ADÓRALE A ÉL...

NUESTRA MADRE DEL CARMEN DE ÍLLORA

RECIBE EN TU HOGAR A LA SEÑORA, ESTOY SEGURO, QUE UNA VEZ RECIBIDA, ESTARÁS DESEANDO DE VOLVER A TENER SU VISITA... NO LO DUDES

CONECTADOS CON LOURDES

CONECTADOS EN DIRECTO CON FÁTIMA

miércoles, 21 de mayo de 2014

MES DE MAYO A NUESTRA MADRE: DIA 24


Prodigioso y admirable 
Imán de nuestro desvelo;
Nubecilla del Carmelo,
Sednos protectora y Madre.


Salve, Reina de los, cielos,
De misericordia Madre,
Vida y dulzura divina;
Esperanza nuestra, Salve; 

Nubecilla etc.



Dios te Salve, Templo hermoso
Del divino Verbo en carne,
Sálvete Dios, Madre Virgen,
Pues eres Virgen y Madre;

Nubecilla etc.



Volvednos, Madre piadosa,
Vuestros ojos admirables,
Y mirad por vuestros hijos,
Pues que sois piadosa Madre;

Nubecilla etc.



Socorrednos, pues escucha
Que en las penas y combates
A ti suspiramos todos
En este lloroso valle;

Nubecilla etc.



Mostradnos a vuestro Hijo
De Josafat en el Valle,
Piadoso, pues que nació
De ese cristal admirable;

Nubecilla etc.



Rogad por vuestros devotos
A la bondad inefable;
Pues murió para salvarnos,
Por su clemencia nos salve; 

Nubecilla del Carmelo,
Sednos protectora y Madre.



V. Ruega por nos, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

REFLEXIÓN
Amar a Dios y al prójimo, son dos notas contenidas en una misma línea. Es agua recogdia en el mismo cántaro.
"Este mandato hemos recibido del Señor: que quien ame a Dios ame también a su hermano" (1Jn 4,21).
María, con sencillez y obediencia, supo guardar el equilibrio entre su afán por las cosas de Dios y, su interés, por las cosas de los hombres.
¿Quién de los que estamos aquí no recordamos las Bodas de Caná? No quiso pasar por alto la carencia de algo que hubiera supuesto un gran feo en aquella fiesta. Y, con decisión y coraje, indicó al Señor el drama de aquel momento: "no tienen vino".
Pero, en este tiempo de la Pascua y celebrando festivamente este mes de mayo, podríamos poner sobre la mesa de nuestra memoria, muchas estampas que nos hablan de la solidaridad de María, de su amor, de su entrega, de su compromiso.
¿Quién no recuerda, aún estando llena de Dios, la visita a su prima Santa Isabel?
¿Quién de los que estamos aquí -delante de Ella- no hemos sentido su ayuda, su apoyo, su mano protectora en más de una ocasión?
¿Sabéis cual fue el acto más supremo, el más grande de María? No lo pensemos más: dejar que Cristo subiera a la cruz.
¿Cómo andamos nosotros en nuestro compromiso con los demás? ¿Nos echamos atrás ante las necesidades y sufrimientos de los que nos rodean?
Dejemos, a los pies de María, y como signo de nuestra entrega, esta bandeja repleta de medicinas y vendas. Que nunca nos cansemos de hacer el bien.

2. ORACIÓN

Quiero ser como Tú, María
con un ojo apuntando al cielo
y, con el otro, no olvidando al hombre
Quiero ser como Tú, María,
con una mano acariciando a Jesús
y, con la otra, meciendo al hombre.
Quiero ser como Tú, María,
elevada en los altares
pero caminando a pie llano en la tierra
Quiero ser como Tú, María,
con dos movimientos en tu corazón:
uno para Dios y, el otro,
regalándose a los hombres.
Quiero ser como Tú, María,
con tres miradas y con tres vértices:
Dios, Jesús y los hombres.
Quiero ser como Tú, María,
llena de Dios pero volcándote en los hombres.
Quiero ser como Tú, María,
elegida por Dios pero sin dar la espalda a los hombres.
Quiero ser como Tú, María,
tan llena de Dios
que siempre tienes lugar
para todos los que te miran y te enaltecen.
Amén.


SALUTACIONES

1ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque me habéis dado vuestro Escapulario. Dios te salve, María, etc.

2ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois salud de mi alma. Dios te salve, María, etc.

3ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los tronos, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me protegéis contra todos los peligros.Dios te salve, María, etc.

4ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis una y mil veces; las dominaciones, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me defendéis de las tentaciones del enemigo. Dios te salve, Maria, etc.

5ª. Madre mía del Carmen y Reina de mi corazón, bendita seáis; los querubines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois la paz y la alegría de mi alma. Dios te salve, María, etc.

6ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los arcángeles, los justos y los santos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me habéis hecho especialísimo hijo vuestro. Dios te salve, María, etc.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor, utiliza un lenguaje que no sea ofensivo para nadie. Gracias.