HORARIOS DE LAS MISAS

HORARIOS DE LAS  MISAS

PROCESIÓN VIRGEN DE FÁTIMA

PROCESIÓN VIRGEN DE FÁTIMA
PARROQUIA DEL CERRILLO DE MARACENA

GRUPO DE ORACIÓN "REINA DE LA PAZ Y PADRE PÍO" CERRILLO DE MARACENA

GRUPO DE ORACIÓN "REINA DE LA PAZ Y PADRE PÍO" CERRILLO DE MARACENA

ANIVERSARIO SACERDOTAL DE D. JOSÉ LUIS

ANIVERSARIO SACERDOTAL DE D. JOSÉ LUIS

NUESTRA MADRE DEL CARMEN DE ÍLLORA

CELEBRACIÓN VIRGEN DE LOURDES 2018 EN LA PARROQUIA DE ÍLLORA

domingo, 4 de noviembre de 2012

DÍA 2 DE NOVIEMBRE: CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS



Son muchas las veces, que nos reunimos con esta intención de hoy: para rezar por nuestros difuntos.

Y nos puede pasar, que esto se convierta en un ritual más, de los muchos que ya acarreamos en nuestra vida.
Y ese sería un gran error.

Porque si importante es en una familia, el nacimiento de un hijo, cómo éste va creciendo, y cada uno de los acontecimientos en su vida; para los cristianos, el momento duro, a veces, hasta cruel, de la partida, no debiera sólo quedar, en unos días de duelo, y en la visita de vez en cuando al cementerio, al lugar dónde descansan sus restos, sino que la fecha del nacimiento de los que más queremos a la VIDA MÁS PLENA, A LA VIDA ETERNA, tendría que ser, una fecha que nos llamara la atención constantemente, a vivir con esperanza, a vivir desde el corazón, a ser auténticos, y a no olvidar, que en el amor que alimenta la fe, todos nos mantenemos unidos, estemos dónde estemos, hagamos lo que hagamos. Ni la muerte puede romper esta unión.

Y ese recuerdo que alimenta nuestra esperanza, porque sabemos, que lo que ya hoy ellos viven, un día también lo compartiremos nosotros, tiene su origen, en la resurrección de Jesús.
Desde ese momento, Él fue a prepararnos la estancia en la que viviremos para siempre, y hará, que lo que hoy sólo es mortal, que este cuerpo que es mortal, cuando llegue el momento que sólo Él sabe, lo mortal quede en la caja, y lo más auténtico de nosotros, nuestra alma, se vista de la inmortalidad, se revista de vida eterna.

Pero esto nos cuesta, nos duele, y el Señor que nos conoce como nadie, nos dice: ¡que no tiemble vuestro corazón!...

Las lágrimas son la expresión de todo el amor que llevamos dentro, pero que nunca dejemos que el dolor ahogue nuestra fe.

Hay muchas cosas que no comprendemos, muchas preguntas que Él sólo nos puede contestar… por tanto dejémos que Él sea el artífice de nuestra vida, y cuando estemos frente a Él, habrá tiempo de saber, todo lo que hoy se nos presenta como una duda, y seguro que encontraremos la respuesta adecuada a todas nuestras preguntas.

Pero mientras caminamos por esta vida, no olvidemos a los que ya marcharon delante de nosotros, unámonos a ellos en la oración, participemos de la misa, que es la mejor forma de pedir por ellos, de rezar por ellos, y la única puerta, que nos comunica con ellos.
Los vivos y los difuntos estamos unidos por el amor, por la fe, y por la oración, y los unos a los otros, nos ayudamos mutuamente, hasta el día que nos encontremos de nuevo, pero esta vez, por toda una eternidad.

El Señor es nuestra vida, nuestro camino, nuestra verdad, sintámoslo así, vivámoslo así, y seguro, que todo lo que sucede en nuestra vida, lo afrontaremos de forma distinta, lo relativizaremos todo, en relación, al único que lo es todo, y que es nuestra meta: el Dios de la vida.

Pidamos a nuestros seres queridos, que nos ayuden a mantener siempre encendida la antorcha de la esperanza y de la fe en el Señor, y que nunca nos dejen solos, porque el camino es difícil, y necesitamos siempre ayuda, porque todos estamos deseando, volver a ver, a todos ellos en el cielo, y poder unidos, vivir, todo lo que el sueño de la muerte, por unos instantes, nos robó.

jueves, 1 de noviembre de 2012

1 DE NOVIEMBRE: FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS



Cada día del año, el santoral de la Iglesia Católica, quiere animarnos en nuestra fe, en medio de nuestros gozos o de nuestras tristezas, con la vida, y el ejemplo, de hombres y mujeres de todos los tiempos, que son como nuevos cristos, que hacen actual el Evangelio, y que en sus palabras y en sus obras, manifiestan, que en la vida, cuando Tú confías plenamente en Dios, todo tiene un nuevo sentido, todo se afronta desde una esperanza siempre nueva.
      Y una vez en el año, la Iglesia celebra a todos estos hermanos y hermanas nuestras, como un don que Dios nos hace, para que no nos desanimemos, para que no tiremos la toalla, ante tantas dificultades como la vida nos presenta, y que a veces, parece que pueden más que nosotros mismos.
      Hemos escuchado en la primera lectura del Apocalipsis, la visión del apóstol Juan, de toda esa gran multitud de personas de toda condición, de toda raza, que alaban al Señor, por todas las maravillas que ha realizado en sus vidas.
      Madres y padres de familia, hijos, hermanos, religiosos, sacerdotes, laicos, pobres, ricos que han sabido hacer de su riqueza un motivo para la vida de sus hermanos, en definitiva, un número incalculable de personas, que nos dicen a tí y a mí, que el Evangelio de Jesús, está de total actualidad, que vivir según las bienaventuranzas, aún es posible, que ser cristiano, es comprometerte con la vida, en todo lo que haces y hablas, que hoy y siempre, hay personas que viven de otra forma, con un estilo diferente, para los que la fe, es el motor de su vida.
      Hoy también la Iglesia nos recuerda, que si en el santoral hay innumerables personas a las que se propone como modelos de fe, tanto o más, son las personas, que día a día, viven, trabajan, hacen tanto  bien por los demás, de una forma silenciosa, sin llamar la atención de nadie, sólo de quiénes les han conocido, y que han marchado a la otra vida, entre la emoción de quiénes han descubierto en cada una de sus alegrías, en cada una de sus tristezas, la mano providente de Dios, la cercanía del Señor de la vida.
     
      A Dios no lo vemos con los ojos, pero sí le descubrimos con los ojos de la fe, en la fortaleza, en la bondad, en la entrega, en la cercanía de tantas personas, que son llamativas, precisamente por vivir sencillamente y humildemente, cada momento, pensando siempre más en los demás que en ellos mismos.
      Y a eso nos invita Jesús en el Evangelio. A ser dichosos, a ser felices, pero desde una felicidad distinta a la que el mundo propone.
Dice un refrán que es rico no el que más tiene, sino el que menos necesita. Hay personas que con lo que tienen, sea poco o mucho, viven tan desprendidamente, viven, tan preocupados por los demás, que su felicidad, es eso, hacer feliz a los demás. Para gran parte del mundo, han perdido la cabeza, o son tan buenos, que todo el mundo se aprovecha de ellos. Para Dios, son dichosos, bienaventurados, porque han sabido descubrir la felicidad más auténtica.
      Aprendamos nosotros la misma lección, y hagámos de cada momento de nuestra vida, una oportunidad para hacer el bien a los demás, para encontrarnos con Jesús en cada persona que nos rodea.

domingo, 28 de octubre de 2012

PROCESIÓN DE SAN JUDAS TADEO EN CHIMENEAS (GRANADA)

Hoy, Domingo 28 de Octubre, fiesta de San Judas Tadeo, Chimenas, población granadina del Temple, celebra a su Patrón. A las 8 de la tarde, dará comienzo la procesión con su Sagrada Imagen, que paseará por una calles, repletas de personas, que de todos los rincones de nuestra provincia, acuden con fervor, para rezar ante el abogado de los casos más imposibles.
En los días precedentes, se ha celebrado un Triduo en su honor, en el que ha participado también nuestro Párroco, D. José Luis, que también lo fué de Chimeneas, y que fué acogido con muchísimo cariño y envuelto en el aprecio de tantos recuerdos vividos a su lado.
Vale la pena acercarse a esta localidad granadina, y participar en una procesión, que deja una huella imborrable. 

28 DE OCTUBRE: SAN JUDAS TADEO


 
San Judas Tadeo fue uno de los doce Apóstoles que eligió Jesús para formar la Iglesia. Judas Tadeo era hijo de Alfeo Cleofás, hermano de San José y de María Cleofé, hermana de la Virgen Maria. Sus hermanos fueron: Santiago el Menor, primer obispo de Jerusalén; Simón apóstol y mártir; y José, el justo.
Judas Tadeo aparece último en la lista de los doce Apóstoles de Jesucristo (Mateo 10:3, Marco 3:18). No sabemos cuando ni como entró a formar parte de los discípulos. Lucas le llama "Judas de Santiago" (Hechos 1:13). Juan aclara: "Judas, no el Iscariote" (Juan 14:22). Esta distinción es necesaria dado a que el Judas Iscariote fue quien traicionó a Jesús.
"Judas" es una palabra hebrea que significa: "alabanzas sean dadas a Dios". Tadeo quiere decir: "valiente para proclamar su fe"
Después de la Ultima Cena, cuando Cristo prometió que se manifestaría a quienes le escuchasen, Judas le preguntó porqué no se manifestaba a todos. Cristo le contestó que El y su Padre visitarían a todos los que le amasen: "Vendremos a él y haremos en él nuestra morada" (Juan, 14, 22-23).
Los Apóstoles vivieron con Jesús y pudieron experimentar en sus vidas la salvación y el amor que transmita el Señor. Los apóstoles luego de recibir el Espíritu Santo el día de Pentecostés, se desparramaron por todo el mundo predicando la salvación y haciendo muchos milagros en nombre de Jesús.
Se atribuye a San Judas una de las epístolas canónicas, que tiene muchos rasgos comunes con la segunda epístola de San Pedro. No está dirigida a ninguna persona ni iglesia particular y exhorta a los cristianos a "luchar valientemente por la fe que ha sido dada a los santos. Porque algunos en el secreto de su corazón son . . . hombres impíos, que convierten la gracia de nuestro Señor Dios en ocasión de riña y niegan al único soberano regulador, nuestro Señor Jesucristo". Es una severa amonestación contra los falsos maestros y una invitación a conservar la pureza de la fe. Termina su carta con esta bella oración: "Sea gloria eterna a Nuestro Señor Jesucristo, que es capaz de conservarnos libres de pecados, y sin mancha en el alma y con gran alegría".
Según la tradición occidental, tal como aparece en la liturgia romana, se reunió en Mesopotamia con San Simón y que ambos predicaron varios años en Persia y ahí fueron martirizados. Existe un presunto relato del martirio de los dos Apóstoles; pero el texto latino no es ciertamente anterior a la segunda mitad del siglo VI. Dicho documento se ha atribuido a un tal Abdías, de quien se dice que fue discípulo de Simón y Judas y consagrado por ellos primer obispo de Babilonia. Según dice la antigua tradición, a San Simón lo mataron aserrándolo por medio, y a San Judas Tadeo le cortaron la cabeza con una hacha y por eso lo pintan con una hacha en la mano. Por ello, la Iglesia de occidente los celebra juntos, en tanto que la Iglesia de oriente separa sus respectivas fiestas.
San Judas Tadeo es uno de los santos más populares a causa de los numerosos favores celestiales que consigue a sus devotos que le rezan con fe. Santa Brígida cuenta en sus Revelaciones que Nuestro Señor le recomendó que cuando deseara conseguir ciertos favores los pidiera por medio de San Judas Tadeo. Se lo venera como patrono y abogado de las causas imposibles. 


Oración a San Judas Tadeo

Apóstol San Judas Tadeo,
fiel discípulo y amigo de Jesús;
fuiste un humilde servidor de tus hermanos
y predicaste el Evangelio hasta dar la vida.
A ti acudimos, poderoso intercesor
en la causas difíciles.
Queremos ser por siempre amigos de Jesús:
enséñanos a seguir sus pasos
y a abrirnos al Espíritu Santo.
Ayúdanos a amar a nuestros hermanos
y a anunciar con alegría su Palabra
para ser mensajeros de la paz.
San Judas Tadeo,
te rogamos que nos protejas
y nos alcances las gracias
que con fe te pedimos. Amén.
Pedir la gracia…
Padre Nuestro, Avemaría y Gloria…


 Himno a San Judas Tadeo

Tu que llevaste la palabra,
la palabra del Señor,
tu que fuiste mensajero,
mensajero del Señor.
Fiel, apóstol ellos piden,
resolver su situación,
que con bondad tu le concedes,
mirándoles el corazón.
San Judas Tadeo, fiel servidor,
fuiste misionero del amor,
obraste con milagros, lo que el Señor legó,
valiente, poderoso, sanador.
Aclamado por todos abogado,
queremos tu protección,
es tanto y tanto lo que sufre,
aquel que no esta con vos.
Honremos a nuestro protector,
comulgando con fervor,
y así nos haremos agradables,
a los ojos de Dios.
San Judas Tadeo....
San Judas Tadeo, fiel servidor,
que nunca nos falte tu amor.

24 DE OCTUBRE: SAN ANTONIO MARIA CLARET






Autor de cerca de un centenar de obras propias (15 libros y 81 opúsculos), tanto en castellano como en catalán, escribió “Camino recto y seguro para llegar al cielo” (1846), “Catecismo de la Doctrina Cristiana” (1848) y de otros muchos títulos, todos ellos de carácter pastoral y espiritual. Del “Catecismo” se han hecho 185 ediciones, con más de cuatro millones de libros vendidos, y “Camino recto” es, después de la Biblia, uno de los libros de los que se han hecho más ediciones en catalán..
 La popularidad de Claret queda también de manifiesto en las instituciones que lo tienen por patrono: los tejedores, la Real Academia de Bellas Artes de Barcelona, las Cajas de Ahorro y algunas ramas de Formación Profesional. Otro dato significativo de su vocación evangelizadora y de su dimensión interdisciplinar y abierta a la realidad es la fundación por él llevada a cabo en 1858 de la Academia de San Miguel, en la que pretendía agrupar las fuerzas vivas de las artes plásticas, el periodismo y las organizaciones católicos de escritores, artistas y propagandistas. Fue Claret un hombre de diálogo entre fe y la cultura, un precursor de la pastoral de Medios de Comunicación y un pastor siempre atento a las fronteras de la evangelización.

El sacerdote
 
Antonio Claret, hijo quinto del matrimonio compuesto por Juan Claret y Josefa Clará, comenzó a los 12 años a trabajar en el telar de su padre. Cinco años después realizó estudios en la Escuela Comercial de la Lonja de Barcelona con idea de ser ingeniero textil. En el albor de la juventud sintió la vocación sacerdotal y, con 22 años, tras dudar si hacerse cartujo, ingresa en el seminario de Vic. En 1835 es ordenado sacerdote en Solsona y celebra su primera misa en Sallent.

En 1839 marcha a Roma con idea de estudiar en la Congregación de Propaganda Fide y convertirse en misionero. Allí considera hacerse jesuita. Pero, un año después, por motivos de salud, regresa a Cataluña. Es nombrado párroco de Viladrau, y de 1843 a 1847 se dedica a las misiones populares, recorriendo más de 150 localidades. Funda en Barcelona la librería “Claret”. Marcha a Canarias como misionero popular entre 1847 y 1848. A punto está de producirse su nombramiento como obispo de Canarias.

En 1849 regresa a Vic. El 16 de julio de aquel mismo año funda la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Le acompañaron entonces los sacerdotes Esteban Sala, José Xifré, Manuel Vilaró, Domingo Fábregas y Jaime Clotet. Tres meses después, en octubre de 1849, es nombrado arzobispo de Santiago de Cuba, a donde se traslada un año después.
 
El obispo

Tras recibir, en 1850, la consagración episcopal en la catedral de Vic, viaja a Cuba. En el extremo oriental de la isla, en la archidiócesis primada de Santiago, realiza un magnífico trabajo evangelizador durante seis años. Organiza la Iglesia local, lucha contra la esclavitud, crea granjas-escuelas para niños sin techo, promueve cajas de ahorro de carácter social, predica la igualdad entre blancos y negros y predica sin cesar…

En 1855, el día 27 de agosto, junto a la madre María Antonia París, funda las Religiosas de María Inmaculada o Misioneras Claretianas. En 1856 sufre en Holguín un atentado, el más grave de los que fue objeto. Claret siempre creyó que había salvado su vida gracias a la intercesión de la Virgen. El atentado tuvo lugar el 1 de febrero, víspera de la festividad de la Presentación del Señor y Purificación de su Santísima Madre.


El confesor real

De 1857 a 1868 será el confesor de la Reina Isabel II. Vive en Madrid y aprovecha los viajes de la Reina para predicar al pueblo, a sacerdotes y a religiosos. Es nombrado también patrón del Real Hospital e Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat de Madrid. Funda la Academia de san Miguel, ya citada. Es nombrado presidente del patronato del Real Monasterio del Escorial, donde crea un centro espiritual e intelectual de primer rango. Alienta la fundación de bibliotecas populares y parroquiales.

En 1868, al estallar en España la revolución que destronaba a Isabel II, se ve obligado a marchar al exilio, en Francia, junto a la familia real. En 1869 y 1870 participa en el Concilio Vaticano I, donde defiende la infalibilidad del Papa, que será objeto después de definición dogmática.

En Francia vive primero en Prades, en una comunidad claretiana, pero poco después debe refugiarse en la abadía cisterciense de Fontfroide, en el sur del país. Allí fallece el 24 de octubre de 1870. El 25 de febrero de 1934 es declarado beato por el Papa Pío XI y el 7 de mayo de 1950 es proclamado santo por el Papa Pío XII.
Los misioneros claretianos

Su huella permanece viva en la Iglesia a través de la Familia consagrada y laical por él fundada, particularmente en los misioneros claretianos. A ellos legó su carisma evangelizador y sus prioridades centradas en la formación moral, catequética y espiritual, en el diálogo con el mundo y el uso de sus medios de comunicación, en la promoción social y en el compromiso por la justicia.

Actualmente los misioneros claretianos son unos dos mil quinientos religiosos, entre ellos un cardenal y una veintena de obispos. El cardenal es el portugués José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Obispos españoles claretianos son los españoles Fernando Sebastián, Luis Gutiérrez y el popular Pedro Casaldáliga, los tres ya jubilados. También es de origen español el obispo en Honduras Ángel Garachana. Hay cerca de quinientas comunidades de claretianos en más de sesenta países de toda la Iglesia.

22 DE OCTUBRE: BEATO JUAN PABLO II



El 22 de Octubre es el día, en el que la Iglesia nos recuerda, que hubo un hombre, sencillo y profundamente mariano, que transformó nuestra fe, que nos contagió alegría, y que nos aupó a todos a la barca de Pedro, como hasta ahora no se había logrado.

Y...¿cómo lo hizo?

Diez opciones, diez prioridades, diez campos pastorales recorridos y bendecidos por Juan Pablo II: Los enfermos, la familia y la vida, los jóvenes, la paz y los derechos del hombre, los viajes, España, los santos y beatos, el ecumenismo y el diálogo interreligioso, la modernidad, María  
Los enfermos
Juan Pablo II fue el Papa enfermo de los enfermos. La enfermedad le ha acompañado de manera permanente y lacerante durante todo su ministerio petrino desde el atentado del 13 de mayo de 1981. Nos sobrecogió su imagen doblada por la edad y el deterioro físico, mientras se engrandecía su figura moral. Sus últimos meses del dolor y de la cruz fueron preludio fecundo la pascua.
Juan Pablo II fue testimonio inequívoco de que la fuerza actúa en la debilidad y de que la enfermedad es tiempo privilegiado para compartir la cruz de Jesucristo, la única realidad que nos salva. Juan Pablo II siempre expresó su gran cercanía, plegaria y solidaridad con los enfermos y hasta la muerte, además con el ejemplo admirable de su propio cuerpo crucificado.

La familia y la vida

La encíclica “Evangelium Vitae” y la carta apostólica “Donum Vitae” fueron quizás los documentos pontificios más representativos de su magisterio sobre la familia y la vida, otras dos de las realidades que más han ocupado y preocupado a este Papa, Papa también de la familia y de la vida. Juan Pablo II defendió y promovió la familia como la célula básica de la sociedad, como el santuario de la vida, como la esperanza de la Iglesia y de la humanidad, como la escuela de los mejores valores cristianos y humanos.
Con valentía y coherencia sin iguales, Juan Pablo II  defendió el derecho sagrado y absoluto de la vida, desde su concepción hasta su ocaso natural, en cualquier circunstancia y situación para el mundo occidental y para el Tercer Mundo. La vida y la familia en suma eran para él dones de Dios, que no pueden ser objeto de debates, recortes y atropellos en sus inviolables derechos.

Los jóvenes

Una de las características más acusadas del Pontificado de Juan Pablo II fue su sintonía y cercanía con los jóvenes. No cabe ninguna duda que fue el Papa de los jóvenes. Si hubiera alguna duda al respecto las millonarias cifras de jóvenes congregados junto al Papa en las Jornadas Mundiales de la Juventud y en otros encuentros juveniles hablarían por sí solas.
¿Cuál fue el “secreto” de este extraordinario carisma de un Papa incluso anciano y enfermo con los jóvenes? La sinceridad y la autenticidad con que el Papa les hablaba, el afecto que rezumaban sus palabras y sus gestos hacia ellos, el testimonio coherente de su propia vida, la herencia de quien en sus años de sacerdote en Cracovia trabajó con los jóvenes en la pastoral universitaria y parroquial, la claridad y fuerza convincente del mensaje predicado… Juan Pablo II  fue y sigue siendo el Papa de los jóvenes. Que se lo pregunten sino  -ahora en las vísperas de la JMJ 2011 Madrid- a los 750.000 jóvenes que se congregaron con él el 3 de mayo de 2003 en Cuatro Vientos, en Madrid, o en Roma, o en Denver, o en Manila, o en Santiago, o en Toronto…
La paz y los derechos del hombre

“¡La guerra es la derrota de la humanidad. Nunca más la guerra!” “Yo pertenezco a aquella generación que ha vivido la Segunda Guerra Mundial y ha sobrevivido. Tengo, por tanto, el deber de decir a los que sois más jóvenes que yo: ¡Nunca más la guerra!”. Son las anteriores algunas de las muchísimas frases y llamadas del Papa Juan Pablo II en favor de la paz. No cabe ninguna duda en afirmar que él fue el principal profeta y testigo de la paz de las últimas décadas. La coherencia de su magisterio sobre la paz ha venido además confirmado por sus gestos y acciones en favor de este don de dones que es el paz.
Recordemos sus intervenciones por la paz en los conflictos con Irak de los años 1991 y 2003. O su permanente compromiso por la paz ante la guerra que no cesa en Tierra Santa, en el país de Jesús. O su actitud tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. O las jornadas de ayuno y oración por la paz en Asís de los años 1986, 1993 y 2002. Y es que la guerra es la derrota de la humanidad. Nade se consigue y arregla con la guerra; todo se puede conseguir y arreglar con la paz.
El Papa Juan Pablo II fue el Papa del hombre, el Papa de los derechos del hombre. El título de su primera encíclica, en marzo de 1979, no podía ser ya más significativo y emblemático: “Redemptor hominis”, “El redentor del hombre”, que evoca con las primeras palabras como Papa en el atardecer del 16 de octubre de 1978: “No tengáis miedo: abrid las puertas a Cristo. Sólo El conoce la verdad y el corazón del hombre”.
En sus viajes por la rosa los vientos de los cinco continentes fue sido un extraordinario campeón y defensor de los derechos del hombre, de todo hombre, especialmente de los que sufren por cualquier causa. “El hombre es el camino de la Iglesia afirmó. Veintiséis años y medio después la frase quedó más que confirmada y avalada por los hechos de este Papa del hombre y de sus derechos.

Los viajes 

Fue precisamente ésta, su índole de Papa viajero, una de las características más destacadas y fecundas del espléndido Pontificado de Juan Pablo II el Grande, de Juan Pablo II el Magno. En su condición de Pastor de la Iglesia universal, de vicario de Cristo en la tierra, el Papa Juan Pablo II se hizo presente en el mundo entero. En tiempos de globalización, él, que acuñó la interpeladora frase de la “globalización de la solidaridad”, visitó y conoció de primera mano iglesias consolidadas, nacientes, en dificultades, en crecimiento, separadas, en medio de las distintas vicisitudes y circunstancias de la sociedad de los últimos veinticinco años. Su mensaje fue constante, nítido, profético, evangélico. Como si de un hilo conductor se tratara, Juan Pablo II  fue proponiendo y repitiendo a los habitantes de nuestro planeta aquellas palabras suyas del atardecer del memorable 16 de octubre de 1978: “¡No tengáis miedo! Abrid las puertas a Cristo. Sólo Él es el redentor del hombre”. Desde esta premisa fundamental, desde este frontispicio, se convirtió también en el Papa de los viajes.
España

En los próximos días 3 y 4 de mayo se cumplen el octavo aniversario de la V Visita Apostólica a España del Papa Juan Pablo II. Fueron 40 apasionantes horas de gracia y de efusión. “Seréis mis testigos” era el lema de aquella memorable visita en la que, una vez más, se comprobó fehacientemente el gran amor de los españoles hacia el Papa y del Santo Padre hacia España.
En noviembre de 1982 Juan Pablo II visitaba por primera vez España. Fueron diez días para la Historia. Recorrió 18 ciudades, pertenecientes a 10 Comunidades Autónomas. Fue “huracán Wojtyla” sobre nuestra piel de toro. En octubre de 1984 regresó durante 16 horas a Zaragoza. María y la evangelización de América fueron los reclamos y desafíos. Santiago de Compostela, Oviedo y Covadonga fueron los escenarios de su tercera visita como apóstol de los jóvenes y peregrino de la fe. Volvió en junio de 1993 a Andalucía occidental y a Madrid. Diez años después, en mayo de 2003 –como queda evocado- regresó a España y nos llamaba a ser fieles a nuestra historia de fe.

Santos y beatos

Juan Pablo II beatificó a más de mil quinientos cristianos y ha canonizado a otro medio millar. Fue el Papa que realizó el mayor número de beatificaciones y de canonizaciones de toda la historia. Fue el Papa que, en la carta apostólica “Novo millennio ineunte”,  señaló como principal reto de la Iglesia del tercer milenio la vocación a la santidad, la pastoral de la santidad.
Juan Pablo II enriqueció el santoral y la vida de Iglesia con cristianos tan excepcionales como San Pío de Pietrelcina, Santa Edith Stein, San Josemaría Escrivá de Balaguer, San Maximiliano Mª Kolbe, Santa Faustina Kowalska, los Beatos Juan XXIII y Madre Teresa de Calcuta o aquellos cinco recientes y extraordinarios santos españoles de mayo de 2003: San Pedro Poveda, san José María Rubio, Santa Genoveva Torres Morales, Santa Angela de la Cruz y Santa María Maravillas de Jesús.

Ecumenismo y diálogo interreligioso

El ecumenismo y el diálogo interreligioso fueron a lo largo de los cerca de 27 años del pontificado del Papa Juan Pablo II uno de sus principales quehaceres y empeños. Juan Pablo II fue el primer Papa de la historia en publicar y firmar una encíclica sobre la unidad de los cristianos. “Ut unum sint” es el título de este destacado documento pontificio del año 1995. En él propuso a todas las confesiones cristianas un diálogo teológico y pastoral del máximo nivel sobre el modo de concebir y de practicar el ministerio petrino.
Juan Pablo II fue el Papa del perdón y de la reconciliación, privilegiados e insoslayables caminos para la unidad y el encuentro. Basta recordar aquella memorable celebración en marzo de 2000 en la Basílica de San Pedro de Roma en petición de perdón por los errores del pasado, entre los que se encontraban aquellos que ocasionaron la separación de los cristianos.
El diálogo con las otras religiones fue otra de las características más acusadas de su pontificado. Baste recordar su visita y plegaria ante el muro de las lamentaciones de Jerusalén en marzo de 2000 y la petición de perdón por el trato injusto hacia los judíos. En abril de 1986 Juan Pablo II visitaba la sinagoga de Roma y llamaba al pueblo judío “nuestros antepasados en la fe”. El Papa Juan Pablo II oraba en la mezquita de Damasco en mayo de 2001 y reconocía convergencias con el Islamismo en su servicio y adoración al Dios único.
En tres ocasiones, supo congregar y reunir como nadie a los líderes de las principales religiones del mundo para orar por la paz. Asís fue el lugar elegido en estas tres ocasiones, en octubre de 1986, enero de 1993 y enero de 2002. Juan Pablo II es el Papa del diálogo porque es el Papa del hombre, de la dignidad insoslayable de toda persona humana y del necesario reconocimiento del otro.

La modernidad

Los orígenes familiares, sociales, culturales e intelectuales de Karol Wojtyla y su propia biografía y trayectoria humana hicieron de él un hombre de la modernidad. No se trata de una modernidad vacía y sólo de palabras y consignas al uso. Es una modernidad desde las certezas.
Es la modernidad que destila su encíclica de 1998 “Fides et Ratio”, donde sienta los sólidos fundamentos y convergencias en la relación fe y razón. Es la modernidad de su extraordinario carisma mediático y comunicativo. Es la modernidad de quien entendió su ministerio petrinio como itinerante, convirtiéndose en el párroco de la aldea global. Es la modernidad de quien conoce el corazón del hombre. Es la modernidad de quien completó su preparación teológica con una extensa y profunda formación filosófica y moral. Es la modernidad de quien fue obrero, actor, poeta.

“Totus tuus”

Octubre es el mes del rosario desde tiempos del Papa León XIII. Desde 2002-2003, Año del Rosario, instituido por el Papa Juan Pablo II, lo es mucho más. “El rosario -afirmó Juan Pablo II pocos días después de su elección pontificia- es mi oración preferida”. El rosario es contemplar el rostro de Cristo con los ojos y el corazón de María. El rosario es la oración del pueblo. Es el compendio del evangelio. Es la oración de la familia y de la paz. Es un tesoro por aprovechar y recuperar. Es cadena dulce que nos une a Dios.
Para enriquecer todavía más el rosario y para mostrarnos su auténtica dimensión de oración contemplativa y activa que nos muestra el rostro de Jesucristo y el evangelio, el Santo Padre incorporó en octubre de 2002 los misterios luminosos a rezar  los jueves. Son los misterios de la vida pública del Señor. Así tenemos ya la síntesis del evangelio y del rostro del Señor: los misterios gozosos -encarnación, nacimiento e infancia-, los misterios luminosos -vida pública-, misterios dolorosos –la Pasión- y los misterios gloriosos -la pascua de Jesucristo y de su Madre María.

Jesús de las Heras Muela