GRUPO DE ORACIÓN "REINA DE LA PAZ Y PADRE PÍO" CERRILLO DE MARACENA

GRUPO DE ORACIÓN "REINA DE LA PAZ Y PADRE PÍO" CERRILLO DE MARACENA

NUESTRA MADRE DEL CARMEN DE ÍLLORA

viernes, 5 de octubre de 2012

3 DE OCTUBRE. SAN FRANCISCO DE BORJA


Cuando contaba el Santo treinta y seis años de edad, perdió a su esposa, de la que había tenido ocho hijos. El Duque de Gandía decidió entonces entrar en la Compañía de Jesús, con la que se había relacionado durante su virreinato de Cataluña. Nombrado Superior General de la misma en 2 de julio de 1565, murió en 1572. Fue elevado a los altares por el Papa Clemente X en 1671.

Dos características queremos hacer notar en San Francisco de Borja: la primera, su humildad, camino obligado para la santidad; la segunda, su desprecio de las cosas mundanas, en paralelismo con la expresada virtud.
Tenía una ascendencia nobilísima. Por su padre, tercer Duque de Gandía, descendía de la familia de los Borja, a la que habían pertenecido los papas Calixto III y Alejandro VI, y que tanto brillaba en España y en Italia, por los días de su nacimiento. Por su madre, pertenecía a la familia del rey católico Don Fernando de Aragón.
Mereció el aprecio y la confianza del emperador Carlos V y de su esposa Isabel de Portugal; fue buen compañero de Felipe II; se le otorgó el nombramiento de Marqués de Lombay; ejerció el cargo de virrey de Cataluña desde 1539 a 1543; y al morir su padre, en este último año, heredó el ducado de Gandía.

Había contraído matrimonio, a sus diecinueve años, con la portuguesa Leonor de Castro, camarera favorita de la emperatriz, dechado de elegancia y de virtud.
La bella emperatriz falleció inesperadamente diez años después, en 1539, en la flor de la edad y en la cumbre de la grandeza terrena, produciendo el suceso un disgusto profundo en los dos esposos. Leonor de Castro fallecía, con no menor sorpresa de todos, en 1546, ocho años después de haber dado a Francisco el hijo octavo.
Si la primera muerte marca síquicamente el momento en que Francisco determina vivir de cara a Dios, con el corazón despegado de las cosas terrenas, la segunda pone en marcha una nueva vida externa del Duque de Gandía, convirtiendo el desasimiento afectivo en efectivo.
La última mirada al rostro de la emperatriz Isabel le hizo exclamar: «No quiero servir a Señor que se me pueda morir». La muerte de Leonor le coloca en plena ejecución de la renuncia al mundo. Proveyendo al bien de sus hijos, cede títulos y haciendas, se dispone a todos los sacrificios y planea la manera de entregarse totalmente al servicio de Dios.
Ya durante su virreinato en Cataluña —en el cual se distinguió por sus dotes de gobierno, especialmente por su ponderado juicio—, había tratado en Barcelona a los padres Araoz y Fabro, de la Compañía de Jesús, recientemente fundada, y había conocido al mismo San Ignacio de Loyola. Ahora, a raíz del fallecimiento de su esposa, se le presenta en Gandía el padre Fabro (el futuro Beato Fabro), con el cual conferencia largamente.
Resultado de sus detenidas conversaciones y de unos ejercicios espirituales, fervorosamente practicados, fue pedir la entrada en la Compañía. La suplicó a San Ignacio en carta que le entregó en Roma el propio Fabro.
San Ignacio lo admitió en la Orden; pero en la carta de respuesta le decía estas palabras: «El mundo no tiene orejas para oír tal estampido», por lo cual le exhortaba a conservar en secreto su propósito, mientras arreglase sus asuntos domésticos y procurase sacar el grado de doctor en Teología.
Cumplido todo ello, el 31 de agosto de 1550 Francisco se despedía de todos y se dirigía a Roma, acompañado de su hijo mayor y de un séquito de nobles. No se había hecho pública aún su decisión de vestir la sotana de jesuita.
Poco tardó, sin embargo, en estallar la noticia: la cual, como había previsto San Ignacio, causó verdadero estupor. Por concesión especial del Papa Paulo II, a petición de San Ignacio, Francisco había emitido secretamente, dos años y medio antes, la profesión solemne.
En la Ciudad Eterna fue destinado, por propio deseo, a la pequeña residencia de Santa María de la Estrada, donde durante cuatro meses tuvo largas conversaciones con el santo Fundador, y se ejercitó con los más modestos y pobres de la Casa.
Enviado a España a principios del año siguiente, para que se preparase a recibir las sagradas Órdenes, estuvo algún tiempo en Oñate, cerca de Loyola, y en mayo recibía ya el sacerdocio.
Celebró su primera misa en Loyola y cantó otra en Vergara, con gran solemnidad. Era ésta la voluntad del Papa, que concedió indulgencia plenaria a los que asistiesen.
Fue tal la aglomeración —unas veinte mil personas—, que tuvo que celebrarse el acto al aire libre.
Tanta resonancia y admiración había alcanzado la transformación del Duque, ahora sencillo jesuita, a quien todos querían contemplar con sus propios ojos. Pero más admiración había de causar su inmediata temporada de apostolado en su propia tierra —«Apóstol de Guipúzcoa» se le llamó—, predicando al pueblo, por orden de San Ignacio, catequizando a los más humildes, mendigando con imponente humillación lo más indispensable para sustentarse, pidiendo limosnas a los sencillos labradores, que escuchan y miran con embeleso al que llaman «el santo Duque».
Poco después, el establecimiento definitivo de la Compañía de Jesús en España y Portugal induce a Ignacio de Loyola a sacar del sencillo anonimato a Francisco de Borja y encargarle una misión diplomática de importancia.
De nuevo los honores, los cumplidos de la Corte. Pero ahora ya es diferente. Francisco ha pasado por el tamiz de la más cruda obediencia y disciplina y ejerce su cargo con entera entrega a Dios, aun en los momentos de nuevos aplausos. No es condición indispensable para la santidad el anonimato, o la obra sencilla. Sí lo es la sencillez de espíritu aun en las obras más grandes.
Obligado a salir de España precipitadamente, Francisco vuelve a Roma, y es elegido (por muerte del Padre Laínez) tercer Prepósito general de la Compañía de Jesús.
A las instituciones culturales de la misma y a la consolidación de la aún nueva Orden, es a lo que dedica su tiempo Francisco de Borja. Dándose cuenta de la importancia que la vida espiritual tiene para sus sacerdotes, especialmente en un tiempo en que la vida externa de la Iglesia aún no se ha consolidado en las directrices de Trento, manda a todos los jesuitas la hora de meditación diaria y otras prácticas ascéticas.
Rehúsa más de una vez la púrpura de cardenal, y se asocia con sumisión a los deseos de los papas, que cree beneficiosos para la Iglesia.
En el año 1571, aun cuando no de edad avanzada, pero sí avejentado por los trabajos y las penitencias, es, a pesar de todo, invitado por el Papa Pío V a acompañar al cardenal Bonelli en su viaje a España, Portugal y Francia, para tratar de diversas cuestiones referentes a la lucha contra los turcos. Es un golpe de muerte.
Al regresar a Roma, pocos días le quedan para prepararse al «paso del mundo al Padre». Fallece el 28 de septiembre de 1572. ¿A qué se debió esta humildad y obediencia que hicieron a Francisco dejar todas las cosas y seguir el camino de Dios hasta el sacerdocio más ferviente?
Llegamos así, cuando parecen finalizados nuestros datos biográficos, a la segunda característica que debemos considerar en el Santo: el desprecio de las cosas de aquí abajo.
El desprecio movido por la gracia de Dios, que dirigió los acontecimientos para que Francisco de Borja pasara por el trance de tener que descubrir el rostro, ya desfigurado por la corrupción, de la hermosa Isabel de Portugal. «No quiero servir a Señor que se me pueda morir”.
¡Cuánta sabiduría en la decisión! Frase repetida, quizá algo tópica, en las biografías de Francisco de Borja, pero no por eso menos sabia.
Es una de las buenas respuestas a aquella palabra de Jesucristo: «¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?».
Francisco puso todo el corazón en su determinio, que ciertamente pudo calificarse de heroico.
Decía más tarde el emperador Carlos V: «¿Qué es nuestra retirada del mundo, si la comparamos con la del Padre Francisco de Borja?».
La fidelidad absoluta al espíritu de aquella retirada fue el secreto más profundo de su santidad, de su vida despreocupada de toda otra cosa que no fuese el cumplimiento de su deber; fue asimismo el secreto de la serenidad de su muerte: la muerte de un hombre que no ha vivido esclavo de las miras humanas ni de los hombres mismos, sino entregado única y totalmente a Dios.

2 DE OCTUBRE: LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS


«Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día. Aunque espíritu invisible, sé que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones, y cuentas todos mis pasos. En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho, tus alas de nácar y oro. Ángel de Dios, que yo escuche, tu mensaje y que lo viva, que vaya siempre contigo, hacia Dios, que me lo envía. Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía».


Así de hermosa es la poesía con que dan comienzo las laudes de este día. En ella ya se encuentra sintetizada la espiritualidad y sentido de esta fiesta.
La existencia de los ángeles está fuera de duda y siempre la Iglesia los veneró y difundió su culto. San Gregorio Magno llega a decir esta hipérbole: «En casi todas las páginas de las Sagradas Escrituras está contenida la existencia de los Ángeles». 

El Antiguo Testamento habla repetidas veces de su acción prodigiosa en favor de los hombres: Un ángel avisa a Lot del peligro que corre Sodoma y el castigo que va a recibir esta ciudad. Un ángel conforta a la criada de Abrahán, Agar, cuando es despedida y camina por el desierto. Un ángel socorre al Profeta San Elías y le alimenta con pan y agua fresca por dos veces cuando huye de la persecución de la reina Jezabel. Un ángel acompaña y colma de gracia al joven Tobías y a su padre y demás familiares. Casi todo el libro de Tobías está en torno al arcángel San Rafael. 

También en el Nuevo Testamento aparece el ángel liberando a Pedro de las cadenas y abriéndole la puerta de la cárcel...
En las vidas de los Santos, tanto antiguos, como Santa Inés, tanto de la Edad Media, como San Francisco de Asís, y, modernos, como Santa Micaela del Smo. Sacramento, Santa Gema Galgani y San Francisco de Sales... la presencia del Ángel de su Guarda en sus vidas es como algo inseparable. Mucho lo vivió también el Beato Manuel Domingo y Sol.
Desde que tenemos uso de razón en nuestros hogares cristianos se nos infunde la devoción al Ángel de nuestra Guarda y se nos recomienda que no demos oído al ángel malo que nos instigará al pecado y que tratemos de oír siempre al Ángel bueno que nos inspirará lo que hemos de hacer y hemos de evitar.
Es doctrina comúnmente admitida que, al nacer, el Señor ya nos señala un ángel para nuestra custodia y que cada familia, cada pueblo, cada nación tienen su propio ángel. El sabio Orígenes ya decía algo parecido en el siglo III: «Sí, cada uno de nosotros tenemos un ángel que nos dirige, nos acompaña, nos gobierna, nos amonesta y presenta a Dios nuestras plegarias y buenas obras».
Santo Tomás de Aquino dividió los Coros angélicos en nueve categorías diferentes: «Los Serafines, Querubines y Tronos, forman la augusta corte de la Santísima Trinidad; las Dominaciones presiden el gobierno del Universo; las Virtudes, la fijeza de las leyes naturales; las Potestades refrenan el poder de los demonios; los Principados tienen bajo su amparo a los reinos y naciones; lo Arcángeles defienden a las comunidades menores, y los Ángeles guardan a cada uno de los hombres».

Los mismos Salmos hablan con frecuencia de los Ángeles. Jesucristo se refirió en varias ocasiones a la misión de estos Espíritus purísimos. San Agustín afirmaba en su tiempo que «el Ángel de la Guarda nos ama como a hermanos y está con una santa impaciencia por vernos ocupar en el cielo aquellas sillas de que se hicieron indignos los ángeles rebeldes». ¿Qué hacer nosotros por el Ángel, ya que tanto hace él por nosotros? Dice el Éxodo: «Respétale y escucha su voz... Si oyes su voz y ejecutas cuanto te ordene, seré enemigo de tus enemigos».

1 DE OCTUBRE: SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS

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Luis José Estanislao Martín y María Celia Guerin la noche del 2 al 3 de enero de 1873 tenían la alegría de recibir del Señor el noveno y último de sus hijos. Le bautizaron el día 4 con los nombres de María Francisca Teresa. Viven en AlencónOrne (Francia). Es nuestra Teresita.
Es sensible, sumamente avispada. Aprende enseguida a rezar y a los dos años ya toma la "resolución de hacerse monja".
A los tres años ya procura "no rehusar nada al buen Dios".
El 28 de agosto de 1877 siente un profundo dolor por la muerte de su madre. Teresa escoge como "madrecita" a su hermana Paulina.
En noviembre de 1877 el Sr. Martín con sus cinco hijas -los otros hermanitos murieron muy pronto- se traslada a vivir a Les Buissonets (Lisieux). Sus hermanitas se llaman: María, Paulina, Leonia y Celina.
El 25 de marzo de 1883 Teresa enferma gravemente, hasta el domingo 13 de mayo, en que la sonrisa de la Virgen la cura milagrosamente.
El 8 de mayo, de 1884 su primera Comunión constituye una "fusión" con Jesús, al cual le pide "que le quite su libertad".
La noche de Navidad de 1886, durante la Comunión en la Misa de Medianoche, Jesús realiza "en un instante" la "conversión total" que en diez años de esfuerzo no había podido conseguir.
El 29 de mayo de 1887, fiesta de Pentecostés, su padre le da permiso para entrar en el Carmelo a sus quince años. Ya se sabe de memoria la Imitación de Cristo.
El 4 de noviembre de aquel año, en compañía de su padre y de Celina, parte para Roma y el día 20 se postra ante el papa León XIII suplicándole su permiso para entrar en el Carmelo.
El 9 de abril de 1888 ingresa en el Carmelo. No le faltan espinillas pero también muchas alegrías.
El 8 de septiembre, Natividad de María de 1890, llena de gozo, emite sus votos religiosos.
En enero de 1895 por orden de Madre Pñora, Inés de Jesús, Teresa comienza a escribir la Historia de un alma.
Desde junio de 1895 hasta su muerte fueron 27 meses de un terrrible martirio. Llegará a decir al final de sus días Teresa "que nunca pensó que fuera capaz de sufrir tanto como sufrió". También tuvo durante este tiempo profundos y abundantes gozos espirituales.
A las "noches de las nadas" y a los dolores que le ocasionaban "los hermanos pecadores" se unía "el océano de gracias" y "los tiempos pascuales".
La enfermedad continuaba minando siJ cuerpo.
Del 6 de abril de 1897 al 30 de septiembre Madre Inés fue recogiendo su "Novissima Verba", sus últimas conversaciones, que son todo un tesoro.
El 30 de septiembre, poco antes de morir "sin el menor consuelo", exclamó: "No me arrepiento de haberme abandonado al Amor; muy al contrario".
A las siete de la tarde miró al Crucifijo: "¡Dios mío, os amo!', y después de un éxtasis que duró el espacio de un credo, expiró.
El 17 de mayo de 1925 el papa Pío Xl la canonizó.
Su fiesta es el uno de octubre.


Sus obras

Fue corta su existencia y por lo mismo no pudo ser demasiado fecunda su producción literaria.
En 1898 se publican sus escritos en Historia de un alma.
Hasta 1956 no hemos tenido una edicción auténtica de las obras de Teresa de Liseieux.
El P. Francisco de Santa Maria fue el editor de los Manuscritos autobiográficos en el citado año, subsanando definitivamente el interpolado texto de Historia de un alma. Estos Manuscritos comprenden:
  • Historia juvenil de una fiorecita blanca, dirigida a la Madre Inés, escrita desde enero de 1895 a enero de 1896. Este manuscrito rebosa del amor que informa toda la vida de Teresa: "Este amor misericordioso me renueva, me purifica y no me deja huella de pecado".
  • Carta a su hermana Sor María del Sagrado Corazón. Escrita entre el 13 y el 16 de septiembre de 1896. Habla del Caminito. Teresa enseña que el Cuerpo Místico de Cristo tiene un corazón rebosante de amor y que éste lo es todo: "En el corazón de la Iglesia yo seré el amor".
  • Continuación de su his toria juvenil... Dedicado a Madre Gonzaga. Escrito del 3 de junio al 13 de julio de 1897. Trata de su aspiración ideal a la santidad, que se cifra en permanecer pequeñita y alegrarse de esta pequeñez, que permite a Dios cumplir en ella la obra de su misericordia santificante y se afianza en la caridad fraterna que abraza a todo el mundo.
  • Cartas. En 1948 Andrés Combes publicó 238;
  • Poesías. Novíssima Verba. Consejos y Recuerdos... 

Su espiritualidad
No es fácil sintetizar su doctrina o espiritualidad. Lo hacemos en estos cuatro puntos:
Vocación del amor.
Toda la vida de Santa Teresa del Niño Jesús fue, según su propia expresión, "un cántico al amor" y efectivamente el amor ocupó en su vida un lugar enteramente central. Decía que quería amar a Jesús "Como jamás había sido amado", que no conocía otro camino para llegar a la perfección que el amor. Que en la vida espiritual sólo pesa y cuenta el amor.
La infacia espiritual.
Encantadora es toda su doctrinma de la infancia espiritual. Ella descubrió al mundo los tesoros de paz, generosidad, sencillez y amor escondidos en el Santo Evangelio.
El "caminito de infancia espiritual" es el secreto de una santidad cada vez más perfecta y marivillosamente adaptada a la vocación y a las necesidades espirituales de todas las almas. Caminito de infancia, de pobreza espiritual, de confianza sin limites y de entrega al amor misericordioso. Esbribió: "Quisiera tener un ascensor para subir hasta Jesús, porque soy muy pequena para subir sola. - -El ascensor que ha de elevarme hasta el cielo son tus brazos, Jesús mío".
El Santo abandono.
Es el fruto de la infancia espiritual. Junto con el amor, la esperanza y la humildad el alma se entrega a Dios sin reserva y para siempre, porque tiene fe en su omnipotencia, en su sabiduría y en su bondad. Es un acto de confianza en Dios, es sobre todo el término y la consecuencia del amor. Escribió la Santa.
"Desde hace tiempo no me pertenezco, me entregué del todo a Jesús... Es muy Ubre de hacer de milo que le plazca".
Misionera de retaguardia.
La dimensión apostólica de Santa Teresa va compendiada en estas frases suyas: "Quisiera, oh amado, bien mío, recorrer la tierra, predicar vuestro nombre y clavar en tierras infieles vuestra cruz gloriosa. Quisiera anunciar el evangello a un tiempo en todas las regiones del mundo y hasta en las islas más lejanas.
Yo quisiera ser misionera, no sólo durante algunos años, sino haberlo sido desde la creación del mundo y continuar siéndolo hasta la consumación de los siglos.
Nuestra vocación es formar obreros evangélicos, de quienes seremos Madres".
De hecho la vemos a ella sacrificándose por los misioneros incluso durante su última enfermedad.
Su estela
El 9 de junio de 1897 había prometido hacer "caer una lluvia de rosas"; el 17 de julio había precisado: "Si mis deseos son escuchados, mi cielo lo pasaré sobre la tierra hasta el fin del mundo. Sí, quiero pasar mi cielo haciendo bien en la tierra".
El primero de agosto había declarado con tono inspirado: "Ah, lo sé, todo el mundo me amará".
No se equivocó. En veinticinco años se contaron más de cuatro mil prodigios atribuidos a su intercesión.
San Pío X, antes de incoar el proceso de su beatificación, ya había dicho: "Es la Santa más grande de los tiempos modernos".
Han sido innumerables las conversiones que se ha hecho por su medio, especialmente por la lectura de Historia de un alma.
Su estela y su recuerdo llena aún hoy las iglesias, las familias cristianas e inumerables almas que la invocan con fraternal devoción.

Su mensaje

  • que procuremos ir por el "caminito" de la sencillez.
  • que nos enamoremos del Amor con todas nuestras fuerzas.
  • que siempre y en todo procuremos cumplir la voluntad de Dios.
  • que el celo por las almas devore nuestro corazón.

Su oración

Oh Dios, que has preparado tu Reino para los riumildes y sencillos, concédenos la gracia de seguir confiadamente el camino de Santa Teresa del Niño Jesús para que nos sea revelada por su intercesión tu gloria eterna. Amén.

LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS, PATRONA DEL SALAR (GRANADA)

La tarde antes de la salida en procesión, de la imagen bendita de la Virgen de las Angustias en la ciudad de Granada, las celebraciones en honor de esta advocación de la Virgen, se vivieron intensamente en el pueblo granadino del Salar.

Y es que son numerosos los pueblos de la provincia de Granada, que tienen por Patrona, a la Virgen de las Angustias, y que tanto en Septiembre, como en los próximos meses, celebran la festividad de su Patrona.

En el Salar, a las 8 y media de la tarde, el Templo Parroquial no podía acoger a más fieles, que atraídos como por un imán, venían a dar gracias a Dios, por el don de la Virgen en sus vidas, que tanto les ayudaba a vivir su fe, y a superar las muchas dificultades de nuestro diario caminar.

La Eucaristía celebrada por el Párroco. D. Jorge Juan, centró la celebración que tuvo su continuación en la procesión con la Sagrada Imagen de la Virgen de las Angustias, por las calles de la localidad.

En su recorrido procesional, estuvo acompañada por numerosas hermandades de poblaciones vecinas, testimoniando de esta manera la unidad en la fe, de todos los cristianos, que compartimos una misma esperanza, e intentamos dar respuesta de ella, con nuestra vida diaria.

De nuestra Parroquia de Íllora marcharon la Cofradía del Stmo. Cristo de la Veracruz y la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno y María Stma. de los Dolores, que nos han facilitado las fotografías.

Dar la enhorabuena a la Parroquia del Salar, a su Párroco, a la Hermandad de la Virgen de las Angustias, y a todo un pueblo, que en un silencio muy respetuoso, lleno de emoción, amor y oración a la Virgen, hicieron de la procesión, algo muy especial.





















¡¡¡VIVA LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIA, PATRONA DEL SALAR!!!

LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS, PATRONA DE GRANADA.

El pasado 15 de Septiembre, se abrió el año Jubilar, que nos ofrece un año de gracia y de reflexión sobre el camino de nuestra propia fe, bajo la atenta mirada de la Virgen, quién permaneciendo firme al pié de la cruz, nos muestra el mejor ejemplo de discipulado, y el cristal más transparente del amor de una Madre por su Hijo. 

Este año Jubilar, se celebra al cumplirse los cien años de la Coronación de la Imagen Sagrada de la Virgen de las Angustias, Patrona de Granada.
Los actos comenzaron el día, en el que la Iglesia venera los Dolores de la Virgen, como una invitación a superar nuestros propios sufrimientos desde la fe y la esperanza de la Virgen, que nunca desconfió de las manos en las que había depositado su vida, sino que apoyada en Él, no temió a nadie ni a nada, pues se sabía sostenida por Dios.
En ese día, Granada entera se hizo flor, para entregarse a los pies de la Virgen de las Angustias, en una ofrenda floral, que ha superado la afluencia de fieles de años anteriores, en una cantidad que ha sorprendido a propios y extraños, pero es que el sentimiento que despierta la Virgen en nuestros corazones es tan grande, es tanto el amor que derrama en nuestras vidas, y es tan difícil la situación general que estamos viviendo, que todos acudimos, a quién realmente, sus palabras no tienen doble sentido, ni buscan ningún interés de otro tipo, que no sea, estar a nuestro lado y ayudarnos a caminar. 

Más de ochenta mil personas pasaron ante la Imagen bendita de la Virgen, para dejarle en cada flor, una petición, una acción de gracias, un beso, y todo lo que un hijo desea para su Madre, y no hay Madre como Ella.
Así, la noche del 15 de Septiembre, la fachada del Templo Basilical de las Angustias, quedó completamente cubierto de flores, de niños, mayores, jóvenes, adultos, instituciones de todo tipo, toda una ciudad a los pies de la Virgen.

Pero todo no ha quedado ahí. Durante todo el mes de Septiembre, la Basílica no ha tenido un momento, que estando abierta al público, no haya estado a rebosar de fieles. Todos con la mirada fija en la imagen de la Virgen.

Y ese desbordamiento de devoción, de fe, de emoción, y de todo lo que mueve la Virgen, se plasmó especialmente, este último domingo de Septiembre, cuando en una marea humana nunca vista hasta ahora en Granada, acompañó el trono sobre el que la Señora de Granada se paseaba por su pueblo, un pueblo que no paró de aclamarla, de aplaudirle, de ofrecerle lágrimas llenas de agradecimientos y de oraciones, un amplio abanico de emociones, que hacían poner la carne de gallina, sólo estando allí presente, y de emoción viendo los días siguientes las imágenes que todos los medios han recogido, en los que se vuelve a reiterar, que la procesión de la Virgen en esta ocasión, ha superado con muchas creces, todas las expectativas de afluencia de fieles.
Tanto por la mañana a las 6, cuando fué llevada en rosario de la aurora hasta la Catedral, como por la tarde, cuando en procesión triunfante volvía a su Templo, no era posible encontrar un hueco vacío, a su paso por las calles de un itinerario, que parecía la escala de Jacob que bajó del cielo, porque todos los que la acompañaban, les parecía estar caminando por el sendero que lleva a la verdadera gloria.
Y muchos podrían decir...¡son siempre los mismos!... personas mayores, que viven instaladas en el recuerdo de mejores épocas, hablando del sentimiento religioso...
pero que vá... allí había familias jóvenes enteras, con sus hijos, que mostraban tanta alegría y emoción como los mayores, jóvenes de todas las edades, que no querían perderse un sólo instante de la procesión, grabándolo con sus móviles de última generación, o haciendo fotografías sin parar, que luego compartirían en redes social, enviarían por sms a todas sus amistades, allí había, desde personas de muy humilde condición, hasta de las que la crisis nada les afecta... todos pendientes de la Virgen, todos compartiendo una misma fe, y unos momentos, que Granada vivió, como algo único, algo que será muy difícil superar, ya que fueron impresionantes. Aunque cuando hablamos de expresar el amor por la Virgen... siempre nos superamos...

Cuando en días anteriores a esta procesión, leíamos, y escuchábamos en los medios de comunicación, como la asociación "Granada laica", denunciaba a un convento de religiosas de la carrera del Darro, por llamar a la oración con las campanas del convento, a primeras horas de la mañana, supuestamente por las protestas de los vecinos, aunque luego, ni los mismos medios de comunicación encontraron a nadie que avalara con su testimonio estas protestas, el argumento más repetido por esta asociación fue que las prácticas religiosas, pertenecen al ámbito privado de la persona, y no se deben imponer al resto de la comunidad, que no tiene que compartir dichos sentimientos... se ve, que aún siendo una asociación de Granada, desconoce, la profunda raíz cristiana de una ciudad, que vibra ante la Virgen de las Angustias, pero que podríamos decir, que cada mes, cada día del año, expresa públicamente su fe, no sólo con procesiones, sino con la asistencia a cultos en los distintos Templos repartidos por la ciudad, y ayudando a los más necesitados y perjudicados, precisamente no por la religión, sino por esta economía y política, que ha olvidado que está al servicio del ser humano, y no para explotarlo y abusar de él.
Y era curioso, cómo hablaban de las molestias que provocaban los ensayos de las Cofradías en los barrios, de las agrupaciones musicales y bandas de música, de cómo las carrozas que marchan al Rocío, no cumplían una serie de requisitos, que ellos intentan engrandecer, como para justificar su constante persecución a todo lo que sea religioso...y eso que el término "laico", lo único que designa es un ámbito propio para cada aspecto de la vida diaria, sin negar ninguno de ellos, aunque cuando este aspecto es el religioso, pareciera, que necesitaría arrinconarse como algo peligroso para el resto de la sociedad... una sociedad, que al menos aquí en Granada, reconoce el trabajo diario de la Iglesia en favor de los más pobres del pueblo, del esfuerzo y compromiso de Hermandades y Cofradías, y que acompaña, comparte, se emociona, trabaja y vive la fe de niños, jóvenes, adultos y mayores, que a nivel individual pero también dentro de comunidades, como todas las asociaciones de tipo religioso, en sus barrios, hacen posible que la esperanza, nunca deje de brillar.

Por eso, cuando el domingo, Granada entera estaba junto a la Virgen, sin distinción de ideologías, de partidos, de edades, de posición social, de todo lo que en otro momento nos divide, se demostró, que la fe, no es algo sólo privado, sino que necesariamente se comparte y se vive públicamente, porque el tiempo de la catacumbas, hace muchos siglos que se acabó, y la alegría, el gozo, la unidad, y el sentirnos amados y con ganas de compartir esa alegría con los demás, es una buena razón, en medio de tantas negativas como cada día recibimos, para salir a la calle, y reconocer en la Virgen, la mano providente de Dios, que nunca nos abandona, y que nos empuja por la vida, con una fuerza, y una firmeza, que muchos aún no han experimentado.

El día que lo hagan... miraran la vida con unos ojos nuevos.























¡¡¡VIVA LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS, VIVA NUESTRA MADRE, VIVA LA PATRONA DE GRANADA!!!