ADÓRALE A ÉL...

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lunes, 18 de abril de 2016

TODO ES SENCILLO, MENOS SU MIRADA, MENOS SUS LÁGRIMAS.


Después de su testamento de amor, después de orar en el huerto, después de ser juzgado por las autoridades religiosas y políticas de su época, Jesús carga con la cruz, se hace cirineo de todos los que llevan pesadas cruces en la vida, comparte su sufrimiento, les llena de esperanza.

Y Ella, en sus lágrimas, lleva todas las lágrimas de tantas madres, que viendo sufrir a sus hijos, confían plenamente en Dios.

En esa noche de Jueves Santo, sólo la mirada de Él, sólo el rostro lleno de lágrimas de Ella, centra toda la atención.

No hay nada que distraiga nuestra mirada, sólo el lento caminar de ese Nazareno con su túnica blanca, sobre los corazones jóvenes de sus costaleros; sólo unas manos recogidas en oración, y unos ojos llenos de esperanza, son capaces de iluminar toda la Plaza, que los recibe entre aplausos, que los acompaña, a pesar de convertirse esa noche, en una de las noches más heladas, de éstas que nos ha preparado la primavera.

Y aún en medio de estas frías circunstancias...todos les acompañan, todos quieren arroparles, todos quieren estar a su lado.









































Y en la puerta de su Casa Hermandad, miembros del Santísimo Sacramento y San Rogelio, ofrendan flores al Nazareno, ofrendan flores a la Madre.

Pero sobre todo ofrendan una mirada de amor, que hace unir cielo y tierra, en una oración llena de emoción y salida del corazón.

No se puede decir más sin ninguna palabra, ni expresar tanto en una mirada.

Es el corazón creyente que contempla a su Redentor, y a la Madre llena de dolor.













Y en la Plaza se encontrarán los Dos, haciendo que todos centremos en Ellos la mirada. Y la emoción hace explotar todo en aplausos y vivas, en oraciones sin decir palabras, porque no hay nada comparable a ver, a ese Nazareno ante su Madre, a esa Madre ante su Hijo del alma.



Ellos dos son los protagonistas, de una noche, difícil de olvidar, que todos quieren retener en el alma.

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