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tendrás que hacer”

El diálogo entre el Señor y Saulo significó un cambio total de vida, una conversión, un giro. Saulo queda ciego, pero por primera vez en su vida, una inmensa luz invade su corazón. Es la luz de Cristo de la que, desde ahora, dará testimonio con su personalidad arrebatada y apasionada.

Y continúa el relato de los Hechos de los apóstoles: Los que lo acompañaban se detuvieron mudos de espanto, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía los ojos abiertos no veía nada. Lo llevaron de la mano y lo hicieron entrar en Damasco. Pasó tres días sin comer y sin beber.

Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: “¡Ananías!” El respondió: "Aquí estoy Señor" y el Señor le dijo: "Levántate. Vete a la calle Recta y pregunta en la casa de Judas por uno de Tarso que se llama Saulo; mira: él está en oración y está viendo que un hombre llamado Ananías entra y le coloca las manos sobre la cabeza y le devuelve la vista.”

Respondió Ananías y dijo: "Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y de los males que ha causado a tus seguidores en Jerusalén, y que ha venido aquí con poderes de los Sumos Sacerdotes para llevar presos a todos los que creen en tu nombre".

El Señor le respondió: "Vete, pues a éste lo he elegido como un instrumento para que lleve mi nombre ante los que no conocen la verdadera religión y ante los gobernantes y ante los hijos de Israel. Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre".

Fue Ananías. Entró en la casa. Le colocó sus manos sobre la cabeza y le dijo: "Hermano Saulo: me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías. Y me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo". Al instante se le cayeron de los ojos unas como escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Tomó alimento y recobró las fuerzas.

Estuvo algunos días con los discípulos de Damasco y enseguida se puso a predicar en favor de Jesús, en las sinagogas o casas de oración, y decía que Jesús es el Hijo de Dios. Todos los que lo escuchaban quedaban admirados y decían: ¿No es éste el que en Jerusalén perseguía tan violentamente a los que invocaban el nombre de Jesús? Y ¿No lo habían enviado los Sumos Sacerdotes con cartas de recomendación para que se llevara presos y encadenados a los que siguen esa religión? "Pero Saulo seguía predicando y demostraba a muchos que Jesús es el Mesías, el salvador del mundo".

Saulo se cambió el nombre por el de Pablo. Y en la carta a los Gálatas él mismo nos relata su conversión: "Cuando Aquél que me llamó por su gracia me envió a que lo anunciara entre los que no conocían la verdadera religión, me fui a Arabia, luego volví a Damasco y después de tres años subí a Jerusalén para conocer a Pedro y a Santiago". Las Iglesias de Judea no me conocían pero decían: "El que antes nos perseguía, ahora anuncia la buena noticia de la fe, que antes quería destruir". Y glorificaban a Dios a causa de mí.

Pablo dirá también: "Todo lo que para mi era ganancia, lo tengo por pérdida comparado con Cristo. Todo lo tengo por basura con tal de ganar a Cristo. Sólo una cosa me interesa: olvidando lo que queda atrás y lanzándome a lo que está delante, corro hacia la meta, hacia el galardón de Dios, en Cristo Jesús".

Normalmente los llamamientos del Señor son mucho más sencillos que el de Pablo. Suelen ser como una suave brisa. Pero todos tenemos nuestro camino de Damasco. A cada uno nos sale al encuentro el Señor desde el recodo más inesperado del camino. Él nos espera.

El llamamiento tan espectacular que recibe Pablo no quita valor a su seguimiento. Pablo podría haberle dicho que no al Señor como lo hicieron otros personajes que aparecen en el Evangelio, y que incluso vivieron con Jesús, como el joven rico y Judas Iscariote. Pablo en cambio se rindió, respondiendo con docilidad: "¿Qué debo hacer, Señor?" (Hechos 22, 10).

Pidámosle al Señor, Dios Nuestro, un corazón dócil como el de Ananías, pronto a decir que sí a la misión que Dios le encomendaba, a pesar de no comprenderla.

Pidámosle también al Señor que, muriendo a la antigua vida de pecado como lo hizo Pablo, podamos llevar su Evangelio con nuestra vida.