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NUESTRA MADRE DEL CARMEN DE ÍLLORA

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sábado, 10 de mayo de 2014

MES DE MAYO A NUESTRA MADRE: DIA 12



Prodigioso y admirable 
Imán de nuestro desvelo;
Nubecilla del Carmelo,
Sednos protectora y Madre.


Salve, Reina de los, cielos,
De misericordia Madre,
Vida y dulzura divina;
Esperanza nuestra, Salve; 

Nubecilla etc.



Dios te Salve, Templo hermoso
Del divino Verbo en carne,
Sálvete Dios, Madre Virgen,
Pues eres Virgen y Madre;

Nubecilla etc.



Volvednos, Madre piadosa,
Vuestros ojos admirables,
Y mirad por vuestros hijos,
Pues que sois piadosa Madre;

Nubecilla etc.



Socorrednos, pues escucha
Que en las penas y combates
A ti suspiramos todos
En este lloroso valle;

Nubecilla etc.



Mostradnos a vuestro Hijo
De Josafat en el Valle,
Piadoso, pues que nació
De ese cristal admirable;

Nubecilla etc.



Rogad por vuestros devotos
A la bondad inefable;
Pues murió para salvarnos,
Por su clemencia nos salve; 

Nubecilla del Carmelo,
Sednos protectora y Madre.



V. Ruega por nos, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

REFLEXIÓN

¿Nos hemos parado a pensar, de vez en cuando, qué tonalidad y cómo sería la voz de María? Alguien, con mucha razón, dijo que "la voz de María tiene el color de cada alma, el sonido de las cuerdas vocales de cada creyente y la dulzura del paladar que sabe saborear la palabra: María"
*La voz de María era suave. No quería imponerse a la gran voz de Dios.
*La voz de María era sencilla. Sólo entendía y comprendía que era instrumento en las manos de Dios
*La voz de María era, ni más ni menos, que una melodía en los labios de Dios.
Estamos en la Pascua. El mes de mayo, dedicado a la Virgen María, nos invita a proclamar la presencia de Jesús muerto y resucitado.
No podemos contentarnos con una adscripción en una determinada religión. ¿Cómo es nuestra voz? ¿Nos dejamos sentir, como cristianos, allá donde estamos? ¿Qué timbre tiene nuestra voz? ¿Suave u ofensiva? ¿Humilde u orgullosa? ¿Sencilla o complicada? ¿Grave o estridente? ¿Comprometida o indiferente?
La voz de María sigue estando presente en la voz de todos sus hijos e hijas que, como Ella, decimos un ¡fiat! ¡hágase!
Por el contrario, silenciamos la voz de María, cuando ponemos sordina al evangelio, cuando no damos la talla como católicos, cuando no defendemos aquellos valores que el cristianismo puede aportar a nuestra sociedad.
¿Silenciamos o somos altavoz de María?
Dejamos, ante la figura de María, este micrófono. Quiere simbolizar nuestro deseo de manifestar públicamente los sentimientos de la Virgen: ¡Nada ni nadie como Cristo!


2. ORACIÓN

AFINA MI VOZ, MARIA
Si se impone la angustia,
que entone una palabra de aliento
Si asola la tristeza,
que florezca en un sonido de alegría
Si avanza la soledad,
que ejecute una melodía de solidaridad
AFINA MI VOZ, MARIA
Que no pierda el compás de la fe
Que no deje el ritmo de la esperanza
Que no ignore el punto de la caridad
AFINA MI VOZ, MARIA
Para que, allá donde yo esté,
suene el evangelio con música nueva
Para que, allá donde yo pase,
sea proclamado y bendecido el nombre de Cristo
Para que, allá por donde yo cante,
sea engrandecido Dios Padre Todopoderoso
AFINA MI VOZ, MARIA
Para que no desafine mi vida cristiana
Para que llegue a un final feliz la partitura de mi existencia
Para que  no existan alteraciones en mi confianza
Para que no se rompa la composición
que Dios ha pensado con mi vida
AFINA MI VOZ, MARIA
Y, si por lo que sea, alguna vez se calla,
dame una vitamina de esas que a Ti te sobran:
claridad en el hablar
dulzura en el caminar
y timidez en el juzgar
AFINA MI VOZ, MARIA
para que, cuando me presente ante Dios,
pueda hacerle conocedor
de una melodía -mi propia vida-
la cual, intenté llevarla  a cabo.
Amén

SALUTACIONES

1ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque me habéis dado vuestro Escapulario. Dios te salve, María, etc.

2ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois salud de mi alma. Dios te salve, María, etc.

3ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los tronos, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me protegéis contra todos los peligros.Dios te salve, María, etc.

4ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis una y mil veces; las dominaciones, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me defendéis de las tentaciones del enemigo. Dios te salve, Maria, etc.

5ª. Madre mía del Carmen y Reina de mi corazón, bendita seáis; los querubines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois la paz y la alegría de mi alma. Dios te salve, María, etc.

6ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los arcángeles, los justos y los santos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me habéis hecho especialísimo hijo vuestro. Dios te salve, María, etc.


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