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NUESTRA MADRE DEL CARMEN DE ÍLLORA

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martes, 27 de mayo de 2014

MES DE MAYO A NUESTRA MADRE: DIA 31


Prodigioso y admirable 
Imán de nuestro desvelo;
Nubecilla del Carmelo,
Sednos protectora y Madre.


Salve, Reina de los, cielos,
De misericordia Madre,
Vida y dulzura divina;
Esperanza nuestra, Salve; 

Nubecilla etc.



Dios te Salve, Templo hermoso
Del divino Verbo en carne,
Sálvete Dios, Madre Virgen,
Pues eres Virgen y Madre;

Nubecilla etc.



Volvednos, Madre piadosa,
Vuestros ojos admirables,
Y mirad por vuestros hijos,
Pues que sois piadosa Madre;

Nubecilla etc.



Socorrednos, pues escucha
Que en las penas y combates
A ti suspiramos todos
En este lloroso valle;

Nubecilla etc.



Mostradnos a vuestro Hijo
De Josafat en el Valle,
Piadoso, pues que nació
De ese cristal admirable;

Nubecilla etc.



Rogad por vuestros devotos
A la bondad inefable;
Pues murió para salvarnos,
Por su clemencia nos salve; 

Nubecilla del Carmelo,
Sednos protectora y Madre.



V. Ruega por nos, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

REFLEXIÓN


Hoy, con este pensamiento, clausuramos el mes de mayo dedicado a la Virgen María. Todo, en estas semanas atravesadas por la Pascua, nos ha hablado de Ella. Mejor dicho, con María, hemos vivido más intensamente y con más fervor la alegría del Señor Resucitado. El orgullo y la satisfacción de María, es precisamente que vivamos con hondura la Pascua de Jesús, su Hijo.
Entre todas las flores que hemos recogido del jardín de mayo, María, es sin duda la mejor y la más valiosa:

*Las flores se marchitan, María permanece siempre viva.
*Las flores cambian de color, María siempre es la misma
*Las flores crecen según y en donde, María surge en todas latitudes
*Las flores se regalan según y a quién, María se ofrece a todos sin distinción.
*Las flores esconden espinas, María es la delicadeza personificada
*Las flores a veces esconden falsos secretos, María es un cheque en blanco para Dios

Ciertamente, María, es la flor de las flores. ¡Por algo, Dios, la quiso para El!
Muchos símbolos hemos ofrecido en este mes a María. Otros tantos cantos hemos entonado en su honor. Multitud de sentimientos han brotado desde lo más hondo de nuestras entrañas.
¿Qué le podemos ofrecer en este último día? ¿Qué podemos dejar, delante de Santa María, que sea original y nuevo a la vez?
No lo dudemos. Nos ofrezcamos nosotros. Hoy, en este último día de mayo, María se siente agasajada con los nombres y apellidos de todos y cada uno de nosotros. Con nuestras grandezas y pobrezas, riquezas y miserias, virtudes y defectos.
Un devoto se acercó a María y le preguntó; ¿qué puedo darte, María, que no tengas? Una voz le susurró: hace tiempo que espero que me des tu corazón.
Que la mejor ofrenda, en estas últimas horas de mayo, sea precisamente nuestra propia existencia. Nuestro propósito de seguir adelante conociendo la vida de Jesús y viviendo según su Palabra.
Y, eso, no es una flor fácil de comprar ni de cortar: nace, crece y se conquista con sacrificio, verdad, oración, luchas y santa terquedad en la gran floristería que se llama: FE EN DIOS.
Que la alegría que sintió, Santa Isabel, al recibir a María, la sintamos nosotros también en estos momentos.
Lo hacemos, como no podía ser de otra manera, simbolizándolo en esta gran cesta con flores distintas.

2. ORACIÓN

Mi madre y mis hermanos (anónimo)


Mi madre y mis hermanos son aquellos
que se dejan atrapar por mi Palabra,
los que la escuchan sin querer acomodarla
los que la viven con el amor primero.

Son aquellos que todo lo han dejado
y caminan en libertad por mi camino,
los que ponen en mis manos su destino
y me siguen aunque esté crucificado.

Son aquellos que no se escandalizan
cuando propongo con franqueza mi doctrina
porque viven la verdad que la ilumina
y en el fuego de mi Palabra se bautizan.

Son aquellos que muestran con sus obras
la confianza y la fe con la que viven
los discípulos que el Espíritu me piden
y viven en su soplo que enamora.

Los que viven del Amor la profecía
y me siguen paso a paso en todo tiempo
los que han dejado las quejas y lamentos
pues mi presencia los llena de alegría.

Son aquellos de la fiesta anticipada,
del Reino prometido ya presente,
los que se van transfigurando lentamente
porque viven una vida iluminada.

Son aquellos que se entregan sin reserva
y experimentan del Amor su providencia
los que lavan en mi fuente su conciencia
y en la pureza de mi Palabra se conservan.

Mi madre y mis hermanos son aquellos
que se entregan al Amor sin condiciones
que del Espíritu siguen sus mociones
y al Padre adoran con culto verdadero.

Los que renuevan en el agua del Bautismo
la vida que renace a vida nueva,
aquellos que en la lucha no se entregan
porque viven su fe con heroísmo.

Los que viven la vida en la esperanza
de que se cumplan las cosas prometidas,
los que reciben la gracias concedidas
como anticipo de la gloria en alabanza.

Pues mi madre y hermanos son aquellos
que el Padre en su Amor me ha regalado
las primicias de un pueblo consagrado
que refleja, de su gloria, los destellos.

SALUTACIONES

1ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque me habéis dado vuestro Escapulario. Dios te salve, María, etc.

2ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois salud de mi alma. Dios te salve, María, etc.

3ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los tronos, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me protegéis contra todos los peligros.Dios te salve, María, etc.

4ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis una y mil veces; las dominaciones, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me defendéis de las tentaciones del enemigo. Dios te salve, Maria, etc.

5ª. Madre mía del Carmen y Reina de mi corazón, bendita seáis; los querubines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois la paz y la alegría de mi alma. Dios te salve, María, etc.

6ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los arcángeles, los justos y los santos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me habéis hecho especialísimo hijo vuestro. Dios te salve, María, etc.


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