ADÓRALE A ÉL...

NUESTRA MADRE DEL CARMEN DE ÍLLORA

RECIBE EN TU HOGAR A LA SEÑORA, ESTOY SEGURO, QUE UNA VEZ RECIBIDA, ESTARÁS DESEANDO DE VOLVER A TENER SU VISITA... NO LO DUDES

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miércoles, 21 de mayo de 2014

MES DE MAYO A NUESTRA MADRE: DIA 25

Prodigioso y admirable 
Imán de nuestro desvelo;
Nubecilla del Carmelo,
Sednos protectora y Madre.


Salve, Reina de los, cielos,
De misericordia Madre,
Vida y dulzura divina;
Esperanza nuestra, Salve; 

Nubecilla etc.



Dios te Salve, Templo hermoso
Del divino Verbo en carne,
Sálvete Dios, Madre Virgen,
Pues eres Virgen y Madre;

Nubecilla etc.



Volvednos, Madre piadosa,
Vuestros ojos admirables,
Y mirad por vuestros hijos,
Pues que sois piadosa Madre;

Nubecilla etc.



Socorrednos, pues escucha
Que en las penas y combates
A ti suspiramos todos
En este lloroso valle;

Nubecilla etc.



Mostradnos a vuestro Hijo
De Josafat en el Valle,
Piadoso, pues que nació
De ese cristal admirable;

Nubecilla etc.



Rogad por vuestros devotos
A la bondad inefable;
Pues murió para salvarnos,
Por su clemencia nos salve; 

Nubecilla del Carmelo,
Sednos protectora y Madre.


V. Ruega por nos, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

REFLEXIÓN

A veces hemos instalado tan alto la figura de María que nos cuesta contemplarla en la realidad cotidiana. Lo cierto es que, María, hizo de su hogar lo que tanto de nosotros intentamos con el nuestro: una oportunidad para el trabajo, el afán de superación, el sacrificio, la preocupación o la familia.
¿Qué pensaría María mientras secaba las ropas del Niño? ¿Qué pensaría María mientras, a través de la ventana, veía a José trabajar en la carpintería?
María, en su hogar, actuaría como tantas de nuestras madres y padres lo hacen en nuestras familias: con delicadeza y con responsabilidad.
-Sufrió, como cualquier madre sufre cuando el hijo no responde o se pierde
-Sufrió, cuando escuchó ciertas críticas sobre Jesús
-Sufrió, en la muerte de San José
-Sufrió, cuando Jesús se complicaba más y más, su vida por el Reino.

Sólo, con la delicadeza que se desprende de lo poco que sabemos de María a través de las Escrituras, podemos concluir que María hizo frente a tantas situaciones buenas o negativas que se le presentaron.
María, para nosotros, es ese nombre que produce paz en el que lo pronuncia, calma en el que lo reza o sentimientos de delicadeza en el que lo recuerda.
Por ello mismo, caminando hacia Pentecostés, pidamos a Dios por intercesión de la Virgen María, que sepamos actuar siempre con delicadeza.
Dicen que la vajilla más sensible, para que dure, hay que cogerla con las yemas de los dedos. María, al tesoro más preciado -Jesús- supo tratarlo con suavidad y con respeto. Entre otras cosas, porque sabía que de Dios venía y a Dios estaba llamado a darle servicio.
¿Cómo tratamos nosotros, por ejemplo, la Eucaristía? ¿Comulgamos conscientes de lo que recibimos? ¿Escuchamos, previamente, y con atención, la Palabra de Dios?
Dejamos, a los pies de nuestra Madre, como símbolo de la delicadeza de la vida cristiana, este algodón. Que María haga esponjosa nuestra vida, nuestras actitudes y nuestro ser.

2. ORACIÓN

Eres, María;
delicadeza en la dureza
delicadeza cuando asoman las pruebas
delicadeza cuando llama Dios
delicadeza cuando te llaman los hombres.
Eres, María;
delicadeza en el trato con Dios
delicadeza con las necesidades de los hombres.
Eres, María;
delicadeza para embellecer nuestra fe
delicadeza para profundizar en nuestra oración
delicadeza que nos ayuda en la Eucaristía
delicadeza para escuchar la Palabra de Dios.
Eres, María;
flor delicada y cortada para Dios
flor con  aroma de servicio
flor sin miedo a la espina de dolor
flor que, cuanto más se aprieta, más fragancia ofrece.
Eres, María;
delicadeza que se compromete
delicadeza que sabe darse
delicadeza que sabe respetar
delicadeza que sabe amar.
Eres, María;
un jardín donde crece la flor del gusto
tal vez, por eso mismo,
no quiso pasar de largo.
Amén.

SALUTACIONES

1ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque me habéis dado vuestro Escapulario. Dios te salve, María, etc.

2ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois salud de mi alma. Dios te salve, María, etc.

3ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los tronos, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me protegéis contra todos los peligros.Dios te salve, María, etc.

4ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis una y mil veces; las dominaciones, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me defendéis de las tentaciones del enemigo. Dios te salve, Maria, etc.

5ª. Madre mía del Carmen y Reina de mi corazón, bendita seáis; los querubines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois la paz y la alegría de mi alma. Dios te salve, María, etc.

6ª. Madre mía del Carmen, bendita seáis; los arcángeles, los justos y los santos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me habéis hecho especialísimo hijo vuestro. Dios te salve, María, etc.

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