ADÓRALE A ÉL...

NUESTRA MADRE DEL CARMEN DE ÍLLORA

RECIBE EN TU HOGAR A LA SEÑORA, ESTOY SEGURO, QUE UNA VEZ RECIBIDA, ESTARÁS DESEANDO DE VOLVER A TENER SU VISITA... NO LO DUDES

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martes, 5 de julio de 2016

FESTIVIDAD DE NUESTRA MADRE DEL PERPETUO SOCORRO


El 27 de Junio, la Iglesia aclama a María, como Perpetuo Socorro del Pueblo de Dios, del Pueblo cristiano. La iconografía de esta devoción mariana, está muy extendida, especialmente por la labor de los Redentoristas, que llevan muy a gala, tener a la Virgen del Perpetuo Socorro por Madre.

En nuestra comunidad Parroquial, desde que está nuestro Párroco, D. José Luis, todos los años hacemos memoria de esta celebración. En esta ocasión, ha presidido la celebración, una imagen, propiedad de Virginia Tejero, que tenía interés en que fuera bendecida, ya que había sido abandonada, y ella la había rescatado. En la Eucaristía del Domingo, dimos gracias a Dios, por el don que nos ha hecho al entregarnos a María por Madre, y porque en Ella, encontramos el mejor espejo de todas las virtudes, en el que deberíamos reflejarnos.


Socorro sois perpetuo:
Venid pues, os imploro,
Venid a mi socorro,
Oh Madre de Bondad.

Oíd, ¡Oh Virgen Pura!
Las preces fervorosas,
Que suben amorosas
A vuestro santo altar.

Venid a mi socorro,
Oh Madre de bondad.
Manchado por la culpa,
La frente doblo y lloro,
A vuestros pies imploro
Clemencia y caridad.- Venid…

Al alma descuidada
Librad de la tibieza,
Y dadle con presteza
Fervor en la piedad. – Venid…

En este triste valle,
Del padecer cansado,
Os pido, desdichado,
Consuelo celestial. - Venid…

Si ruge la tormenta,
Si mi virtud declina,
Estrella matutina,
Mis fuerzas alentad. – Venid…

A vuestro fiel devoto
Dad ánimo constante,
Su paso vacilante
A la virtud guiad. - Venid…

A mi voluble pecho
Librad de la flaqueza;
Prestadle fortaleza,
Que viva sin pecar. – Venid

En la postrera lucha,
Con la terrible muerte,
Feliz será mi suerte
Si logro yo exclamar. Venid…

En la prisión del fuego,
Sed dulce Redentora:
Mis penas, gran Señora,
Dignaos aliviar.- Venid…

Me sea permitido
Oh madre tan querida,
Por tierna despedida,
Cantaros sin cesar.
Venid a mi socorro
Oh Madre de bondad.

















ENCUENTRO DE LA MISERICORDIA. VILLANUEVA DE LAS TORRES. 25 DE JUNIO DEL 2016



ENCUENTRO DE LA MISERICORDIA EN VILLANUEVA DE LAS TORRES. SÁBADO 25 DE JUNIO DEL 2016. 


Un día al abrir el facebook, veo que tengo un mensaje del Padre Eliseo, era una imagen, y esa imagen lo decía todo, sin tener él que decir nada.

El encuentro que se había anunciado en Madrid, ya tenía fecha, el Sábado 25 de Junio. Y se íba a celebrar en una de las Parroquias que atiende el Padre en Guadix, en Villanueva de las Torres, que la verdad, hasta hace poco, ni sabía dónde estaba...supongo que lo mismo que el escucha por vez primera Íllora, mi pueblo, pues así estaba yo hasta que junto a mi Párroco fuimos a Alicun, al concierto adoración que celebró el Padre, y descubrimos toda esta zona. 

La verdad es que esperaba que se hubiera celebrado en Guadix, pensando en que las comunicaciones en autobús desde Granada, serán mucho más fluidas, pero bueno, que fuera en este pueblo, tenía también el aliciente de pensar cómo me las íba a ingeniar para poder ir....eso tiene no tener coche ni carnet de conducir...pero Dios es providente...prueba de ello soy...y arregla todo...

En los días previos estábamos celebrando en mi Parroquia de Íllora, la Novena a la Reina de la Paz...y es que desde nuestra peregrinación a Medjugorje el año anterior, Ella nos dejó una huella muy profunda... y comenzando la novena, en oración ante el Señor, le dejaba caer...me tienes que echar un cable para poder ir...que aunque sea voy en taxi...pero voy...a no ser que Tú dispongas otra cosa...

Y a los pocos días, me llama Antoñita de Granada, para preguntarme si tenía intención de ir a Villanueva al Encuentro, y que si así era, que podía irme con ella...Bendito sea Dios, que una vez más, lo arregla todo!!! 
La víspera, estuvimos celebrando el final de la Novena, y agradeciéndole a Él y a Ella, haber querido que una vez más, pudiera ir al encuentro del P. Eliseo. 


El Sábado 25, fue uno de esos días, que Lorenzo aprieta con toda su intensidad, desde las primeras luces del día...el calor era increíble. Cogí mi autobús hasta Granada, me fuí para San Ildefonso, para pasar por la piedra de la confesión, y corriendo para el punto de encuentro con Antoñita, que además llegué un poco tarde, porque desde San Ildefonso, para la zona de la Estación de Autobuses de Granada, todos los taxis que me encontré íban ocupados. Al llegar, me dio mucha alegría conocer ya en persona a Antoñita, habíamos hablado por teléfono, por el face, pero nos quedaba conocernos en persona. También conocí a Conchi, cuya cara me sonaba mucho, pero no sé de qué, y allí estaba también Pilar, que ya nos conocemos del grupo de oración de Medjugorje, los miércoles, en la Capilla de la Misericordia de Granada. Teniendo unas palabrillas con Los de Arriba, para que nos acompañaran en el día, iniciamos nuestro camino, compartiendo experiencias, escuchando la voz de Gladys Garcete, e ilusionados por lo que podríamos vivir. Llegamos a Villanueva, como las visitas, a la hora de comer y sin avisar...Antoñita que tiene una confianza muy grande con el Padre, insistió en entrar en la casa, y saludarles...yo pensaba...¡menuda hora, pero si estarán para poner la mesa...y les entran cuatro por las puertas!...Saliendo de la casa estaba Thiago, preparando lo necesario en la Iglesia... ya ese comienzo fue bueno, pues ver a alguien que conoces, y con el que has hablado algo, te hace sentir muy bien. Él nos invitó a entrar. Lo primero que me sorprendió, es que la casa tiene puerta, claro está, pero es como si no la tuviera, porque todo el que llega entra, como se suele decir en mi pueblo "como si estuviera en su casa", pero es que es así...al entrar lo primero que te encuentras es con una imagen de Jesús de la Misericordia divina... un recibidor con una imagen de San Miguel, enfrente creo que era el despacho del Padre, y entramos hacia lo que es el comedor...que no es muy grande, pero muy bien aprovechado, tanto por los muebles que tiene, como por todos los que allí estaban, que tampoco eran pocos, y que habían llegado los días de antes para organizarlo todo con el Padre. Yo como siempre, y es que tengo ese vicio, los ojos se me van hacia las imágenes religiosas...La Virgen Niña, una chimenea con lo más granado de la Iglesia...San Francisco de Asis, el Padre Pio, la Madre Maravillas...una imagen de Jesús de la Misericordia de madera...y alguno más que ahora no recuerdo...para mí destacaba una imagen de un Niño Jesús de pié, con los brazos abiertos, con un rostro bellísimo. Libros, DVDs, y una gran mesa, frente a la ventana que da al exterior, a la calle que lleva a la Parroquia. Todo contagia sencillez y humildad. Allí me vuelvo a encontrar con Lidia, de la que no sabía ni el nombre, pero que en Alicun, pedí que nos hiciera una foto a mi Párroco y a mí con el Padre, junto a la imagen de Jesús entrando en Jerusalén. Una verdadera alegría volverla a ver. Saludamos a Quica, otra buena mujer que conocí, y encima de muy cerquita a mi pueblo; saludamos al hermano de Lidia, al Padre Eliseo, a los hermanos que estaban por allí, y comenzamos a compartir una agradable conversación, mientras de reojo yo miraba el reloj, pensando que las tres se echaban encima, y había que ir a tomar algo, que luego la tarde era muy intensa. Al final nos decidimos por comer algo, en un bar frente a la Iglesia, que nos atendieron genial, y la comida exquisita...aunque por la hora que era, el calamar me lo comí casi sin mirarlo dos veces, que si no, no llegaba, y quería estar al comienzo de la oración. Antoñita y Conchi se quedaron terminando, y Pilar, no se lo pensó dos veces, dejó el plato sobre la mesa, para luego volver, y se fué derecha a la Iglesia, mucho antes que yo. 





















La Iglesia es muy acogedora, destacaba el calvario del Presbierio, con un impresionante Cristo en el centro. Sobre el altar, estaban ya dispuestas las velas y un manifestador de plata precioso, que íba a cobijar a la Custodia, con nuestro Divino Redentor. Y no me fijé en nada más, porque salió el Padre con la capa pluvial, y daba comienzo la Exposición del Santísimo y el canto de la Coronilla de la Misericordia Divina. Yo con las orejas como las de un elefante, grabándola, porque me gusta tanto, que me dije, tengo que aprenderla. Las reflexiones del Padre, los cantos, la oración de todos, hizo de la Iglesia, un nuevo Tabor, en dónde todos queríamos montar nuestras tiendas, y no apartarnos ya nunca de allí. Como siempre, hay un tiempo para la oración, la adoración y la alabanza personal... Antoñita sentada a mi lado, me dijo, que, después de estar allí un rato, íbamos a volver a la casa del Padre... yo me decía...¡el Padre tiene que estar con tanta visita y tanta gente hasta el último pelillo de la barba!...y después de unos momentos de oración, nos fuimos para la casa... el Padre estaba en su despacho atendiendo a una persona, y otras esperando...el pobre no para, por lo menos en este día, lo de la siesta, ni en sueños. En un extremo del comedor, estaba Margaret, me alegré mucho de verla. La primera vez fue en Madrid, y como me quedé con la boca abierta de cómo cantaban Gerson, Katty y ella, tenerla ahora tan cerca, era una oportunidad que no quería desaprovechar...y es quería que me repitiera cantando una parte de la coronilla, que no la había podido grabar bien en la Iglesia, pues la sonoridad del Templo, a veces es un poco difícil. De este modo comenzamos a hablar, y me cayó genial. Llegaba el momento de vísperas...y como últimamente, no pierdo la cabeza, porque la llevo bien cogida sobre los hombros que si no, no sabría yo qué decir...me fuí corriendo a comprar agua, sal y aceite para cuando el Padre fuera a bendecirlas. 














Y al llegar al Templo, me senté junto a Margaret y Gerson, con la intención de grabarles las canciones, pues es que me encantan, y luego estoy días y días volviendo a escucharlas en el móvil. Y como en Madrid, a partir de las vísperas, todo tenía un único foco: Jesús Eucaristía, y la alabanza de todos los corazones hacia Él...los cantos sólo fueron la expresión de lo que sentíamos en nuestro interior, y en ellos encontraban el mejor cauce. Terminadas las vísperas, el Señor bajó del Tabor lleno de luz, y fué acariciando con su amor, se fueron repartiendo como llamaradas de su espíritu, que llenaban a todos de una paz y un descanso interior, de una liberación tan fuerte, que el cuerpo no sabía cómo expresar esa sanación tan llena de ternura, tan llena del Soplo Divino del Espíritu. Margaret se desbordó en la adoración...el canto de eres Santo, adquirió en su voz, en la intensidad del momento, casi el éxtasis místico, yo miraba al Santísimo y observaba la fuerza de la canción, y casi querías levitar y decir como los apóstoles..¡Qué bien se está aquí Señor!. Ese caminar del Señor entre nosotros, en medio de una tarde tan calurosa, fue como la brisa fresca que distinguió Elías en el horizonte, después de tanta sequedad...El Señor en medio de su pueblo se derramaba totalmente. Tanta fue la intensidad de estos momentos, y cómo todos lo vivíamos, que con la bendición final, el mismo Padre dijo, que habría un pequeño descanso, para poder continuar. Aquel día en la Iglesia de Villanueva de las Torres, hasta las moscas se hicieron religiosas...no veas lo que les gustaba estar entre nosotros, y cómo hicieron que nadie se aburriera con ellas. La Eucaristía, fué la explosión de alegría que vive el creyente, sintiéndose salvado por su Señor...qué queréis que os diga, hace un tiempo no sabía nada de los carismáticos, y cada vez que les voy conociendo un poco, más enganchado estoy. La alegría al cantar, con los gestos, en el rostro de los asistentes era más que patente. La Eucaristía, la imposición de manos, sintiéndonos enviados a comunicar esa alegría, no hay palabras para describir esos instantes. Yo me acordaba de algunas personas, que normalmente están con el reloj en todo momento, a ver si el cura sale a su hora al altar, a ver si la oración no se alarga, a ver, a ver...allí estábamos desde las tres de la tarde...ya eran las diez de la noche, y tan contentos...y al final estábamos terminando cerca de la una de la mañana...y casi nos quedábamos con la cosilla de decirle al Padre...¡comenzamos de nuevo!. Y todo terminó con el ambiente familiar que comenzamos al llegar a la casa del Padre...él comenzó a decirle a todo el mundo, que se pasaran por la casa...y con lo que había, allí cenó todo el que quiso...y sin reparto de tareas, todos colaboraban como podían, para que todos se sintieran como en su casa...porque lo que sientes estando allí es eso, que es tu familia, y que estás en tu casa. Esa noche conocí a Francisco, que es de Portugal, un buen amigo, con el que ahora, todos los días nos cruzamos mensajes. Ya sobre los dos de la madrugada, después de cenar, tomó Margaret la guitarra, y junto al Padre, comenzaron a cantarle a la Virgen, una canción que no habían recordado antes en la Iglesia...y así, entre unos pocos, escuchándoles, en el silencio de la noche, cansados del día, pero a la vez, con ganas de más, te sentías agradecido a Dios, por permitirte vivir momentos así, por habernos cruzado en el camino, para al menos, conocer y compartir algo que era diferente, pero que a la vez, pretendía lo mismo: Alabar al Señor, que hace maravillas en nuestra vida. Y llegó el momento de venirnos...y ¡qué poca gana había!...porque realmente el día, había sido muy bendecido por Dios, para todos. No puedo decir que conozco al Padre Eliseo, porque apenas he hablado con él, pero de lo que veo en este poco tiempo que me estoy acercando a él, es que es un hombre sencillo, capaz de fijarse en lo que a nosotros pasa desapercibido, con la delicadeza de procurar que todo el mundo se sienta protagonista, pero a la vez, hermano de todos, campechano, sin dobleces, y capaz de con una sonrisa, hacer desaparecer la tensión, el miedo, o la frustración. Su paciencia y su capacidad de escucha es tan grande, como la ofrenda que ha hecho de todo su tiempo a Él, para que lo utilice como quiera, en bien de todos. Cada vez estoy más convencido, que como Gamaliel, por sus frutos se conocen a las personas...y cuando algo es de Dios, no por mucho perseguirlo va a desaparecer, porque es Dios mismo quién lo sostiene...no soy el más indicado para decir nada sobre esta comunidad, pues es el que menos conoce, pero por lo visto hasta ahora...mejor fruto no puede dar...así que creo yo, que Dios es otro, que se ha pillado un cuarto en esta casa, y con tiempo para que nadie lo ocupara, pues con el meneo de gente que siempre hay, el que no corre, vuela, y Él se ha dicho, como aquí en ningún sitio. A mí aquel día, lo único que me faltó, fue Mari, Javier, incluso Fran, de Murcia, que habían dicho de venir, y que son el medio por el que yo he conocido al Padre. Espero poderlos ver en el próximo encuentro....

¡Que ya hay fecha...EL 23 DE JULIO!!!...¿seréis capaces de desaprovechar la oportunidad y no participar de él?...yo si Dios quiere, allí estaré...porque esto engancha mucho...