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miércoles, 15 de septiembre de 2010

EL DULCE NOMBRE DE MARÍA

El Domingo, 12 de Septiembre, la Iglesia celebra el "Dulce Nombre de María". En esta celebración, se glorifica ante todo a Dios Padre por el "Nombre de Jesús", esto es, por la "persona de su Hijo" y su poder y misión salvadora: "en elnombre de Jesús se nos dá la salvación, ante Él se dobla toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el abismo".
En segundo lugar es glorificado por el "Nombre de María", esto es, por la persona de la Madre de Cristo y su misión en la historia de la salvación. El nombre de la santísima Virgen María es celebrado en cuanto que es:
- Glorioso, ya que Dios, a semejanza del nombre de Judit, que es figura de la Santísima Virgen María, lo "ha glorificado... de tal modo, que (su) alabanza está siempre en la boca de todos.
-Santo, ya que indica a la Mujer que fue toda ella "llena de gracia" y que encontró "gracia ante Dios" para concebir y dar a luz al Hijo de Dios.
-Maternal, porque Jesús, el Señor, "al expirar en la cruz, quiso que la Virgen María, elegida por Él como Madre suya, fuese en adelante nuestra Madre, de manera que sus fieles fueran confortados por la invocación de su santo nombre".
-Providente, puesto que los fieles, en cuyos labios está con frecuencia el nombre de la Virgen, "la contemplan confiados, como estrella luminosa, la invocan como madre en los peligros y en las necesidades acuden seguros a Ella". (Misas de la Virgen María)

A la Virgen María



Como hoy estaba abandonado de todos,
como la vida
(ese amarillo pus que fluye del hastío,
de la ilusión que lentamente se pudre,
de la horrible sombra cárdena
donde nuestra húmeda
orfandad se condensa)
goteaba en mi sueño, medidora del sueño,
segundo tras segundo.

Como el veneno ya me llegaba al corazón,
mi corazón rompió en un grito,
y era tu nombre,
Virgen María, madre.
(Treinta años hace que no te invocaba.)

No, yo no sé quién eres,

pero eres una gran ternura.
No sé lo que es la caricia de la primavera
cuando la siento subir como una turbia marea de mosto,
ni sé lo que es el pozo del sueño
cuando mis manos y mis pies con delicia se anegan,
y, hundiéndose, aún palpan el agua cada vez más
humanamente profunda.

No, yo no sé quién eres, pero tú eres

luna grande de enero que sin rumor nos besa,
primavera surgente como el amor en junio,
dulce sueño en el que nos hundimos,
agua tersa que embebe con trémula avidez
la vegetal célula joven,
matriz eterna donde el amor palpita,
madre, madre.

¡Qué dulce sueño en tu regazo, madre,

soto seguro y verde entre corrientes rugidoras,
alto nido colgante sobre el pinar cimero,
nieve en quien Dios se posa como el aire de estío,
en un enorme beso azul,
oh tú, primera y extrañísima creación de su amor!

Déjame ahora que te sienta humana,

madre de carne sólo,
igual que te pintaron tus más tiernos amantes;
déjame que contemple, tras tus ojos bellísimos,
los ojos apenados de mi madre terrena;
permíteme que piense
que posas un instante esa divina carga
y me tiendes los brazos,
y me acunas en tus brazos,
acunas mi dolor,
hombre que lloro.
Virgen María, madre,
dormir quiero en tus brazos
hasta que en Dios despierte.



DÁMASO ALONSO



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